Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

23 abril 2009

Israel y los Territorios Palestinos Ocupados: La investigación del ejército israelí carece de credibilidad

El ejército israelí debe hacer públicos todos los detalles de las conclusiones de la investigación sobre los ataques llevados a cabo durante los 22 días que duró su ofensiva sobre Gaza, ha manifestado Amnistía Internacional hoy, 23 de abril de 2009, tras saber que el ejército ha determinado que sus fuerzas no cometieron ninguna infracción, sino sólo errores aislados, algunos de los cuales causaron la muerte de civiles palestinos.

El documento informativo que la Fuerza de Defensa Israelí distribuyó ayer a los periodistas, en el que se dice que “todas las conclusiones deben utilizarse como información general, atribuible únicamente al reportero”, carece de detalles esenciales. En su mayor parte repite afirmaciones que el ejército y las autoridades han hecho ya muchas veces desde los primeros días de la Operación Plomo Fundido, sin proporcionar los datos necesarios para probarlas. Amnistía Internacional expone a continuación sus reacciones iniciales al limitado número de incidentes concretos tratados en el documento informativo del ejército.

Llama la atención la enorme diferencia existente entre el “número muy pequeño” de errores mencionados en el documento informativo de la Fuerza de Defensa Israelí y el homicidio a manos de las fuerzas israelíes de unos 300 niños y niñas palestinos y centenares de civiles desarmados más. En el documento del ejército ni siquiera se intentan explicar el hecho de que la inmensa mayoría de las víctimas mortales fueran civiles ni la destrucción masiva de edificios civiles causada en Gaza.

A falta de los datos necesarios para probarlas, las afirmaciones del ejército parecen un intento de eludir responsabilidades más que el resultado de un proceso llevado a cabo realmente para establecer la verdad. Tal enfoque carece de credibilidad.

En última instancia, no se trata de que las víctimas demuestren que no estaban participando en actividades de combate, sino que es a los responsables de los bombardeos y los ataques de artillería y demás acciones militares a quienes corresponde proporcionar pruebas de que tales ataques se hicieron realmente contra objetivos militares legítimos. La información proporcionada hasta ahora por el ejército no contiene tales pruebas.

El gran número de civiles muertos y heridos y la destrucción en gran escala resultantes de ataques que a menudo violaron el derecho internacional humanitario exigen una investigación completa, independiente e imparcial. El ejército israelí no proporciona información concreta y detallada sobre por qué se eligieron determinados objetivos y se utilizaron determinados medios y métodos de ataque, y sin esa información no se puede evaluar su conclusión de que la Fuerza de Defensa Israelí respetó plenamente el derecho internacional humanitario. Los datos que ofrece en su documento informativo son insuficientes y, en algunos casos, contradicen los reunidos por Amnistía Internacional y otros observadores.

Desde comienzos de febrero, Amnistía Internacional ha solicitado reiteradamente reunirse con el ejército israelí para hablar de su preocupación por las violaciones del derecho internacional humanitario cometidas durante la Operación Plomo Fundido, y también ha presentado una lista detallada de casos y cuestiones sobre los que pide información. Hasta la fecha, la Fuerza de Defensa Israelí no ha respondido a las solicitudes de la organización.

La investigación del ejército israelí no es equivalente a un examen completo, independiente e imparcial de los hechos. Por consiguiente, Amnistía Internacional pide a las autoridades israelíes que reconsideren su negativa a cooperar con la misión de investigación establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y presidida por el juez Richard Goldstone, que ha manifestado claramente su intención de investigar las violaciones del derecho internacional cometidas por todas las partes en el conflicto de Gaza y el sur de Israel.

La organización renueva también su llamamiento al Consejo de Seguridad de la ONU para que inste a realizar una investigación internacional independiente sobre los presuntos crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional cometidos por todas las partes.

Reacciones iniciales de Amnistía Internacional a incidentes específicos que se mencionan en el documento informativo distribuido por el ejército israelí

Con respecto a lo ocurrido cerca la escuela de la UNRWA (Fakhoura School) de Yabalia el 6 de enero de 2009, en el documento informativo del ejército se dice que “los soldados respondieron con fuego de represalia mínimo y proporcionado, utilizando el arma más precisa de que disponían”. Sin embargo, lo cierto es que los soldados dispararon al menos cuatro morteros contra una calle llena de gente. Los morteros son armas zonales, que no pueden dirigirse contra un objetivo específico y que tienen un amplio margen de error. Era casi seguro que el uso de un arma claramente imprecisa contra una zona civil muy transitada iba a causar muertos y heridos civiles, por lo que jamás debería haberse recurrido a él. Aunque el ejército sostiene que en estos ataques murieron 12 personas en total –5 combatientes y 7 civiles–, lo cierto es que resultaron muertas una 30, en su mayoría civiles.

Con respecto a los ataques con artillería y fósforo blanco contra la sede de la UNRWA, en el centro de la ciudad de Gaza, el 15 de enero de 2009, el ejército afirma que “parece que fragmentos de proyectiles de humo impactaron en un almacén situado en la sede [de la UNRWA]”. En realidad, no fueron sólo fragmentos lo que impactó en la sede de UNRWA. Investigadores de Amnistía Internacional vieron varios proyectiles de artillería de fósforo blanco que habían caído en la sede de la ONU y explotado allí, junto con al menos un proyectil de artillería con explosivo de alta potencia. Amnistía Internacional no tiene razones para dudar del ejército cuando asegura que no atacó la sede de la ONU, ya que la artillería es demasiado imprecisa para utilizarla contra objetivos muy concretos. El quid del asunto es el uso ilegítimo de un arma tan imprecisa como la artillería y que contenía, además, una sustancia tan peligrosa como el fósforo blanco en medio de zonas residenciales densamente pobladas.

La afirmación del ejército de que “no se podían prever estos resultados” no tiene credibilidad, ya que conocía perfectamente la diferencia entre armas de precisión y armas zonales. La artillería es un arma zonal, no de precisión.

En esta parte del documento informativo se menciona también el “centro de almacenamiento farmacéutico de la Cruz Roja” del distrito de Tal al Hawa de la ciudad de Gaza (que pertenecía en realidad a la Sociedad de la Media Luna Roja palestina, no a la Cruz Roja), pero no se especifica qué munición dispararon las fuerzas israelíes. Lo cierto es que el centro se quemó por completo, aparentemente al ser alcanzado por fósforo blanco.

En el documento informativo no se menciona que también cayeron proyectiles de fósforo blanco sobre el cercano centro hospitalario de la Sociedad de la Media Luna Roja de Al Quds el 15 de enero de 2009, que causaron un gran incendio y obligaron a evacuar el lugar. Los investigadores de Amnistía Internacional también encontraron allí indicios materiales del uso de tales armas: un proyectil de artillería portador de fósforo blanco y restos quemados de fósforo blanco.
Con respecto al uso de fósforo blanco en zonas residenciales densamente pobladas, la afirmación del ejército de que “no se utilizó ninguna munición de fósforo en zonas urbanizadas” y de que “los trozos de fieltro empapados en fósforo […] no son incendiarios” no puede estar más lejos de la verdad. Los investigadores de Amnistía Internacional sobre el terreno encontraron centenares de cuñas de fieltro impregnadas de fósforo blanco en zonas residenciales de toda Gaza, ardiendo aún semanas después de haber sido disparadas. Asimismo, encontraron decenas de proyectiles de artillería que habían esparcido el fósforo blanco por toda Gaza. Existe además abundante material fotográfico y televisivo de proyectiles de artillería de fósforo blanco que explotan en el aire sobre zonas residenciales densamente pobladas y de fósforo blanco que cae como lluvia sobre estas zonas.
El ejército israelí es plenamente consciente de los peligros del fósforo blanco para los seres humanos. En documentos escritos durante la Operación Plomo Fundido por la jefatura médica del ejército israelí y el cuartel general de operaciones médicas de campaña se ponen de relieve algunos de sus efectos. En un documento firmado por el coronel Gil Hirschorn, jefe de traumatología de la jefatura médica del ejército, se afirma: “Cuando el fósforo entra en contacto con tejido vivo lo daña ‘corroyéndolo’. Las características de las heridas de fósforo blanco son: quemaduras químicas, acompañadas de dolor extremo, daños en los tejidos […] el fósforo puede penetrar en el cuerpo y dañar órganos internos. Son características la insuficiencia renal y la propagación de la infección a la larga […] En definitiva: una herida de artillería que contenga fósforo explosivo es intrínsecamente peligrosa y puede causar graves daños en los tejidos”. Extraído de un documento en hebreo, obtenido y traducido por Amnistía Internacional.
En otro documento, titulado “Exposición al fósforo blanco”, elaborado por el cuartel general de operaciones médicas de campaña y enviado por el Ministerio de Salud, se señala que “la mayoría de los datos sobre las heridas de fósforo proceden de experimentación con animales y accidentes. La exposición al fósforo blanco es muy venenosa, según muchos experimentos de laboratorio. Las quemaduras que cubren una pequeña superficie del cuerpo, del 12 al 15 por ciento en animales de laboratorio y menos del 10 por ciento en seres humanos, pueden ser mortales a causa de sus efectos, principalmente en el hígado, el corazón y los riñones”. Extracto de un documento en hebreo obtenido y traducido por Amnistía Internacional.
Con respecto a los “casos de disparos contra centros, edificios, vehículos y equipos médicos”, en el documento informativo del ejército se sostiene que “Hamás utilizó sistemáticamente centros, vehículos y uniformes médicos para cubrir operaciones terroristas”, pero no se ofrece ninguna prueba ni siquiera de uno de estos casos. Amnistía Internacional no excluye la posibilidad de que se dieran tales prácticas, pero durante su investigación sobre el terreno no encontró ningún indicio de que, si se dieron, fueran generalizadas. Un aspecto decisivo es que el ejército no ofrece ninguna información ni explicación sobre varios casos perfectamente documentados de personal médico y paramédico de ambulancias muerto y herido por disparos de la Fuerza de Defensa Israelí, incluidos ataques aéreos de precisión y, en un caso, el ataque de un tanque con un proyectil de fechillas. Tampoco se ofrece ninguna explicación de los numerosos casos en que los soldados israelíes bloquearon deliberadamente el acceso de los servicios médicos a los heridos.

El apartado del documento informativo sobre los “casos en que sufrieron daños muchos civiles no implicados en ellos” es sorprendentemente parco en detalles. Sólo se mencionan en él cuatro casos, en los que murieron unos 50 civiles desarmados, y no se dice nada del homicidio de centenares de civiles más, incluidos unos 300 niños y niñas.

En el caso de los ataques de tanque contra la casa del Dr. Abu al-‘Eish en Yabalia, en el norte de Gaza, del 17 de enero de 2009, el ejército sostiene que “la Fuerza de Defensa Israelí identificó figuras sospechosas en la tercera planta del edificio, lo que hizo temer que la estuvieran observando con objeto de orientar los disparos de francotiradores desde otro edificio” y que “el comandante regional tomó una serie de medidas para asegurarse de que las figuras sospechosas eran hombres armados”. También afirma que “fueron alcanzadas cuatro mujeres que había en la misma casa que los observadores”. Se trataba de tres hijas y una nieta del Dr. Abu al-‘Eish, tres de las cuales eran niñas, mientras que la otra tenía 21 años. Un aspecto decisivo es que el ejército no ofrece ningún dato en absoluto con que probar su afirmación de que había hombres armados u observadores en el edificio y de que “instó al Dr. Abu al-‘Eish a abandonar su casa”.
En el caso de un ataque con misiles contra un camión cargado con bombonas de oxígeno el 29 de diciembre de 2008, el ejército reconoce que se equivocó al dar por supuesto que el vehículo llevaba misiles Grad, pero afirma que “el ataque mató a cuatro operativos de Hamás”, así como a cuatro civiles no implicados, y que “las bombonas de oxigeno que transportaba el camión probablemente fueran a ser utilizadas por Hamás para fabricar cohetes”. Sin embargo, no proporciona ninguna prueba de que los cuatro muertos fueran realmente combatientes de Hamás, ni tampoco de la posibilidad de que se fuera a dar tal uso a las bombonas de oxígeno.

Asimismo, en el caso de un ataque con misiles a una escuela de la UNRWA en el campo de refugiados de Al Shati’ (Beach) la noche del 5 al 6 de enero de 2009, que mató a tres jóvenes junto a los retretes de la escuela, el ejército afirma que el ataque se lanzó “sobre la base de información específica de los servicios de inteligencia y de sospechas que condujeron a la conclusión de que estaban participando en operaciones terroristas”. Sin embargo no proporciona ningún dato con que probarlo ni ofrece tampoco ninguna información sobre las medidas tomadas para verificar dichas sospechas.

Por último, la parte del documento informativo del ejército sobre los daños en la infraestructura y la destrucción de edificios por fuerzas de tierra contiene sólo declaraciones generales y no se determina en ella ni siquiera el único caso que se afirma haber investigado. El ejército no ofrece ningún dato con que probar su afirmación de que “en general la magnitud de los daños causados a edificios fue resultado directo del amplio uso que hizo Hamás de esos mismos edificios con fines terroristas y para atacar a la Fuerza de Defensa Israelí”. Amnistía Internacional no discute que algunos de los edificios destruidos pudieran contener armas o explosivos o fueran utilizados por grupos armados palestinos para poner bombas. Sin embargo, tales casos, más los ataques contra objetivos militares legítimos y los daños incidentales resultantes de ellos o de enfrentamientos armados, sólo explican un pequeño porcentaje de la destrucción en gran escala que se llevó a cabo.

Los únicos indicios de explosivos que los investigadores de Amnistía Internacional encontraron en edificios destruidos fueron los restos de minas con indicaciones y palabras en hebreo que mostraban claramente que eran israelíes. Asimismo, los soldados israelíes destruyeron a veces las casas que tomaron o destrozaron todo lo que había en ellas y las utilizaron como posiciones militares. Hicieron pintadas con insultos y amenazas en las paredes, rompieron y ensuciaron deliberadamente el mobiliario y otros bienes y a menudo dejaron excrementos por todas partes antes de marcharse, junto con otros indicios de su paso por la casa, como cajas de municiones, munición gastada, raciones de comida, botiquines médicos militares y otros pertrechos, ejemplares de la revista militar Bmakhane y folletos religiosos en hebreo.
 

Región Oriente Medio y Norte de África
Si deseas más información, ponte en contacto con Oficina de Prensa Internacional »

Oficina de Prensa Internacional

Teléfono : +44 (0) 20 7413 5566
9.30 - 17.00 GMT de lunes a viernes
Teléfono : +44 (0) 777 847 2126
Línea operativa 24 horas
Fax : +44 (0) 20 7413 5835
Oficina de Prensa Internacional
Peter Benenson House
1 Easton Street
London
WC1X 0DW
Reino Unido
Sigue a la Oficina de Prensa Internacional en Twitter
@amnestypress