Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

6 septiembre 2012

Israel debe hospitalizar al palestino en huelga de hambre que está al borde de la muerte

Las autoridades israelíes deben dejar en libertad o ingresar en un hospital a Samer al-Barq, palestino en huelga de hambre, que se halla recluido sin cargos ni juicio desde julio 2010, ha manifestado Amnistía Internacional.

Samer al-Barq, de 37 años, que se halla recluido actualmente en el centro médico de la prisión de Ramleh, dependiente del Servicio de Instituciones Penitenciarias de Israel, está en huelga de hambre desde el 15 de abril de este año, es decir que, excluidos ocho días en que interrumpió la huelga a mediados de mayo, lleva ya 139 días así.

“Samer al-Barq, que no ha sido acusado jamás de ningún delito, está al borde de la muerte en la prisión y debe ser puesto en libertad de inmediato si no se van a presentar cargos contra él para que sea juzgado con garantías. Como mínimo, ha de ser ingresado con urgencia en un hospital civil", ha manifestado Ann Harrison, directora adjunta del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“Necesita con urgencia tratamiento médico especializado, que sólo pueden administrarle en un hospital civil, por lo que las autoridades de la prisión deben ingresarlo en uno o dejarlo en libertad para que pueda procurarse por sí mismo la atención médica que necesita.”

El abogado de Samer al-Barq ha dicho que le han puesto suero por goteo, pero que no ha recibido ni le han dicho que vaya a recibir el tratamiento médico especializado que necesita.

Antes de que lo trasladaran al hospital público de Assaf Harofeh durante dos días el 27 de agosto, padecía problemas de hígado y tenía el pulso bajo e hipotensión.

El 28 de agosto se celebró en el hospital una vista judicial inicial para revisar su caso. Según su abogado, que asistió a ella, Samer Barq estaba sujeto a la cama con grilletes.

El abogado ha explicado que, durante el procedimiento, que se ha aplazado hasta el 6 de septiembre, le costaba mucho hablar y no parecía ser plenamente consciente de su entorno. 

Lo devolvieron al centro médico de la prisión al día siguiente y lo recluyeron en una celda de aislamiento junto con Hassan Safadi, que se halla sometido también a detención administrativa y cuya vida corre igualmente peligro debido a una segunda huelga de hambre que inició el 21 de junio.
 
“La negación por parte de Israel del debido acceso a servicios médicos a una persona al borde de la muerte como Samer al-Barq –a quien tuvieron además sujeto con grilletes a la cama en el hospital- constituye trato inhumano y degradante y un cumplimiento de las obligaciones internacionales contraídas por Israel en materia de derechos humanos", ha señalado Ann Harrison.

Según un abogado que visitó el centro médico el 30 de agosto, Al-Barq estaba demasiado débil para entrevistarse con él y no podía levantarse de la cama.

El Servicio de Instituciones Penitenciarias de Israel ha concedido permiso a la ONG local Physicians for Human Rights – Israel para ira a ver a Al-Barq y a otros detenidos en huelga de hambre el lunes 10 de septiembre, pero se teme que entonces sea ya demasiado tarde.

Samer al-Barq se puso por primera vez en huelga de hambre durante 30 días, hasta el 14 de mayo.

Reanudó la huelga ocho días más tarde, el 22 de mayo, tras renovarse una vez más su orden de detención.

Información complementaria

Según su hermano, Samir Helmi al-Barq, Samer al-Barq se marchó de Jordania en 1996 para estudiar en Pakistán, donde obtuvo un máster en Ciencias.

Las autoridades paquistaníes lo detuvieron el 15 de julio de 2003 y lo tuvieron recluido durante 14 días a raíz de que presentara una solicitud para cursar un doctorado en Estudios Islámicos en Islamabad.

Al-Barq ignora el motivo de su detención.

Luego lo entregaron a las autoridades estadounidenses y lo tuvieron recluido tres meses más en una prisión secreta, situada en algún lugar fuera de Pakistán.

En una declaración privada recibida por Amnistía Internacional, denunció que había "sufrido numerosas formas de tortura inhumana durante ese periodo”.

Al-Barq dijo que el 26 de octubre de 2003 lo entregaron a las autoridades jordanas, que lo tuvieron recluido durante más de cuatro años sin presentar cargos contra él ni decirle por qué estaba detenido.

Dijo que lo sometieron a "tortura física y mental" y lo tuvieron "oculto de los grupos de derechos humanos, [sin] permitirle contactar con [su] familia”.

Tras trasladarlo varias veces de prisión, en enero de 2008 lo dejaron en libertad bajo fianza.

Las autoridades jordanas lo detuvieron otra vez en abril de 2010 y lo entregaron a las autoridades israelíes tres meses después.

Índice AI: PRE01/422/2012
Región Oriente Medio y Norte de África
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