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Documento de casos

Índice AI: AMR 41/029/2013

4 de junio de 2013

Enfrentarse a una pesadilla. La desaparición de personas en México: Algunos casos ilustrativos

Héctor Rangel Ortiz

Héctor desapareció junto con Irene Hugo Hernández y Milton Aguilar Torres el 10 de noviembre de 2009 en Monclova, estado de Coahuila. Los tres habían viajado a esa ciudad por negocios desde Querétaro. Héctor telefoneó a su familia para decirles que la policía municipal les había dado el alto y que iba a averiguar por qué la policía se había incautado de uno de sus automóviles. Fue la última vez que tuvieron noticias de él.

En los días siguientes, su hermana y su hermano viajaron a Monclova para buscar a Héctor, pero la policía municipal y los fiscales del estado les advirtieron que no continuaran, diciéndoles que no anduvieran “levantando el polvo” o les sucedería lo mismo. Fueron objeto de seguimiento en repetidas ocasiones y huyeron de la ciudad al sentir miedo por sus vidas. Continuaron con su búsqueda, pero a pesar de los compromisos de investigar no se registraron avances. La familia continuó con sus propias indagaciones y ha sido víctima de amenazas de muerte, pero ha persistido en su búsqueda de la verdad y la justicia. Se cree que Héctor Rangel es víctima de desaparición forzada y sigue sin conocerse su paradero.

“No descansaré hasta que encuentre a mi hermano. Esta búsqueda viene del corazón”, ha afirmado la hermana de Héctor Rangel, Brenda, durante una manifestación reciente de familiares de personas desaparecidas.

José Juan Peña Espiricueta, Jesús Fernando Castillo Gallegos, Rubén Limón Ramos

Estos tres hombres desaparecieron el 13 de marzo de 2011, cuando según los informes fueron detenidos por la policía municipal actuando conjuntamente con una banda delictiva en la Colonia Nazario Ortiz, Saltillo, estado de Coahuila. Una disputa entre personas desconocidas que habían entrado en el barrio y algunos residentes concluyó con la llegada de una banda armada y policías municipales que persiguieron a los vecinos y detuvieron a cuatro hombres del barrio. Uno de ellos quedó en libertad más tarde, pero sigue sin conocerse el paradero de los otros tres.

Los familiares han buscado a las víctimas. Una denuncia presentada ante el fiscal del estado dio lugar a una visita de investigadores al barrio, pero a pesar de las declaraciones de testigos sobre la participación de la policía, nunca se ha establecido el paradero de las tres víctimas de desaparición forzada y nadie ha rendido cuentas por ello.

Alejandro Moreno Baca

Alejandro desapareció el 27 de enero de 2011 cuando viajaba en su automóvil entre Monterrey y Nuevo Laredo, en el estado de Nuevo León. Sus últimos movimientos fueron registrados en una caseta de pago de la autopista cerca de Sabinas y poco después cuando activó una aplicación en su teléfono que registró las coordenadas de su localización. Según los informes, una banda armada que revisaba los vehículos lo detuvo poco después y se lo llevó.

Cuando la familia denunció la desaparición de su hijo a las autoridades, se dio por supuesto simplemente, sin ninguna investigación, que la víctima estaba mezclada con bandas delictivas. Sus padres han hecho campaña sin descanso para que se lleve a cabo una investigación exhaustiva para establecer la suerte y el paradero de su hijo.

Pamela Leticia Portillo Hernández

Pamela, de 23 años y madre de dos hijos, desapareció en las primeras horas de la madrugada del 25 de julio de 2010 en la ciudad de Chihuahua, estado de Chihuahua. Había salido con unos amigos, entre ellos cuatro oficiales del ejército, y telefoneó a su madre para decir que estaría en casa después de comprar un perro caliente, pero nunca regresó. A las 7 de la mañana su madre salió a buscarla y después de encontrar su automóvil abandonado denunció su desaparición.

Algunos testigos confirmaron después que Pamela Portillo y un oficial del ejército fueron secuestrados por hombres armados, posiblemente policías, que según los informes buscaban autos robados. Después de recabar más información de testigos, incluidos funcionarios militares, su madre comprobó que estas personas se mostraban cada vez menos dispuestas a cooperar. Ante la ausencia de avances de la investigación oficial, la madre prosiguió con sus propias indagaciones, pero comenzó a recibir amenazas contra ella y su familia.

La madre de Pamela dijo a Amnistía Internacional: “Nunca pensé que me vería en esta situación. Siempre lo veía desde lejos. Pensaba: ‘pobre gente, no saben lo que les ha pasado a sus hijas, las desaparecidas de Ciudad Juárez’”. Continúa sin conocerse el paradero de Pamela Portillo.

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