Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

3 mayo 2011

Relatos de tortura bajo custodia en Siria, en plena oleada de detenciones

Amnistía Internacional ha recibido informes de primera mano sobre tortura y otros malos tratos a detenidos recluidos en Siria, mientras la oleada de detenciones de manifestantes antigubernamentales se intensificaba durante el fin de semana.

Varios detenidos recientemente liberados hablaron a la organización de palizas y duras condiciones de reclusión, lo que hace temer por la seguridad de los centenares que aún permanecen recluidos, entre ellos al menos 499 personas detenidas el domingo en redadas casa por casa en la localidad meridional de Deraa.

“Estos nuevos e inquietantes relatos sobre las torturas a detenidos subrayan aún más la necesidad de que el presidente Bachar el Asad ponga fin a los violentos ataques lanzados contra su propia gente por sus fuerzas de seguridad”, ha manifestado Philip Luther, director adjunto del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“La fuerza letal no justificada, la detención arbitraria y la tortura parecen ser acciones desesperadas de un gobierno que no tolera la disidencia, y deben cesar de inmediato. La población de Siria debe poder manifestar sus peticiones de cambio pacíficamente.”

El domingo, el ejército anunció que había detenido a 499 personas únicamente en Deraa, localidad clave para las manifestaciones en favor de la reforma que han barrido el país.

También se han producido en los últimos días detenciones arbitrarias generalizadas en otros pueblos y ciudades del país, como Qamishly (en el nordeste), Az Zabadani y Madaya (al oeste de Damasco), Duma (cerca de Damasco) y la localidad costera de Latakia.

Entre los muchos detenidos se encuentran activistas políticos y sociales como Omar Qashash, ex preso político de 85 años, Hassan Abdel Azim, abogado de 77 años perteneciente al Partido Socialista Árabe Democrático, y Abd al Rahman Hamada, estudiante de 20 años capturado en su casa el 30 de abril por miembros de las fuerzas de seguridad que buscaban a su hermano Wael. Wael Hamada y su esposa Razan Zaitouneh, activista de derechos humanos y destacada abogada de derechos humanos, respectivamente, se han ocultado.

La mayoría de los detenidos permanecen recluidos en lugares desconocidos sin acceso a visitas de su familia o abogado, lo que acrecienta el temor por su seguridad.

Dos hombres que fueron detenidos el mes pasado en la ciudad costera de Banias dijeron a Amnistía Internacional que las fuerzas de seguridad sirias los habían golpeado a ellos y a muchos otros con las culatas de los rifles en el cuello y la clavícula.

Un detenido declaró que, tras haberlo desnudado y golpeado, lo obligaron a lamer su propia sangre del suelo. Según afirmó, a él y a otras personas detenidas con él los habían golpeado con palos y cables y les habían propinado patadas y puñetazos. Permanecieron recluidos, sin recibir alimentos, durante tres días en condiciones de hacinamiento en un centro de detención y, según afirma, no les quedó más remedio que beber agua sucia de un retrete.

Amnistía Internacional ha obtenido los nombres de 54 personas muertas el viernes, con lo que la cifra total de manifestantes, transeúntes y otras personas muertas durante las seis semanas de protestas en favor de la reforma asciende ya a 542, según los datos recibidos por la organización. No obstante, la cifra real de muertes es casi con toda seguridad más alta.

El elevado número de muertes se ha atribuido a las tácticas de mano dura de las fuerzas de seguridad sirias, que han disparado munición real directamente contra manifestaciones y cortejos fúnebres y han utilizado tanques para bombardear edificios residenciales. La semana pasada, el ejército sitió Deraa, cortando el suministro de electricidad y agua.

El 29 de abril, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenó las graves violaciones de derechos humanos que se están cometiendo en Siria, y pidió una misión de investigación de la ONU al respecto.

El gobierno del presidente Bachar el Asad ha acusado a “grupos terroristas armados” de encabezar un violento alzamiento y de ser responsables de la muerte de casi 80 miembros de las fuerzas de seguridad.

A Amnistía Internacional no se le ha permitido visitar Siria desde que comenzaron las protestas. Los medios de comunicación internacionales también se han restringido severamente; a los periodistas extranjeros, en general, no se les ha permitido la entrada al país. Al Yazira confirmó hoy a Amnistía Internacional que a su periodista Dorothy Parvaz no se la ha vuelto a ver desde que llegó al aeropuerto de Damasco desde Qatar el 29 de abril.

“Tememos que muchos de los cientos de personas actualmente bajo custodia de las autoridades sirias hayan sido detenidas arbitrariamente”, ha manifestado Philip Luther.

“Quienes se encuentran detenidos exclusivamente por su participación en protestas pacíficas son presos de conciencia, y deben ser puestos en libertad de forma inmediata e incondicional. Los sospechosos de cometer un delito reconocible internacionalmente deben ser acusados sin demora y llevados ante los tribunales en procedimientos justos.”

Índice AI: PRE01/233/2011
Región Oriente Medio y Norte de África
País Siria
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