Documento - ATAQUES CONTRA SINDICALISTAS EN COLOMBIA. Defender los derechos de los miembros de confederaciones sindicales

Índice AI: AMR 23/030/2007 Octubre de 2007


ATAQUES CONTRA SINDICALISTAS EN COLOMBIADefender los derechos de los miembros de confederaciones sindicales


El 3 de octubre de 2005, dos hombres armados no identificados que circulaban en una motocicleta en Barranquilla dispararon contra Pedro Orozco Pérez, asesor de la sección de Atlántico de la confederación sindical Central Unitaria de Trabajadores (CUT), quien murió posteriormente a causa de las heridas sufridas. Al día siguiente, unos hombres armados no identificados mataron a tiros desde una motocicleta a Rafael Ángel Charris Charris,ex dirigente de la sección del departamento de Atlántico de la CUT, en el municipio de Santo Tomás, departamento de Atlántico. Jesús Tovar Castro, Henry Gordon y Tomás Ramos Quiroz, dirigentes de dicha sección de la CUT aparecieron mencionados, junto con varios sindicalistas más, en la amenaza de muerte enviada a las oficinas del sindicato de la industria alimentaria SINALTRAINAL el 15 de mayo de 2006.

Siguieron cometiéndose violaciones de derechos humanos contra los miembros de las centrales sindicales colombianas, en particular, la CUT. Estos ataques parecen formar parte de la estrategia coordinada de menoscabo del trabajo de los sindicalistas a escala nacional. Las confederaciones nacionales desempeñan un papel activo en los esfuerzos por llamar la atención mundial sobre la crisis de derechos humanos a que se enfrentan los sindicalistas en Colombia.


Las fuerzas de seguridad y los paramilitares suelen tachar de "subversivas" a las personas con actividades sindicales. Tales acusaciones van a menudo seguidas de violaciones de derechos humanos, que con frecuencia, coinciden también con periodos de conflicto laboral o negociaciones de condiciones de trabajo.


Las personas que desarrollan actividades sindicales en Colombia corren gran riesgo de sufrir abusos de derechos humanos. Los sucesivos gobiernos del país han puesto en práctica una serie de políticas para mejorar su protección, pero ninguna de ellas ha logrado garantizar de manera efectiva la seguridad de estas personas y sus familias. La seguridad a largo plazo de quienes desarrollan actividades sindicales en Colombia depende de que las autoridades colombianas tomen medidas decisivas para poner fin a la impunidad que protege a la gran mayoría de los autores de los abusos de derechos humanos que sufren.

¿Quiénes son los responsables de estas violaciones de derechos humanos?


Muchos de los abusos contra los derechos cometidos contra sindicalistas no pueden atribuirse a ningún grupo en particular. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos en que hay indicios claros de la responsabilidad, los autores de los abusos son las fuerzas de seguridad y los grupos paramilitares respaldados por el ejército. Varios casos se han atribuido a la guerrilla.

En los últimos 40 años, Colombia se ha visto asolada por un conflicto armado que ha enfrentado a las fuerzas de seguridad y los grupos paramilitares con las fuerzas de la guerrilla, la mayor de las cuales son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Aunque se ha producido una disminución de ciertos tipos de violencia asociados al conflicto armado, la situación de los derechos humanos en Colombia sigue siendo grave. Todas las partes en el conflicto continúan cometiendo crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y otras violaciones del derecho internacional.

El conflicto sirve muy bien para enmascarar a quienes pretenden ampliar y proteger sus intereses económicos. Más del 60 por ciento de los más de tres millones de personas desplazadas internamente en Colombia por haberse visto obligadas abandonar sus hogares y tierras proceden de zonas de gran importancia desde el punto de vista de la minería, la agricultura y otros sectores económicos.

Aunque, según informes, en los últimos tres años se han "desmovilizado" más de 30.000 paramilitares mediante un controvertido proceso de desmovilización auspiciado por el gobierno, hay indicios claros de persistencia de las actividades paramilitares y de las violaciones de derechos humanos, incluidas amenazas, homicidios y desapariciones forzadas. A veces, estos delitos se cometen con la aquiescencia de las fuerzas de seguridad o en colusión con ellas.



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Encontrarás más información sobre este asunto en el informe de Amnistía Internacional Colombia - Homicidios, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte: la realidad del sindicalismo en Colombia (Índice AI: AMR 23/001/2007),disponible en www.amnesty.org.

Amnistía Internacional, Secretariado, Internacional, Peter Benenson House, 1 Easton Street, London WC1X 0DW, Reino Unido


[texto inferior]Amnistía Internacional es un movimiento mundial, formado por 2,2 millones de personas de más de 150 países y territorios, que hacen campaña en favor de los derechos humanos. Nuestra visión es la de un mundo en el que todas las personas disfrutan de todos los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otras normas internacionales de derechos humanos. Amnistía Internacional es independiente de todo gobierno, ideología política, interés económico y credo religioso. Nuestro trabajo se financia en gran medida con las contribuciones de nuestra membresía y con donativos.


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