Documento - Myanmar: Preocupación urgente por la salud de presos de conciencia
Amnistía Internacional
Declaración pública
Índice AI: ASA 16/004/2009
13 de mayo de 2009
Myanmar: Preocupación urgente por la salud de presos de
conciencia
Amnistía Internacional pide al gobierno de Myanmar que preste de
inmediato la debida atención médica a todos los presos políticos, y
con especial urgencia a los que tienen problemas de salud.
Recientes informes indican que la falta de cuidados médicos en las
prisiones del país ha afectado negativamente a presos cuyo estado
de salud era ya grave.
Además, al recluirlos en pésimas condiciones, el gobierno de
Myanmar continúa poniendo en peligro a los presos políticos del
país, cuyo número casi se ha duplicado desde las protestas
pacíficas contra el gobierno de agosto y septiembre de 2007 y
asciende ya a más de 2.100.
El acceso a servicios y cuidados médicos es limitado en las
prisiones de Myanmar, pues en muchas no hay médicos ni personal de
salud de forma permanente. Entre los problemas de salud que sufren
normalmente los reclusos figuran las enfermedades
gastrointestinales, como la disentería, y las afecciones de la
piel, como la sarna.
Las Reglas Mínimas de la ONU para tratamiento de los reclusos
garantizan los servicios de un médico cualificado dentro de las
prisiones y centros de detención, el traslado de los presos o
detenidos que necesiten tratamiento especializado a instituciones
adecuadas o a hospitales civiles y la alimentación de los reclusos
con productos lo suficientemente nutritivos.
El Conjunto de Principios de la ONU para la protección de todas las
personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión
dispone, asimismo, en su artículo 24, que las personas detenidas o
presas “recibirán atención y tratamiento médico cada vez que sea
necesario”.
El gobierno de Myanmar sostiene que los presos políticos tienen
acceso a cuidados médicos y a sus familias. El 17 de marzo de 2009,
U Wunna Maung Lwin, embajador, representante permanente y jefe de
la delegación de Myanmar en el 10º periodo de sesiones del Consejo
de Derechos Humanos de la ONU dijo: “Se conceden también permisos a
sus familiares para que les hagan visitas y se dispensa a los
presos el tratamiento médico necesario”.
Sin embargo, la salud de muchos presos políticos se ha visto aún
más amenazada debido a una oleada de traslados carcelarios. Desde
noviembre de 2008, cuando se impusieron gran número de condenas a
personas críticas con el gobierno, al menos 210 presos políticos
han sido trasladados a remotas prisiones. Al menos a 47 –entre
ellos Htay Kywe, Min Ko Naing, Su Su Nway y Zarganar– los han
llevado a cárceles situadas a más de mil kilómetros de la capital,
Yangón, donde viven sus familias.
A los familiares de estos 210 presos les resulta
ahora mucho más difícil ir a visitarlos. Debido a las malas
condiciones de las prisiones de Myanmar y a la falta en ellas de
atención médica adecuada, los presos políticos dependen a menudo de
sus familias, que los llevan medicamentos básicos, alimentos y
ropa. En muchos casos, las familias tienen que hacer largos viajes,
a veces de hasta nueve días, para ir a verlos.
Sin contacto periódico con sus familias ni vigilancia independiente
de su bienestar, los presos son aún más vulnerables a las duras
condiciones de reclusión, que constituyen trato cruel, inhumano o
degradante. El Comité Internacional de la Cruz Roja no puede
visitar las prisiones de Myanmar desde finales de 2005.
Además, en algunos casos los traslados a remotas prisiones pueden
entrañar para los presos mayor riesgo aún de contraer enfermedades
transmisibles, como malaria. Algunas de estas cárceles están en
zonas palúdicas, como es el caso de las de Lashio, estado de Shan,
y Kale, división de Sagaing, ambas en el norte de Myanmar. Se
conocen casos de presos recluidos allí que han contraído malaria y
han pedido a sus familias que les lleven medicamentos contra la
enfermedad.
Estos traslados han afectado también negativamente al tratamiento
médico que estaban recibiendo ya presos políticos con problemas de
salud. Amnistía Internacional conoce casos recientes de presos
políticos que han sido trasladados sin su historial médico, por lo
que se ha interrumpido su tratamiento. Al no presentar por escrito
pruebas de su estado de salud, no se somete a los presos políticos
a exámenes médicos periódicos, así que se les deja de suministrar
la medicación prescrita.
A continuación se ofrece información sobre 10 presos de conciencia
que padecen enfermedades crónicas y graves.
Htay Kywe (h), de 40 años,se encuentra recluido en régimen
de aislamiento en la misma ala que los condenados a muerte en la
prisión de Buthidaung, estado de Rakhine, en el noroeste de
Myanmar. Se sabe que ha sido torturado. Padece sarna debido a la
falta de instalaciones de aseo adecuadas.
Hla Myo Naung (h),que es ya ciego de un ojo, corre peligro
de perder la vista totalmente. Fue detenido en Yangón el 10 de
octubre de 2007, cuando buscaba un médico capaz de tratarle una
ruptura de córnea. Posteriormente perdió la vista en el ojo
afectado. Necesitaba ser operado con urgencia del otro ojo, pero se
ignora si se ha llevado a cabo la operación.
Ko Ko Gyi (h), de 46 o 47 años, se encuentra cada vez peor
de salud tras reiterados traslados de unos centros de detención a
otros sin que se le haya prestado la debida atención médica.
Min Ko Naing (h), de 46 años, padece una enfermedad ocular
que se está agravando, entumecimiento de las manos, gota e
hipertensión. Se halla recluido en una pequeña y oscura celda, lo
que agrava su enfermedad de la vista. Sus solicitudes iniciales de
tratamiento no se han atendido, así que no ha recibido todavía
cuidados médicos adecuados. Se encuentra recluido en la prisión de
Kengtung, estado de Shan, en el norte del país, donde no hay médico
fijo.
Myo Yan Naung Thein (h), de 35 años, sufre parálisis de la
parte inferior del cuerpo, probablemente a causa de torturas
sufridas durante su interrogatorio. Se le ha negado atención médica
especializada durante mucho tiempo. En noviembre de 2008 lo sacaron
de la prisión de Insein de Yangón para llevarlo a la de Thandwe,
estado de Rakhine, donde no se dispone de los servicios médicos
especializados que necesita.
Su Su Nway (m), de 37 años,padece una malformación cardiaca
congénita y su salud se ha deteriorado en prisión. Las autoridades
penitenciarias le han administrado una medicación para problemas
metales que no ha hecho más que agravar su estado de salud. Se
halla recluida en régimen de aislamiento.
Estos seis presos de conciencia se encuentran
encarcelados por su participación en las manifestaciones masivas de
agosto y septiembre de 2007.
Los dos presos de conciencia mencionados a continuación cumplen
condena por haber prestado voluntariamente ayuda tras el ciclón
Nargis, que devastó Myanmar del 2 al 3 de mayo de 2008.
Kay Thi Aung (m), de 23 años, tuvo un aborto en la prisión
de Mandalay, en el centro de Myanmar, el 23 de enero de 2009; no
había recibido la debida atención médica durante el embarazo.
Padecía problemas de corazón y malnutrición antes del aborto, y
todavía no ha recibido los cuidados médicos que necesita.
Zarganar (h), de 48 años, se encuentra mal de salud y está
recluido en la prisión de Myitkyina, estado de Kachin, en el norte
de Myanmar. Padece hipertensión, espondilitis e hipertiroidismo
(sobreactividad de la glándula tiroides, que puede causar problemas
de corazón). Se sabe que el 16 de abril de 2009 estuvo más de dos
horas sin conocimiento en su celda. Necesita recibir con urgencia
atención médica adecuada.
También son motivo de especial preocupación, por las largas
condenas de cárcel que pesan sobre ellos, los problemas médicos de
otros dos presos de conciencia, a saber:
U Khun Htun Oo (h), de 65 años, no ha recibido tratamiento
médico adecuado para la diabetes y la hipertensión que padece.
Cumple una condena de 93 años y se halla recluido en régimen de
aislamiento. Fue detenido el 9 de febrero de 2005.
U Win Htein (h), de 67 años, padece numerosos problemas de
salud, como una enfermedad cardiaca y persistentes dolores de
estómago, cuya causa jamás se ha diagnosticado. No recibe atención
médica adecuada. Cumple 14 años de condena y se encuentra recluido
en régimen de aislamiento. Fue detenido el 22 de mayo de 1996.
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