Documento - Federación Rusa: Preocupación por los informes sobre la "desaparición" de algunos familiares de Aslan Maskhadov
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Declaración pública
Índice AI: EUR 46/004/2005 (público)
Servicio de Noticias: 020/2005
26 de enero de 2005
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR460042005
Federación Rusa: Preocupación por los informes sobre la “desaparición” de algunos familiares de Aslan Maskhadov
Amnistía Internacional expresa profunda preocupación por los informes, dignos de credibilidad, según los cuales en diciembre de 2004 fuerzas chechenas partidarias de los rusos detuvieron arbitrariamente a ocho familiares de Aslan Maskhadov, de los que no se ha vuelto a tener noticias. Según el Centro Ruso de Derechos Humanos Memorial y otras organizaciones de la región, los responsables de estas “desapariciones” son el grupo conocido como Kadyrovtsy, fuerzas armadas bajo el mando del primer viceprimer ministro de Chechenia, Ramzan Kadyrov.
Los informes dicen que las ocho personas están recluidas en un centro de detención ilegal de Tsenteroi, en el distrito de Kurchaloevskii, al este de Chechenia, que al parecer está bajo el control de Ramzan Kadyrov. Sin embargo, las autoridades chechenas han negado haber detenido a estas ocho personas.
Según los testigos entrevistados por Memorial, cinco de ellas fueron detenidas en diferentes domicilios la noche del 3 de diciembre de 2004: Buchu Alievna Abdulkadirova (de 67 años), hermana de Aslan Maskhadov; Lecha Alievich Maskhadov (de 68 años), hermano de Aslan Maskhadov; Lema Alievich Maskhadov (de 55 años), hermano de Aslan Maskhadov; Ikhvan Vakhaevich Magomedov (de 35 años), sobrino de Aslan Maskhadov; y Adam Abdul-Karimovich Rashiev (varón, de 54 años), pariente lejano de Aslan Maskhadov.
A tenor de los informes, el 28 de diciembre fueron detenidas otras tres personas: Khadizhat Vakhaevna Satueva (de 40 años), sobrina de Alsan Maskhadov; el marido de aquella, Usman Ramzanovich Satuev (de 47 años) y Movladi Abdulkadyrov (de 35 años), marido de una cuñada (hermana de la esposa) de Aslan Makhadov.
Los testigos de las detenciones afirman que éstas fueron obra de los Kadyrovtsy y que en el curso de dos de ellas, las de Buchu Alievna Abdulkadirova e Ikhvan Vakhaevich Magomedov, los hombres armados dijeron que actuaban obedeciendo órdenes personales de Ramzan Kadyrov. Según los informes, las detenciones se practicaron las noches del 3 y del 28 de diciembre, y los hombres armados viajaban en grandes caravanas de automóviles (de hasta 12 vehículos en algunos casos).
La legislación rusa y el derecho internacional prohíben la detención arbitraria y las “desapariciones”.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos consagra varios derechos que la Federación Rusa, como Estado Parte del Pacto, está obligada a respetar. Entre ellos figuran el derecho a la vida (artículo 6.1), el derecho a la libertad y a la seguridad de la persona (artículo 9), el derecho a no ser sometido a torturas ni a penas crueles, inhumanas o degradantes (artículo 7) y el derecho a un juicio justo y público (artículo 14). Además, el artículo 2 del Pacto obliga a los Estados Partes a investigar todas las denuncias de violaciones de derechos humanos y a proporcionar una reparación a las víctimas o a sus familias.
El Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales establece los mismos derechos: el derecho a la vida (artículo 2), el derecho a la libertad y la seguridad de la persona (artículo 5), el derecho a no ser sometido a tortura ni a penas crueles, inhumanas o degradantes (artículo 3) y el derecho a un juicio justo y público (artículo 6), así como el derecho a recibir una reparación por violaciones de derechos humanos (artículo13).
La Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas fue adoptada por la Asamblea General de la ONU por unanimidad en diciembre de 1992 " como conjunto de principios aplicables por todo Estado" (preámbulo). Rusia tiene la responsabilidad de respetar sus estipulaciones. En dicho preámbulo, la Asamblea General considera que: "las desapariciones forzadas afectan los valores más profundos de toda sociedad respetuosa de la primacía del derecho, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, y que su práctica sistemática representa un crimen de lesa humanidad".
Amnistía Internacional insta a las autoridades a que investiguen el paradero de los ocho familiares de Aslan Maskhadov que, según los informes, fueron detenidos el 3 y el 28 de diciembre, y a que abran inmediatamente una investigación completa, exhaustiva e independiente sobre las alegaciones de que los hombres que los secuestraron pertenecían a las fuerzas de seguridad que comanda el primer viceprimer ministro, Ramzan Kadyrov. Si los detenidos están bajo la custodia de las fuerzas de seguridad, deben ser puestos en libertad de inmediato salvo que vayan a ser acusados formalmente de un delito reconocible ante un tribunal de justicia, conforme a las obligaciones contraídas por Rusia en aplicación de las leyes internacionales de derechos humanos. Todos los responsables de las “desapariciones” deberán comparecer ante la justicia con arreglo a las normas internacionales.
Información complementaria
Los combates en Chechenia comenzaron en 1994, cuando las fuerzas federales rusas aplastaron un movimiento independentista que había surgido tras el hundimiento de la Unión Soviética. Este primer conflicto finalizó en 1996, y Aslan Maskhadov, que había actuado como jefe del estado mayor de las fuerzas rebeldes chechenas durante el conflicto, fue elegido presidente de Chechenia en 1997. Sin embargo, a finales de 1999 las fuerzas federales rusas atacaron la región de nuevo, después de una serie de atentados con bombas cometidos en Moscú y otras dos ciudades rusas, que las autoridades rusas atribuyeron a grupos separatistas islámicos chechenos. Se estableció en Chechenia una administración partidaria de Moscú cuya legitimidad impugnan las fuerzas de oposición chechenas, algunas de la cuales siguen siendo leales a Aslan Maskhadov.
Pese a las reiteradas afirmaciones de las autoridades rusas y chechenas partidarias de Moscú de que la situación se está “normalizando”, no parece haber ningún final a la vista ni del propio conflicto ni de los abusos contra los derechos humanos –generalizados, persistentes y en gran medida impunes– que lo acompañan. Entre ellos figuran torturas, incluidas violaciones, homicidios y “desapariciones” a manos de las tropas rusas contra civiles en Chechenia. Los combatientes rebeldes también han sido responsables de atroces abusos.