Irán: Las muertes bajo custodia ponen de manifiesto el profundo desprecio por la vida
20 marzo 2009
En Irán, las autoridades penitenciarias endurecen el castigo de los presos negándoles tratamiento médico, ha dicho hoy, 20 de marzo, Amnistía Internacional tras la segunda muerte bajo custodia que se produce en menos de dos semanas como consecuencia de la denegación de tratamiento médico.
“Es una vergüenza que la salud de los presos se desprecie hasta el extremo de negarles un tratamiento del que puede depender su vida y de permitirles morir bajo la custodia del Estado. Tememos que la negación de la oportuna atención médica sea una táctica más de las muchas que emplea Irán para reprimir la disidencia”, ha manifestado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África.
"Las autoridades iraníes deben abrir una investigación sobre ésta y otras muertes bajo custodia y asegurarse de que todos los funcionarios responsables son puestos a disposición judicial."
Omid Reza Mirsayafi, bloguero de Internet de unos 25 años de edad, murió el 18 de marzo en la cárcel de Evin, en Teherán, al parecer menos de seis semanas después de comenzar a cumplir una condena de 30 meses de cárcel. Fue declarado culpable de “insultar al Líder Supremo” y de “hacer propaganda contra el sistema” por artículos que publicaba en su blog, Rooznegaar. Omid Reza Mirsayafi, que negó los cargos, había dicho a la ONG Periodistas sin Fronteras antes de que lo detuvieran: “Soy un bloguero cultural, no político. De todos los artículos que he colgado en la red, sólo dos o tres eran satíricos. No pretendía insultar a nadie”.
Según la información de que dispone Amnistía Internacional, Mirsayafi enfermó gravemente tras tomar una sobredosis de un medicamento para la depresión que le administraban en la clínica de la cárcel. Hesam Firouzi, también preso y médico de profesión, lo atendió inmediatamente y recomendó su ingreso en el hospital, pero el personal de la cárcel no le hizo caso. Mirsayafi murió en las instalaciones médicas de la prisión.
Dos semanas antes, el 6 de marzo de 2009, Amir Hossein Heshmat Saran había muerto en un hospital de Karaj poco después ser trasladado allí desde la prisión de Raja’i Shahr (o Gohardasht). Cumplía una condena de ocho años que le había sido impuesta en 2004 por crear el partido político Frente Nacional Unido. Se había puesto gravemente enfermo el 4 de marzo, aunque llevaba varios días sintiéndose mal. Su esposa lo visitó en el hospital el 5 de marzo, y según dijo estaba en coma, atado con grilletes a la cama. Tras su muerte, un médico del centro le dijo a su esposa que había sufrido una hemorragia cerebral y una infección pulmonar, y que debería haber sido hospitalizado antes.
"Estas últimas muertes subrayan la necesidad urgente de que las autoridades iraníes mejoren las condiciones penitenciarias y que tomen medidas inmediatas para garantizar que todos los presos bajo su custodia son tratados humanamente”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui.
Información complementaria
En los últimos años ha habido otros presos políticos que han muerto bajo custodia en circunstancias sospechosas, como Abdolreza Rajabi, miembro de la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán y cuya condena a muerte fue conmutada por cadena perpetua, que murió inesperadamente en la cárcel de Reja'i Shahr el 30 de octubre de 2008, un día después de haber sido trasladado allí desde la cárcel de Evin. En 2006 murieron dos presos tras sendas huelgas de hambre en las que al parecer se les negó la atención médica adecuada: Akbar Mohammadi, estudiante, que falleció en la cárcel de Evin, y Valiollah Feyz Mahdavi, miembro de la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán condenado a muerte, que murió en la cárcel de Reja’i Shahr (véase http://www.amnesty.org/en/library/info/MDE13/099/2006/en). A Amnistía Internacional no le consta que se hayan abierto investigaciones independientes sobre estas muertes. Muy al contrario, Khalil Bahramian, abogado de la familia de Akbar Mohammadi, se vio sometido a investigación tras presentar una denuncia por el fallecimiento.
Amnistía Internacional ha documentado previamente la negación sistemática de tratamiento médico a presos políticos, probablemente como castigo extra por sus supuestos delitos o por su conducta en la cárcel (véase http://www.amnesty.org/es/library/info/MDE13/010/2006/es).
En Irán, los presos convictos son recluidos en cárceles administradas por la dirección de la Organización de Cárceles Estatales y Medidas Disciplinarias y de Seguridad, bajo el control del presidente de la Magistratura.
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