REINO UNIDO/ESTADOS UNIDOS: Las revelaciones sobre los vuelos para entregas extraordinarias en Diego García ponen de manifiesto

22 febrero 2008

Las nuevas averiguaciones que van a realizarse sobre las denuncias de vuelos para entregas extraordinarias, según ha anunciado el gobierno británico, no deben reemplazar a una investigación completa e independiente sobre cualquier otra participación del Reino Unido en entregas extraordinarias, ha dicho Amnistía Internacional tras admitir los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido que dos vuelos para entregas extraordinarias aterrizaron en el aeropuerto de Diego García en 2002.

"Como ha reconocido el gobierno británico, la revelación de que aviones estadounidenses implicados en las transferencias de detenidos aterrizaron en Diego García contradice de pleno sus propias garantías y desmentidos públicos reiterados, en los que sostenía lo contrario. También pone de manifiesto la necesidad de que se lleven a cabo investigaciones completas sobre las prácticas de detención y entrega extraordinaria de Estados Unidos y la participación o complicidad de los estados europeos", ha dicho hoy, 22 de febrero, Claudio Cordone, director general de Amnistía Internacional.  

"Los gobiernos europeos deben reconocer ya que confiar en las garantías de Estados Unidos respecto a las entregas extraordinarias ha sido una respuesta inadecuada a una práctica ilícita. La admisión de lo ocurrido en Diego García debe incitar a actuar a todos los países europeos iniciando investigaciones minuciosas e independientes. Los gobiernos deben prestar atención a los llamamientos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y del Parlamento Europeo. También deben tomar medidas de inmediato para asegurarse de que no vuelve a permitirse la práctica de las entregas extraordinarias."

Las entregas extraordinarias han supuesto el secuestro de personas, el traslado ilegal de detenidos, su desaparición forzada, su tortura y su detención secreta. Todo esto son violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y de las legislaciones de los países implicados. Amnistía Internacional ha pedido reiteradamente a las autoridades británicas que lleven a cabo una investigación independiente sobre la participación del Reino Unido en la práctica de las entregas extraordinarias.

El hecho de que las autoridades británicas hayan admitido que engañaron al Parlamento, a los organismos internacionales y a la opinión pública, así como la intención declarada del gobierno de llevar a cabo investigaciones sobre otros presuntos vuelos para entregas extraordinarias es un paso positivo.

Las autoridades británicas deben ahora llevar a cabo una investigación minuciosa, detallada e independiente sobre todos los informes de vuelos de aviones operados por la CIA que aterrizaron en territorio británico o usaron el espacio aéreo británico. También deben investigar cualquier otra participación oficial en las entregas extraordinarias, incluido el suministro de información a servicios de información de otros países.

Las autoridades también deben solicitar a Estados Unidos información completa sobre el trato que han recibido y las circunstancias en que se encuentran actualmente los dos detenidos que volaban en los aviones que repostaron en Diego García en 2002, y reconsiderar su postura de no mantener un registro de los vuelos que aterrizan en Diego García.

"Hace tiempo que es hora de ponerlo todo en claro. El goteo de información que continúa existiendo sobre las prácticas de detención secreta y entrega extraordinaria de Estados Unidos, así como las constantes revelaciones sobre la posible implicación de otros gobiernos piden a gritos una actitud de transparencia y rendición de cuentas", ha dicho Claudio Cordone.

La organización pide asimismo a los gobiernos británico y de otros países europeos cuyos funcionarios han estado implicados en entregas extraordinarias que procesen a toda persona sobre la cual haya dudas razonables de responsabilidad en violaciones de derechos humanos, incluidos crímenes tipificados por el derecho internacional, como la tortura y la desaparición forzada; que se aseguren de que los servicios de información nacionales y extranjeros rinden plenamente cuentas; que se aseguren de que las víctimas obtienen una reparación adecuada sin demora y que tomen medidas eficaces para evitar toda futura implicación en entregas extraordinarias.

Información complementaria

Desde febrero de 2007, Amnistía Internacional mantiene correspondencia con el actual ministro de Asuntos Exteriores británico y con su antecesora en el cargo, tratando de lograr que se investiguen los informes de vuelo que demostraron el aterrizaje de aviones operados por la CIA en el aeropuerto de Diego García en 2002. La organización también ha expresado su honda preocupación por que las autoridades británicas no mantengan registros del aterrizaje y el despegue de vuelos en Diego García.

La anterior ministra de Asuntos Exteriores, Margaret Beckett, dijo a Amnistía Internacional que el gobierno británico había recibido garantías firmes de funcionarios estadounidenses en octubre de 2006 de que ni el aeropuerto de Diego García ni su espacio aéreo se habían utilizado EN NINGÚN MOMENTO (subrayado) para el traslado de presos. Margaret Beckett informó asimismo a la organización que el Reino Unido no mantiene habitualmente el registro de los aviones que aterrizan y despegan en Diego García. El actual ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, repitió esta afirmación a la organización en octubre de 2007, y dijo que al gobierno británico le bastó con las garantías de Estados Unidos.

El informe de junio de 2007 del Comité de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del Consejo de Europa sobre las entregas extraordinarias señaló que las denuncias respecto a los informes del uso por parte de Estados Unidos del aeropuerto de Diego García para su programa de entregas extraordinarias eran "lo suficientemente graves como para exigir más investigación". Sin embargo, el Comité dijo no estar "en condiciones de llevar a cabo un análisis adecuado para llegar a conclusiones definitivas", en parte debido al hecho de que el gobierno británico había "aceptado inmediatamente las 'garantías' de las autoridades estadounidenses [...] sin efectuar nunca una averiguación independiente ni transparente sobre las denuncias en sí, ni rendir cuentas ante la opinión pública de una forma suficientemente exhaustiva".