Documento - Turquía: Hay que garantizar la seguridad de los refugiados sirios y el acceso de los observadores nacionales e internacionales

AMNESTY INTERNATIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL �DECLARACIÓN PÚBLICA ��Índice: EUR 44/009/2012 �12 de junio de 2012

�Turquía: Hay que garantizar la seguridad de los refugiados sirios y el acceso de los observadores nacionales e internacionales

��Amnistía Internacional ha escrito a las autoridades turcas para expresarles su preocupación en torno a algunos aspectos de la protección brindada a los refugiados sirios en Turquía. Más de 26.500 refugiados se alojan en campos ubicados por las autoridades turcas en 10 lugares.��Además de los 26.500 asentados en Turquía, hay refugiados sirios en otros países vecinos, como Jordania y Líbano. Aunque las cifras exactas no están claras, el ACNUR –agencia de la ONU para los refugiados– y las ONG locales estiman que hay entre 25.000 y 50.000 sirios en Líbano y unos 15.000 o 20.000 en Jordania. Amnistía Internacional también está observando de cerca la situación de los refugiados sirios en los países vecinos.��En la carta enviada al ministro turco de Asuntos Exteriores, Amnistía Internacional manifiesta su satisfacción por el permiso otorgado a los refugiados, de acuerdo con el principio de derecho internacional de no devolución (non-refoulement), para entrar en Turquía y permanecer en el país. La organización también manifiesta su satisfacción por los esfuerzos del gobierno para atender las necesidades más inmediatas de los refugiados sirios, proporcionándoles alojamiento, alimentos, ayuda material y atención médica. ��Amnistía Internacional expone además a las autoridades su preocupación respecto a la ubicación de los campos, muy cercanos a la frontera con Siria, así como por las deficiencias en los procedimientos de inscripción y selección de los recién llegados, por el limitado acceso del ACNUR y de organizaciones independientes de derechos humanos a los campos, y por algunos aspectos del régimen de protección.��Ubicación de los campos �En la actualidad, los refugiados sirios se alojan en 10 campos situados en cuatro provincias fronterizas: Hatay, Gaziantep, Kilis y Urfa. La cercanía de los campos a la frontera con Siria supone una grave amenaza a la seguridad de quienes viven en ellos. Los informes sobre las heridas sufridas por refugiados en el campo de Kilis o sus cercanías en abril de 2012 a causa de balas perdidas en enfrentamientos en Siria son una trágica ilustración del peligro que la cercanía de los campos a la frontera supone para los refugiados.��Según las normas internacionales, para salvaguardar la integridad física de los refugiados, los campos deben situarse a una distancia razonable de las fronteras de sus países de origen: al menos a 50 kilómetros.��Amnistía Internacional reconoce que, aunque la decisión de dónde ubicar los campos puede encontrarse con dificultades y consideraciones logísticas y prácticas, la consideración principal debe ser la integridad física de las personas refugiadas. La organización, al tiempo que llama la atención hacia la responsabilidad primordial del gobierno turco para con la seguridad e integridad física de los refugiados sirios en Turquía, insta a las autoridades a reubicar los campos a una distancia razonable y segura de la frontera con Siria, para reducir al mínimo cualquier amenaza o riesgo real o potencial para la seguridad de los refugiados derivado de los combates cercanos a la frontera, y para evitar exponer a estas personas a un nuevo daño.��Amnistía Internacional considera que la proximidad de los campos de refugiados a la frontera con Siria también afecta directamente a la capacidad de las autoridades turcas de garantizar que el carácter civil y humanitario de los campos de asilo y refugio no se ve comprometido.��La organización considera que la tarea de garantizar el carácter civil y humanitario de los campos de asilo y refugio, así como la de garantizar la seguridad y la protección de las personas refugiadas, se facilitaría enormemente si los campos se reubicaran a una distancia razonable de la frontera. Además, una mejora de los procedimientos de inscripción y selección de los recién llegados aumentaría la capacidad de las autoridades turcas de impedir la infiltración y de garantizar que no se llevan a cabo actividades subversivas en los campos.��Procedimientos de inscripción y selección �Además de una ayuda para tratar de mantener el carácter civil y humanitario de los campos de asilo y refugio, unos procedimientos efectivos de inscripción y selección –que deben incluir el desarme de los elementos armados y la identificación y separación de los combatientes– son una importante herramienta de protección en muchos otros aspectos, tal como ha reconocido el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Por ejemplo, esos procedimientos pueden utilizarse como medio para prevenir casos de devolución (refoulement) y reclutamiento forzoso, y también para garantizar el acceso a derechos básicos o a la reunificación familiar, o para identificar y atender a las personas refugiadas que sean especialmente vulnerables o tengan necesidades específicas de protección.��La mejora de los procedimientos de selección e inscripción también garantizaría que se pueden adoptar medidas especiales para las personas refugiadas que se encuentren en una situación de especial riesgo o vulnerabilidad, como las mujeres, los niños y niñas, las personas ancianas y las personas con discapacidad. También ayudarían especialmente a las personas o grupos que continúan en peligro o que necesitan protección dentro de los campos o a largo plazo. En estas circunstancias, en particular, las personas deben poder acceder de manera rápida, segura y sin obstáculos al ACNUR y a procedimientos individualizados de determinación de la condición de refugiado si así lo desean, más allá del actual régimen de protección temporal.��Acceso a los campos�Amnistía Internacional insta al gobierno a establecer un sistema formal para garantizar el acceso a los campos por parte de investigadores de organizaciones intergubernamentales o de equipos de investigación gubernamentales, con el fin de que puedan investigar las denuncias de delitos de derechos internacional y otros abusos contra los derechos humanos cometidos en Siria por todas las partes enfrentadas, y que puedan hacerlo de manera que no ponga en peligro a quienes colaboren con ellos en dichas investigaciones.

�A la organización le preocupa, no obstante, que se haya limitado al ACNUR el acceso a los campos y que se les haya denegado dicho acceso a las organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil.

�El ACNUR ha tenido un cierto acceso a los campos, y ha podido proporcionar un cierto asesoramiento técnico. Sin embargo, Amnistía Internacional tiene entendido que la gestión de los campos y los procedimientos de inscripción y selección están exclusivamente en manos del gobierno, que los realiza a través de la Media Luna Roja turca, sin que exista una supervisión oficial, sistemática e institucionalizada por parte de agentes del ACNUR.��Según el estatuto del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, el ACNUR está reconocido como la agencia competente para encargarse de la protección, la asistencia y las soluciones para las personas refugiadas. Los Estados tienen el deber de colaborar con él, y el ACNUR sólo puede cumplir de forma efectiva su mandato si tiene acceso a la población de los campos.��Teniendo esto en cuenta, a Amnistía Internacional le preocupa la falta de acceso por parte del ACNUR a la población refugiada de los campos. Esa falta de acceso merma la capacidad de la agencia para supervisar sistemáticamente el cumplimiento, por parte de Turquía, de sus obligaciones internacionales respecto a los refugiados sirios albergados actualmente en los campos, una supervisión que incluye la observación y el asesoramiento a quienes llevan a cabo los procedimientos de inscripción y selección. Todas estas actividades son fundamentales para que el ACNUR cumpla su mandato.��En las actuales circunstancias, las personas refugiadas vulnerables y en situación de riesgo no tienen acceso al ACNUR para obtener de él asesoramiento, asistencia o la posibilidad de acceder a procedimientos individualizados de determinación de la condición de refugiado.��También resulta preocupante que el gobierno aún no haya permitido a las organizaciones de derechos humanos, incluida Amnistía Internacional, acceder a los campos para reunirse con los refugiados sirios que viven en ellos y para recabar información relativa a la actual crisis de Siria. Amnistía Internacional envió cartas al Ministerio de Asuntos Exteriores el 10 de junio de 2011, el 28 de junio 2011, el 11 de octubre de 2011 y el 30 de marzo de 2012, pidiendo ayuda para acceder a los campos. Hasta la fecha, a la organización no se le ha concedido permiso para entrar en los campos. La única respuesta del Ministerio, fechada el 4 de abril de 2012, decía que, puesto que Turquía estaba cooperando con la comunidad internacional, no se aceptarían solicitudes individuales de entrada en los campos.��Durante más de un año, se han cometido violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos, que constituyen crímenes de lesa humanidad, contra la población civil de Siria. Amnistía Internacional cree que muchas de las personas refugiadas que actualmente se encuentran en los campos de Turquía pueden haber presenciado esas violaciones o tener información sobre ellas, y deben tener acceso a organizaciones de derechos humanos, incluida Amnistía Internacional, para dar su testimonio, si así lo desean.

�Amnistía Internacional pide que se permita a las organizaciones de derechos humanos acceder a todos los lugares donde se ha alojado a refugiados, para obtener testimonios, investigar los abusos contra los derechos humanos que se están cometiendo en Siria y supervisar de manera independiente las condiciones y estructuras de los campos.��A la organización le preocupa que la política actual del gobierno de negar el acceso a las organizaciones independientes de la sociedad civil no sólo limita injustamente los derechos de las personas refugiadas, sino que además es contraproducente. La denegación del acceso restringe injustamente el derecho de los refugiados sirios a hablar de la situación en su país. Además, aunque los informes indican que los campos están bien gestionados y que las condiciones son buenas, la negativa a permitir la supervisión independiente puede suscitar sospechas de que se están ocultando posibles motivos de preocupación respecto a las condiciones de los campos.��Protección temporal �Amnistía Internacional reconoce que, de acuerdo con las directrices del ACNUR a este respecto, en algunos casos de desplazamiento en gran escala es importante establecer como mínimo un régimen de protección temporal. Aunque somos conscientes de que puede haber dificultades y consideraciones logísticas y prácticas respecto a la ubicación de los campos, la consideración principal debe ser la integridad física de las personas refugiadas, y para ello deben garantizarse como mínimo la admisión, la protección frente a la devolución (refoulement) y el acceso a disposiciones básicas. Amnistía Internacional observa que las autoridades turcas han establecido un régimen de protección temporal, pero siente preocupación porque esa protección temporal puede no ser suficiente para los refugiados con necesidades de protección a largo plazo, que necesitarán y deberán tener derecho a soluciones duraderas para su desplazamiento. En estas circunstancias, es preciso identificar cuanto antes a estas personas, que deben tener la oportunidad de someterse a procedimientos completos de determinación de la condición de refugiado y deben tener acceso a la posibilidad de una solución duradera adecuada. A Amnistía Internacional le preocupa que el no identificar a las personas que necesiten protección a largo plazo pueda ponerlas en peligro de devolución a medio o largo plazo.��Recomendaciones �Amnistía Internacional insta al gobierno a: ��- garantizar que todos los campos de refugiados son reubicados a una distancia razonable, y más segura, de la frontera con Siria, para garantizar la integridad física de las personas refugiadas;�- mejorar los procedimientos de observación, selección e inscripción de recién llegados, para preservar el carácter civil y humanitario de los campos de asilo y refugio;�- garantizar que se sigue un proceso de inscripción y selección para identificar y ayudar a grupos específicos que puedan correr peligro o necesitar protección a largo plazo;�- proporcionar información a todos los recién llegados sobre el régimen de protección temporal y sobre sus derechos como refugiados;�- garantizar que todas las personas refugiadas tienen acceso completo y sin trabas al ACNUR, en especial aquellas que deseen acceder a un procedimiento individualizado de determinación de la condición de refugiado, o las que deseen acceder por cualquier otro motivo al ACNUR;�- permitir que el ACNUR cumpla de manera efectiva su mandato respecto a la población refugiada y, en particular, que ejerza sus funciones de protección a las personas refugiadas;�- garantizar que los investigadores de organizaciones intergubernamentales y los equipos de investigación gubernamentales pueden investigar sin obstáculos las denuncias de delitos de derecho internacional y otros abusos contra los derechos humanos cometidos en Siria por todas las partes enfrentadas;�- informar sobre la presencia de los investigadores y sobre las posibles vías para facilitarles información sin correr ningún riesgo;�- permitir a las organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, y otras organizaciones de la sociedad civil el acceso a todos los lugares que albergan a población refugiada siria. �

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