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Desafíos

Amnistía Internacional lleva decenios trabajando con defensores y defensoras de los derechos humanos y, durante ese tiempo, ha presenciado y combatido una diversidad de tácticas represivas utilizadas por gobiernos de toda tendencia política para silenciar a quienes defienden los derechos humanos.

Las formas de represión han variado según el momento y el contexto: en Latinoamérica, por ejemplo, las “desapariciones” y los homicidios por escuadrones de la muerte sustituyeron en los años setenta y ochenta a los encarcelamientos por motivos políticos como táctica preferida para reprimir las voces discrepantes; esta táctica permitió a los gobiernos militares de la época cubrir su rastro y negar toda responsabilidad.

Las desapariciones, los homicidios por escuadrones de la muerte y los encarcelamientos por motivos políticos se utilizan contra los defensores y defensoras en muchos países del mundo, especialmente en aquellos que sufren conflictos armados o disturbios civiles graves.

En esas situaciones, las amenazas de muerte son un medio común de intimidación que la policía y los tribunales no investigan ni castigan.

Los defensores y defensoras que trabajan sobre cuestiones tradicionalmente descuidadas u olvidadas se enfrentan a menudo a obstáculos específicos. Los derechos que defienden pueden ser especialmente rebatidos o controvertidos, ya sea porque desafían las normas sociales dominantes o porque se ven como una amenaza al orden político, religioso o económico establecido.

Esto incluye a quienes defienden derechos económicos, sociales y culturales, derechos sexuales y reproductivos o los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero.

Detención o secuestro

En muchos países, las personas que defienden los derechos humanos corren peligro de ser detenidas o secuestradas. Muchas han sido sometidas a tortura u otros malos tratos durante su cautiverio, a menudo en un intento de obligarlas a confesar actividades delictivas o a retirar acusaciones de violaciones de derechos humanos.

Las salvaguardias relativas a la detención se burlan con frecuencia, y muchos defensores y defensoras permanecen recluidos sin cargos. Otros son acusados de cargos falsos, un método que Amnistía Internacional ha observado en países en los que las autoridades tratan de empañar la imagen y la reputación de estas personas presentándolas como delincuentes o terroristas.

En algunos casos está claro que los cargos son falsos. En otros, se toman actividades legítimas como la convocatoria de una manifestación o la presentación de una denuncia oficial y se califican de delitos de orden público o difamación.

Acoso

El acoso que sufren a diario quienes defienden los derechos humanos es tan habitual que a menudo ni siquiera se denuncia. Puede adoptar la forma de:
  • vigilancia;
  • escuchas telefónicas;
  • restricciones a la hora de viajar.

También puede haber un acoso más extremo con actos como:
  • ataques o asaltos a oficinas o casas;
  • confiscación de equipo y archivos;
  • bloqueo del acceso a Internet y a otros sistemas de comunicación;
  • congelación de bienes.

Campañas de difamación

También se utilizan campañas y tácticas difamatorias para deslegitimar el trabajo de los defensores y defensoras. Los medios de comunicación a menudo colaboran en la propagación de acusaciones calumniosas y en los ataques a la integridad personal y la independencia política de estas personas.

Barreras burocráticas

Asimismo se emplean barreras burocráticas de motivación política para obstaculizar el trabajo de organizaciones que defienden los derechos humanos. Se han esgrimido todo tipo de pretextos para:
  • negar a las organizaciones la inscripción legal;
  • limitar sus reuniones;
  • obstaculizar las visitas de investigación;
  • obligar a las organizaciones a cesar sus actividades, ya sea directamente o impidiéndoles el acceso a fuentes de financiación.


Más información:

Defensoras de los derechos humanos
Defensores y defensoras de los derechos económicos, sociales y culturales
Defensores y defensoras de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero
Defensores y defensoras de los derechos sexuales y reproductivos
Entornos hostiles

 

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