Documento - USA: Another Texas execution set for crime at 19: Bobby Hines

URGENT ACTION

AU 311/12 Índice: AMR 51/088/2012 EE. UU. Fecha: 15 de octubre de 2012 Fecha: 15 de octubre de 2012

ACCIÓN URGENTE

Se fija otra ejecución en Texas por un delito cometido a los 19 años

Está previsto que Bobby Hines, de 40 años, sea ejecutado en Texas el 24 de octubre por un delito cometido cuando tenía 19 años. El jurado que lo condenó a muerte no escuchó testimonios atenuantes de expertos sobre las secuelas de los graves abusos que Hines sufrió durante su infancia.

El 20 de octubre de 1991, el cadáver de Michelle Haupt, de 26 años, fue hallado en su apartamento de Dallas. Había sido apuñalada y estrangulada. Bobby Hines, de 19 años, fue acusado de haberla asesinado durante un robo. En marzo de 1992 fue declarado culpable y, tras una fase de determinación de la pena que duró sólo un día, el jurado votó a favor de condenarlo a muerte. En 2002, la Corte Suprema de Estados Unidos prohibió la ejecución de personas que sufrieran “discapacidad intelectual”. Se presentaron ante los tribunales pruebas que mostraban que Bobby Hines sufría dicha discapacidad, pero la alegación fue rechazada. En 2005, la Corte Suprema, reconociendo la inmadurez, la impulsividad y la falta de criterio asociadas a la juventud, prohibió la ejecución de toda persona que fuera menor de 18 años en el momento del delito. Aunque esto no exime a las personas que tuvieran 19 años en el momento del delito, la resolución judicial señalaba que “las cualidades que diferencian a los menores de los adultos no desaparecen cuando la persona cumple los 18”. De hecho, las investigaciones científicas demuestran que el desarrollo cerebral continúa hasta bien entrada la veintena.

En 1993, la Corte Suprema, en el caso de un delincuente de 19 años, escribió que la juventud “es un momento y una condición de la vida en la que una persona puede ser más susceptible a la influencia y al daño psicológico”. La infancia de Bobby Hines se caracterizó por los abusos severos, la pobreza y la desatención. Una experta que ha revisado su caso en busca de factores atenuantes describe su infancia como “un infierno de pesadilla, lleno de miedo, dolor y desesperación”, especialmente a causa de la violencia infligida por el padre alcohólico (que ahora cumple cadena perpetua por agresión sexual con agravantes contra una persona menor de edad). La madre era la principal destinataria de la violencia, presenciada por los niños, y Bobby “la seguía de cerca” a causa de la aparente creencia del padre de que el niño no era su hijo biológico. Los niños pasaban a menudo hambre y carecían de hogar, ya que el padre gastaba en alcohol gran parte del dinero de la familia. Desde aproximadamente los 13 años, Bobby Hines empezó a consumir marihuana, anfetaminas, alcohol y sustancias inhalantes (el consumo de sustancias es una respuesta habitual, utilizada para calmar el dolor emocional, de los niños que sufren abusos severos).

El jurado escuchó alguna información sobre la infancia de Bobby Hines, pero la defensa no presentó el testimonio de ningún experto sobre de qué manera los abusos habían afectado a su conducta. Esto facilitó que la acusación lo presentara como un individuo peligroso e “incorregible” para persuadir al jurado de que, si se le permitía vivir, constituiría un peligro futuro para la sociedad: un requisito previo para dictar una condena de muerte en Texas. La alegación de asistencia letrada inadecuada durante el juicio no se presentó en las apelaciones estatales, por lo que ha quedado excluida de las apelaciones federales. El abogado que se encarga actualmente de la defensa de Bobby Hines está tratando de volver a introducir esta cuestión en los recursos judiciales.

Escriban inmediatamente, en inglés o en su propio idioma, citando el número de recluso de Bobby Hines (#999025):

explicando que no pretenden restar importancia a la gravedad del crimen ni al sufrimiento que ha causado;

señalando que Bobby Hines sólo tenía 19 años en el momento del delito, y ha pasado 20 años en el “corredor de la muerte”;

expresando preocupación porque el jurado no escuchó testimonios atenuantes de expertos sobre el impacto que sobre el acusado tuvo su infancia de abusos severos, pobreza, privaciones y desatención;

oponiéndose a esta ejecución y pidiendo que se conceda el indulto a Bobby Hines.

ENVÍEN LLAMAMIENTOS, ANTES DEL 24 DE OCTUBRE DE 2012, A:

Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas

Clemency Section, Texas Board of Pardons and Paroles

8610 Shoal Creek Blvd. Austin, TX 78757-6814, EE. UU.

Fax: +1 512 467 0945

Correo-e.: bpp-pio@tdcj.state.tx.us

Tratamiento: Dear Board members / Sres. miembros de la Junta

Gobernador

Governor Rick Perry

Officer of the Governor, PO BOX 12428

Austin, TX 78711-2428, EE. UU.

Fax: + 1 512 463 1849

Tratamiento: Dear Governor / Sr. Gobernador

Envíen también copia a la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país. Incluyan las direcciones de las sedes diplomáticas locales a continuación:

Nombre Dirección 1 Dirección 2 Dirección 3 Fax Número fax Correo-e. Dirección correo-e. Tratamiento Tratamiento

Consulten con la oficina de su Sección si van a enviar los llamamientos después de la fecha antes indicada.

ACCIÓN URGENTE

Se fija otra ejecución en Texas por un delito cometido a los 19 años

iNFORMACIÓN ADICIONAL

Según su petición de indulto, cuando Bobby Hines tenía cuatro años su madre abandonó a su esposo alcohólico –con el que llevaba viviendo desde los 15 años, y con el que se casó a los 16– para escapar de los abusos que le infligía (huyó con los niños después de que él llegara a casa una noche, destrozara la ropa de ella con un cuchillo y la amenazara con matarla). Durante un tiempo vivió en un automóvil aparcado junto con tres de sus cuatro hijos, entre ellos Bobby. Más tarde fueron a un refugio pero, al cabo de poco tiempo, ella decidió que no podía cuidar de los niños, y éstos fueron devueltos a la custodia de su padre. El hermano mayor de Bobby Hines ha dicho que no sabe “cómo sobrevivimos” cuando volvieron a vivir con su padre. Además de someterlos a abusos físicos y emocionales, el padre solía dejarlos solos, sin comida ni dinero, de viernes a lunes, mientras él se iba a beber al estado vecino de Oklahoma.

La vida doméstica de los niños era “caótica”, y el expediente de educación elemental de Bobby Hines muestra que cambió de dirección siete veces y de colegio cinco veces. Los Servicios de Protección a la Infancia del estado intervinieron ante los indicios de abusos sexuales y físicos. La petición de indulto recuerda un incidente cuando Bobby Hines tenía 12 años, en el que su padre los golpeó a él y a sus hermanos, propinó patadas a Bobby y amenazó con matarlo. Su hermana ha recordado que Bobby presenció cómo su padre la agredía sexualmente, pero no pudo impedir la agresión y se refugió en el tejado de la casa. Él y su hermana dijeron a las autoridades que “ya no lo soportaban más”, y su padre fue detenido. El padre se declaró culpable de agresión y fue condenado a un año de libertad condicional. Bobby Hines fue a un hogar de acogida pero, al parecer, durante ese tiempo sufrió nuevos abusos físicos. A los 13 años trató de vivir de nuevo con su madre, pero sólo duró unas semanas, y luego fue devuelto a su padre. Con el tiempo, Bobby Hines empezó a tener problemas con la ley y a consumir alcohol y drogas.

Una vez condenado a muerte, y agotadas sus vías de apelación ordinarias, en 2003 se fijó una fecha para la ejecución de Bobby Hines. La ejecución se suspendió mientras se decidía si padecía o no “discapacidad intelectual”. En 2002, la Corte Suprema de Estados Unidos, en Atkins v. Virginia, resolvió que la ejecución de personas con discapacidad intelectual era inconstitucional. Amparándose en esta resolución, los abogados de Bobby Hines presentaron una “alegación Atkins” respaldada por expedientes escolares y de otro tipo que señalaban que Hines sufría limitaciones significativas del funcionamiento intelectual, y presentaron también declaraciones de profesores, de un empleador y de miembros de su familia que atestiguaban sus déficits mentales y de adaptación. Dos expertos, uno de los cuales le calculó un cociente intelectual de 69, concluyeron que sufría discapacidad intelectual, mientras un tercero concluyó que no. El tribunal estatal, sin celebrar vista alguna, decidió que Bobby Hines no cumplía los requisitos de la resolución Atkins. Un tribunal federal celebró entonces una vista probatoria en la que los abogados de Hines presentaron los resultados de dos tests realizados recientemente en los que se le calculaba un cociente intelectual de 70 y 71. Pese a ello, el juez concluyó que el cociente intelectual de 96 que se le había calculado a los 13 años (en un test cuya fiabilidad ha sido puesta en duda por el abogado actual de Bobby Hines), junto con otras pruebas, respaldaba la conclusión del tribunal estatal de que el funcionamiento intelectual de Hines no era “significativamente inferior a la media” antes de cumplir los 18 años.

La experta que ha examinado el caso en busca de factores atenuantes ha concluido que dichos factores “son numerosos y complejos”, y entre ellos se encuentran la juventud, el bajo funcionamiento intelectual, el deficiente funcionamiento adaptativo y “traumas complejos” relativos a los abusos, el abandono, el rechazo, la pobreza y la desatención sufridos. Ha añadido que el hecho de que los abogados que defendieron a Hines durante el juicio no presentaran el testimonio de expertos privó a los miembros del jurado de “factores atenuantes cruciales que podrían haber afectado a su decisión sobre si condenar a Bobby a cadena perpetua o a muerte”.

En Estados Unidos ha habido 1.308 ejecuciones desde 1977 (31 este año), y Texas ha sido responsable de 487 de ellas (10 este año). Desde 1986, Texas ha ejecutado a más de 70 personas que tenían 17, 18 o 19 años en el momento del delito. Este año ha ejecutado a dos presos que tenían 19 años en el momento del delito, y para este mes está prevista la ejecución de otros dos presos de esas mismas características, uno de ellos Bobby Hines (véanse http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/084/2012/en y http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/042/2012/en). La ejecución de Bobby Hines será la número 250 que se lleva a cabo bajo el mandato del actual gobernador de Texas (que lleva en el cargo desde 2001). Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos.

Nombre: Bobby Hines

Sexo: Hombre

AU: 311/12 Índice: AMR 51/088/2012 Fecha de emisión: 15 de octubre de 2012

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