Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

2 agosto 2012

Sudán: Las fuerzas de seguridad deben dejar de utilizar fuego real contra manifestantes

Las fuerzas de seguridad sudanesas deben dejar de disparar contra manifestantes utilizando fuego real, ha afirmado Amnistía Internacional tras confirmar que al menos ocho manifestantes que murieron el martes presentaban heridas de bala en el pecho, algunas causadas por disparos a quemarropa.

Al menos 10 personas, muchas de ellas estudiantes de secundaria, murieron el 31 de julio en Nyala, Darfur Meridional, cuando miembros de los servicios de seguridad y de fuerzas policiales paramilitares abrieron fuego durante una manifestación contra los precios del combustible y el coste de la vida. Decenas de personas resultaron heridas.

Personal médico del Hospital Público de Nyala contó a Amnistía Internacional que las heridas que presentaban los ocho cuerpos que llegaron al depósito de cadáveres concordaban con las causadas por rifles automáticos de calibre 5,56 mm y 7,62 mm.

“Todos los miembros de las fuerzas de seguridad que hayan participado en los hechos que provocaron este baño de sangre deben ser suspendidos de inmediato”, ha manifestado Paule Rigaud, directora del programa de Amnistía Internacional para África.

“El gobierno sudanés debe investigar por qué los miembros de las fuerzas de seguridad se dirigieron directamente contra los manifestantes disparándoles con fuego real.”

Las autoridades sudanesas han hecho reiteradamente un uso excesivo de la fuerza contra las manifestaciones, en su mayoría pacíficas, que se vienen celebrando periódicamente en las principales ciudades de Sudán desde mediados de junio.

Según los Principios Básicos de la ONU sobre el Empleo de la Fuerza, no debe utilizarse fuego real, ni directamente contra manifestantes ni para realizar disparos de advertencia, a menos que sea absolutamente necesario y sólo cuando otros medios menos extremos resulten ineficaces.

Además, las fuerzas de seguridad dispararon al aire con ametralladoras pesadas tipo Dushka, cuyas balas, al caer desde las alturas, causaron heridas a personas que se encontraban en sus casas.

“No debe permitirse que las fuerzas de seguridad sudanesas realicen funciones policiales en las manifestaciones de forma tan imprudente y con una evidente falta de respeto por la vida humana”, ha declarado Rigaud.

“Debe permitirse que la ciudadanía sudanesa exprese su opinión pacíficamente, sin sufrir una represión sistemática. Los ataques contra manifestantes pacíficos constituyen una violación inaceptable de su derecho a la libertad de expresión, reunión y asociación.”

Amnistía Internacional también considera motivo de preocupación el hecho de que puede que se haya negado atención médica a los manifestantes heridos, ya que, según han denunciado testigos presenciales, algunos fueron detenidos y en el interior del Hospital General de Nyala había miembros del Servicio de Seguridad Nacional vestidos de civil.

En las últimas semanas, Amnistía Internacional ha documentado casos reiterados de manifestantes heridos a los que se niega el tratamiento médico en Jartum.

Las fuerzas policiales han utilizado porras, gas lacrimógeno y balas de goma disparadas a quemarropa contra los manifestantes.

Y, en respuesta al movimiento de protesta, el Servicio de Seguridad Nacional ha detenido a centenares de conocidos activistas políticos y de la sociedad civil, al margen de su participación en las manifestaciones. Muchos de ellos contaron a Amnistía Internacional que habían sido torturados con varas, mangueras de agua y puños, y que los habían obligado a permanecer todo el día bajo un sol abrasador.

En algunos casos, personas que habían resultado heridas en manifestaciones o a consecuencia de la tortura y los malos tratos infligidos por las fuerzas de seguridad contaron a Amnistía Internacional que preferían no ir al hospital para recibir tratamiento porque temían ser detenidas y sufrir intimidación.

Decenas de activistas siguen bajo detención administrativa.

Nota para periodistas

• Entre las fuerzas de seguridad involucradas en los disparos en Nyala había miembros de la Policía de la Reserva Central –una fuerza policial paramilitar con entrenamiento de combate– y agentes del Servicio Nacional de Seguridad vestidos de civil.

Índice AI: PRE01/378/2012
Región África
País Sudán
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