Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

17 noviembre 2008

Uganda: Lamentable desatención del gobierno a las víctimas del conflicto

Centenares de miles de hombres, mujeres, niños y niñas que sufrieron abusos durante los 20 años de conflicto del norte de Uganda viven en la miseria y traumatizados física y mentalmente por no haber puesto en marcha el gobierno un programa global de reparaciones, ha manifestado Amnistía Internacional hoy, 17 de noviembre de 2008.  

La organización ha publicado un exhaustivo informe en que se examina el continuo sufrimiento de las víctimas del brutal conflicto del norte de Uganda y se formulan recomendaciones al gobierno sobre cómo tratar las secuelas de las violaciones de derechos humanos cometidas allí. 

El Ejército de Resistencia el Señor mató, secuestró, violó o golpeó a millares de personas durante el conflicto. Y las fuerzas de gobierno también cometieron violaciones de derechos humanos, incluidos homicidios ilegítimos, violencia sexual y tortura. Los soldados que perpetraban violaciones de derechos humanos contra civiles disfrutaban de impunidad general, y alrededor de 1,8 millones de personas se vieron desplazadas de sus hogares.

“Millares de ugandeses y ugandesas muestran todavía las marcas físicas y mentales de los abusos que sufrieron –ha manifestado Godfrey Odongo- especialista en Uganda de Amnistía Internacional-. Su vida está estancada. Necesitan desesperadamente ayuda del gobierno para  superar las terribles experiencias a las que han sobrevivido y rehacer su vida; pero, lamentablemente, esa ayuda no llega.”

En septiembre de 2007, el gobierno ugandés dio a conocer el Plan de Paz, Recuperación y Desarrollo,  pero en esta iniciativa no se abordan específicamente las necesidades de reparación de las víctimas del conflicto.

Los acuerdos firmados entre el gobierno y el Ejército de Resistencia el Señor en el proceso de paz intentan preparar un marco para las reparaciones, pero distan mucho de constituir un programa exhaustivo de reparaciones y adolecen de considerables deficiencias, entre ellas la falta de disposiciones para la consulta con las víctimas. Además, no se sabe cuándo va el gobierno a poner en práctica estos acuerdos ni si lo hará siquiera.

“Lo que hace falta es un programa efectivo, centrado en las víctimas, y un programa exhaustivo de reparaciones que se ocupe del sufrimiento que siguen soportando las víctimas de violaciones de derechos humanos”, ha señalado Godfrey Odongo.

  • “Las personas supervivientes necesitan atención médica, orientación y apoyo psicológico. Los niños y niñas que fueron secuestrados necesitan acceso a la educación. Las familias necesitan  indemnización por sus muertos y heridos, restitución por sus tierras y bienes destruidos y disculpas por las violaciones de derechos humanos sufridas, además del debido enterramiento de sus seres queridos. El gobierno debe empezar ya a atender estas necesidades”, ha afirmado Godfrey Odongo.
     
    En su informe, Amnistía Internacional pone de relieve la difícil situación de: 
  • las mujeres y las niñas que fueron víctimas de violencia sexual. Una joven de 18 años del distrito de Pader que fue secuestrada por el Ejército de Resistencia del Señor contó a Amnistía Internacional: “Sueño con mi matrimonio forzado y con las personas a las que me hicieron matar y con otras a las que mataron durante el tiempo en que estuvimos con el Ejército de Resistencia del Señor. A causa de lo que viví, a veces me pongo a gritar sin parar.”
  •  los jóvenes y los niños obligados a ser soldados. Un joven de 20 años del distrito de Amuru explicó así por qué había dejado de ir a la escuela: “Mi concentración en clase era casi nula por la frecuencia con que revivía y recordaba las horribles cosas que me hicieron hacer, como obligarme a participar en una paliza que le dieron a mi padre o en el homicidio de otras personas secuestradas. Cuando pienso en estas cosas veo que dejo de sentir que soy normal”.
  • las personas incapaces de recuperarse por falta de medios económicos y atención médica. Una mujer de 26 años del distrito de Pader que regresó a su comunidad tras 10 años de cautividad en el Ejército de Resistencia del Señor contó a Amnistía Internacional: “Todavía tengo una esquirla (de bomba) en la pierna derecha. He tenido un dolor terrible durante los tres últimos años [...] No sé si puedo recibir atención médica. Tampoco sé si tendré dinero para pagarla [...] Así que lo único que hago es limpiarme yo misma la herida de vez en cuando.”

Información complementaria
El conflicto del norte de Uganda entre las fuerzas armadas del gobierno y el Ejército de Resistencia del Señor comenzó en 1986 y duró más de dos décadas. Desde el comienzo de un proceso de paz en 2006 se vive un periodo de calma.

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Índice AI: PRE01/288/2008
Región África
País Uganda
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