Documento - Fiyi: La detención del cabecilla del golpe de Estado hace temer por la seguridad de civiles y rehenes
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26 de julio del 2000 Documento público
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Fiyi: La detención del cabecilla del golpe de Estado hace temer por la seguridad de civiles y rehenes
Tras ser detenido hoy el cabecilla del golpe militar de Fiyi, George Speight, junto a dos asesores y un guardaespaldas en un control militar a las afueras de Suva, la preocupación inmediata de Amnistía Internacional se centra en la seguridad de los 15 rehenes que, según informes, continúan en manos de los seguidores de Speight en Monasavu, y también de los civiles, en concreto los fiyianos de etnia india que viven en la capital, Suva, en su área metropolitana y en las poblaciones rurales.
Aún no se sabe cuáles son los cargos, si es que los hay, por los que Speight y los demás permanecen recluidos, según informes, en un cuartel militar de Suva. Como parte de un acuerdo que llevó a la reciente liberación de los rehenes del Parlamento, se había prometido una amnistía de gran alcance a condición de que Speight y sus seguidores devolvieran todas las armas robadas al ejército de Fiyi. Amnistía Internacional se opone a toda amnistía u otra forma de impunidad para los autores de abusos contra los derechos humanos.
La organización sigue expresando preocupación porque ya se ha permitido durante demasiado tiempo que los abusos atribuidos a George Speight y a sus seguidores tras el golpe de Estado del 19 de mayo de 2000 queden sin investigar. La organización ha recibido numerosos informes sobre atentados contra campesinos fiyianos —la mayoría de etnia india— y contra sus hogares; dichos ataques han continuado aun después de la liberación de los rehenes del Parlamento, que tuvo lugar el 13 de julio del 2000.
Aunque Amnistía Internacional confía en que se haga justicia respecto a los abusos contra los derechos humanos cometidos anteriormente, sigue viendo con inquietud la inestabilidad de una situación en la que los habitantes de las zonas más aisladas siguen expuestos a sufrir ataques contra sus familias y sus bienes. Amnistía Internacional ha pedido garantías al ejército de que los civiles que corren peligro reciben la debida protección.
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