Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

22 marzo 2010

Kazajistán: Las autoridades deben atajar la violencia policial

El informe de Amnistía Internacional que ha hecho público hoy, titulado Kazakhstan: No effective safeguards against torture, documenta el predominio de la tortura y otros malos tratos en el sistema de justicia penal y la persistencia de la impunidad con que se cometen estos actos.

“Las autoridades de Kazajistán deben adoptar un enfoque de tolerancia cero hacia la tortura; están incumpliendo sus compromisos internacionales al negarse a abordar esta cuestión”, ha declarado Halya Gowan, directora del Programa Regional de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

Kazajistán, que preside actualmente la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), tampoco cumple los compromisos que ha contraído en materia de derechos humanos en virtud del derecho internacional, que incluyen prevenir la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

En aplicación de la legislación nacional, la policía tiene la obligación de inscribir todas las detenciones en un registro en el plazo de tres horas; sin embargo, la mayoría de los casos denunciados de tortura o malos tratos se producen en las horas posteriores a la detención del sospechoso.

En algunas ocasiones, transcurren varios días sin que se registre la detención, durante los cuales los detenidos están sometidos al régimen de incomunicación de hecho, sin acceso a abogados, médicos o familiares. Los hay constancia oficial de los nombres de los agentes de policía que han practicado la detención.

Sometidos a presión y como consecuencia de los malos tratos, muchos detenidos confiesan delitos que no han cometido y, dado que los tribunales admiten habitualmente las confesiones obtenidas bajo tortura, hay condenas que podrían basarse únicamente en las confesiones.

La práctica de obtener confesiones bajo tortura tiene su causa, en parte, en el hecho de que los agentes de la policía son evaluados por el número de delitos resueltos, pese a las deficiencias de su capacitación forense y del equipo con el que trabajan, situación que agrava la corrupción.

Desde 2005 existen comisiones oficiales encargadas de supervisar los centros de detención, pero su facultad de inspeccionar todos estos centros está comprometida.

El acceso a los centros de investigación y aislamiento del Servicio de Seguridad Nacional se deniega sistemáticamente y tampoco se concede siempre el acceso a los centros de detención que dependen del Ministerio del Interior.

“Las autoridades de Kazajistán deben permitir que los mecanismos de supervisión independientes realicen visitas no anunciadas a todos los centros de detención. Esta ha demostrado ser una herramienta muy eficaz para prevenir la tortura”, afirma Halya Gowan.

Al mismo tiempo, prácticamente no existen vías de reparación. Las víctimas de la brutalidad policial son reticentes a formular quejas por miedo a las represalias. Quienes se atreven a hacerlo podrían convertirse, a su vez, en blanco de intimidación. Si presentan una queja, las investigaciones no se realizan sin dilación, ni tampoco de forma exhaustiva o imparcial.  

“Hasta la fecha, nadie que haya presentado una queja por torturas ha obtenido una reparación”, añade Halya Gowan.

“Este clima de impunidad creado por la policía y el poder judicial socava el Estado de derecho en Kazajistán. No sorprende en absoluto que los ciudadanos hayan perdido la confianza en el sistema de justicia penal.”

“Una actuación oportuna y resuelta sobre las cuestiones más urgentes puede tener un impacto profundo y duradero en todos los habitantes del país.”  

Amnistía Internacional pide a las autoridades de Kazajistán que implanten salvaguardias clave contra la tortura como las siguientes:

  • Poner fin a la práctica de la detención no reconocida de hecho;
  • Dar acceso sin restricciones a todos los centros de detención a los organismos de supervisión públicos e independientes; 
  • Aplicar la ley que prohíbe la admisibilidad en las actuaciones judiciales de las confesiones obtenidas bajo tortura; 
  •  Crear un procedimiento de presentación de quejas verdaderamente independiente.

Casos
Rasim Bairamov fue llevado a la comisaría de policía local de Rudnovo, una pequeña localidad del norte de Kazajistán, en julio de 2008, “para hablar”. En lugar de eso, le pegaron en todo el cuerpo, le propinaron puntapiés y le pusieron una máscara antigás en la cabeza cortando la entrada de aire.

Los policías querían que él y su amigo Aleksandr Bruikhanov confesaran haber robado dinero y tres botellas de cerveza de una tienda local, acusación que ambos negaron. Pero después de 48 horas de presuntas palizas, torturas, privación de sueño y amenazas de hacer daño a sus familias, los dos jóvenes firmaron una “confesión”.

Hasta ese momento no se registró formalmente su detención y no les informaron de sus derechos. Sus madres llevan dos años presentando infatigablemente quejas sobre las presuntas torturas y otros malos tratos a que fueron sometidos sus hijos. Han pedido que se abra una investigación penal contra dos agentes de policía concretos, que según sus hijos fueron los principales perpetradores, y que se presenten cargos penales de tortura contra ellos. Sin embargo, todos los fiscales han desestimado sistemáticamente sus peticiones.

En octubre de 2008, Dmitri Tian fue citado en la comisaría de policía de Astana para ser interrogado como testigo en un caso de asesinato. Tian afirma que le desnudaron, dejándole en ropa interior, y luego le golpearon con botellas de plástico y porras para obligarlo a confesarse autor del asesinato de una madre y sus tres hijos. Los policías no le informaron de sus derechos y su detención inicial no fue inscrita en el registro. Al parecer, cuando intentó presentar una queja, fue sometido a otra paliza. En el juicio, el juez ordenó al jurado que no tuviera en cuenta la denuncia de tortura. Dmitri Tian fue condenado a 25 años de prisión en junio de 2009. No se investigaron las denuncias de tortura.

Índice AI: PRE01/097/2010
Región Europa y Asia Central
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