Moldavia: No se defiende la libertad de expresión

4 febrero 2009

Al parecer, la policía de la capital, Chisinau, no hizo nada ayer (3 de febrero de 2009), cuando varias personas que participaban en una manifestación pacífica –entre ellos presidente de la rama de Amnistía Internacional en Moldavia, Igor Grosu–, resultaron heridas al ser agredidas por unos enmascarados.

"La inacción manifiesta de la policía a la hora de acudir en ayuda de las personas que estaban siendo agredidas o de mostrar interés en detener a los responsables, es una nueva señal de la presión a la que está sometida hoy la libertad de expresión en Moldavia", ha declarado Nicola Duckworth, director del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

La manifestación, organizada por Amnistía Internacional Moldavia, el Centro de Recursos para los Derechos Humanos (CReDO), Hyde Park, Promo Lex y el Instituto para los Derechos Humanos, se convocó para protestar por las ocasiones anteriores en que la policía no había hecho nada para que se respetase el derecho a la libertad de expresión y para pedir a la Fiscalía General que investigase estas violaciones. Poco después de congregarse frente a la sede de la Fiscalía General, en el centro de Chisinau, los manifestantes fueron agredidos por un grupo de 10 hombres enmascarados que les rociaron pintura en spray y les propinaron puñetazos y golpes. Igor Grosu fue golpeado por la espalda y tuvo que recibir asistencia en el hospital por una herida en la cabeza que requirió varios puntos de sutura. Un miembro del Comité de Helsinki para los Derechos Humanos recibió un puñetazo en la cara.

Los manifestantes llamaron inmediatamente a la policía, pero señararon que, incluso una hora después de que se produjeran los hechos, ningún agente había acudido en su ayuda. Por contraste, cuando Anatol Matasaru realizó una protesta pacífica y legal en solitario frente a la Fiscalía General el 29 de enero, la policía llegó en cuestión de minutos para detenerlo. Cuando los participantes en la manifestación de ayer lograron ahuyentar a los agresores, la policía se negó de nuevo a acudir al lugar y recoger las pruebas que quedaron de la agresión –como máscaras y botes de pintura en spray–.

A Amnistía Internacional le preocupa cada vez más el hecho de que, a pesar de que en abril de 2008 entró en vigor una nueva ley progresista sobre reuniones, la policía haya seguido restringiendo la libertad de expresión mediante la detención de manifestantes pacíficos, pese a que los tribunales no confirman la mayoría de las acusaciones que formula la policía. Según las observaciones realizadas por el CReDO, la presencia policial en las manifestaciones, el número de detenciones y el uso de la fuerza por parte de la policía han aumentado, de hecho, desde la entrada en vigor de la nueva ley.

Amnistía Internacional pide al fiscal general de Moldavia que investigue la inacción, según informes, de la policía a la hora de proteger a los manifestantes o de identificar a los agresores, así como casos anteriores en los que no permitió que se celebrasen las manifestaciones de conformidad con la Ley sobre Reuniones.