Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

15 mayo 2009

Pakistán: La población civil atrapada en la zona de conflicto carece de alimentos, atención médica y agua

El ejército paquistaní y los insurgentes talibanes deben permitir de inmediato la huida de decenas de miles de civiles atrapados en medio de intensos combates, ha dicho hoy, 15 de mayo, Amnistía Internacional.

Más de medio millón de paquistaníes han huido del conflicto en las últimas tres semanas, elevando a 1,3 millones el total de civiles desplazados en el último año. Pero según afirma un parlamentario local, unas 700.000 personas siguen atrapadas en el valle del Swat.

Residentes de Malakand, en la provincia de la Frontera Noroeste de Pakistán, que han huido de sus hogares en los últimos dos días, han dicho a Amnistía Internacional que la población civil que se ha quedado sufre intensos combates, muchos de ellos en zonas civiles, pero también falta de combustible, electricidad, alimentos y acceso a atención médica.

“Los miles de personas que no han podido huir de Malakand se enfrentan ahora a una gran crisis humanitaria”, ha dicho Sam Zarifi, director del Programa Regional para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional. “Los talibanes no han mostrado respeto por su seguridad y su bienestar, pero ahora el ejército parece estar siguiendo la misma política de tierra quemada”.

El ejército paquistaní ha adoptado la política de “fusilar en el acto” a toda persona que viole el toque de queda indefinido establecido en Malakand, anunciado desde las mezquitas locales y mediante altavoces instalados en camionetas.

Las autoridades relajaron ligeramente el toque de queda ayer en la ciudad de Mingora, también en la Frontera Noroeste, permitiendo a miles de personas huir, muchas de ellas a pie. Varios testigos dijeron a Amnistía Internacional que habían tenido que dejar atrás a familiares que no estaban en condiciones físicas para huir o que vivían fuera de Mingora, y por tanto no podían aprovechar el levantamiento del toque de queda.

“El ejército de Pakistán debe actuar de inmediato para ayudar a los civiles a alcanzar un lugar seguro y garantizar que los alimentos, el combustible y el material médico llegan a quienes siguen atrapados en Malakand,” ha dicho Sam Zarifi.

Civiles de diversas zonas del distrito de Malakand han dicho a Amnistía Internacional que desde hace dos días la electricidad en la zona está cortada y los generadores han dejado de funcionar por falta de combustible diesel, creando graves problemas en el funcionamiento de los hospitales y en el almacenamiento de alimentos. Prácticamente ya no hay servicios de ambulancia.

Mientras –afirman los residentes–, los insurgentes talibanes utilizan centros de salud, escuelas y zonas residenciales para esconderse y lanzar sus ataques, desencadenando así a sabiendas una respuesta del ejército paquistaní.

”El gobierno de Pakistán parece relajar el toque de queda en ocasiones para que la población civil pueda huir de los combates –ha afirmado Sam Zarifi–, pero incluso después de que los civiles han huido, las partes combatientes tienen que evitar los objetivos civiles, como hospitales y colegios.”

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Región Asia y Oceanía
País Pakistán
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