Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

29 julio 2013

Egipto: Es preciso poner freno a la policía para evitar más derramamientos de sangre

La evidencia de que las fuerzas de seguridad han vuelto a utilizar munición real y fuerza excesiva de otra índole de manera injustificada subraya la necesidad fundamental de una reforma policial; así lo ha afirmado Amnistía Internacional tras un fin de semana de violencia que ha dejado 90 muertos.

Las fuerzas de seguridad usaron munición real y gas lacrimógeno para dispersar a los simpatizantes del presidente depuesto, Mohamed Morsi, durante las manifestaciones del sábado, que dejaron 80 muertos. Otras 10 personas murieron por arma de fuego en el curso de enfrentamientos en Alejandría.

“Este último derramamiento de sangre debe servir de llamada de atención a las autoridades egipcias sobre la urgencia de la reforma policial” ha afirmado Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

El Ministerio del Interior ha negado que se utilizara munición real para dispersar a los manifestantes el 27 de julio. Pero los testimonios de manifestantes heridos y testigos presenciales así como las pruebas médicas y las imágenes grabadas que Amnistía Internacional ha recogido y analizado plantean importantes dudas sobre la versión de los hechos que ofrece el ministerio.

El depósito de cadáveres de Zeinhoum recibió 80 cadáveres el sábado. Las autopsias practicadas el domingo a 63 de ellos revelaron que 51 personas habían muerto por heridas de bala. Ocho presentaban heridas mortales de perdigones y tres habían sido alcanzadas por ambos tipos de munición. Un hombre también había muerto por fracturas en el cráneo. La munición extraída de ocho cadáveres incluía balas de revólver de nueve milímetros y cartuchos de fusil.

Médicos del Hospital Universitario Al Hussein dijeron que el 60 por ciento de los pacientes heridos habían sido alcanzados por la espalda.

“Las fuerzas de seguridad egipcias han recurrido a los medios letales con absoluto desprecio por la vida humana. Las armas de fuego no deben utilizarse salvo que exista peligro inminente de muerte o lesiones graves”, ha manifestado Philip Luther.

El ministro del Interior de Egipto, Mohammed Ibrahim, dijo el sábado que los manifestantes afines a Morsi habían usado armas de fuego y que las fuerzas de seguridad habían respondido inicialmente a sus intentos de bloquear el tráfico. No hubo víctimas mortales entre los miembros de las fuerzas de seguridad. Horas antes de los homicidios, Mohamed Ibrahim advirtió que la gran sentada en favor de Morsi junto al hospital de Rabaa al Adawiya se iba a disolver.

Abdelrahman Koury, manifestante de 22 años que fue alcanzado en el hombro por disparos el sábado por la mañana, contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

“Las fuerzas de seguridad disparaban sin cesar [...] Sobreviví a la violencia ante la Guardia Republicana [el 8 de julio, cuando resultaron muertos 51 simpatizantes de Morsi], pero esto fue mucho peor. No paraba de caer gente a mi alrededor.”

Un muchacho de 14 años de Fayoum también fue alcanzado en la espalda por disparos de perdigones cerca de la zona del Mausoleo del Soldado Desconocido. Dijo que había visto a unos hombres de negro con equipo antidisturbios disparando contra manifestantes.

Amnistía Internacional ha visto una fotografía en la que se ve a un hombre con el uniforme policial apuntando con un fusil de asalto AK-47 a manifestantes afines a Morsi.

La organización de derechos humanos pide a las autoridades egipcias que reformen la legislación por la que se rigen las fuerzas de seguridad para que esté en consonancia con las normas internacionales de derechos humanos.

“Las fuerzas de seguridad no pueden seguir actuando en un clima de impunidad total. El nuevo gobierno debe dar prioridad a las reformas en el sector de la seguridad, esperadas desde hace tiempo. Sus métodos de controlar las manifestaciones deben cambiar para que no haya más derramamientos de sangre.”

Como medida inmediata, dice la organización, las autoridades egipcias deben dar instrucciones claras a las fuerzas de seguridad para que se abstengan de hacer uso desproporcionado de la fuerza.

Además de violaciones cometidas por las fuerzas de seguridad contra simpatizantes de Morsi, se han recibido informes según los cuales simpatizantes de Morsi han capturado y torturado a personas relacionadas con el campamento contrario a Morsi. Amnistía Internacional teme por la seguridad de tres hombres, definidos como “matones” y capturados el sábado por simpatizantes de Morsi. Se ignora su paradero. Según personal del depósito de cadáveres de El Cairo, desde que comenzó la violencia política el pasado mes, se han recibido ocho cadáveres que presentaban señales de tortura, todos procedentes de las inmediaciones de las sentadas afines a Morsi. A algunos les habían arrancado las uñas. El domingo aparecieron dos personas con señales de tortura que habían sido arrojadas a un contenedor de basura cerca de la sentada de la plaza de Rabaa al Adawiya. Sólo sobrevivió una.

 

Información complementaria

La violencia en El Cairo estalló inicialmente en Nasr Road, cerca del cruce con el puente Seis de octubre, hacia las once menos cuarto de la noche del 26 de julio, cuando la policía y las Fuerzas de Seguridad Central (CSF) –la policía antidisturbios– dispararon gas lacrimógeno contra los manifestantes que avanzaban hacia el puente, obligándolos a retroceder al este, por Nasr Road, hasta la principal sentada afín a Morsi en la plaza de Rabaa al Adawiya. El cruce de Nasr Road con el puente Seis de Octubre está a poco menos de dos kilómetros de la plaza en dirección oeste.  Los manifestantes contaron a Amnistía Internacional que, debido a su elevado número, el viernes 26 de julio habían desbordado la zona de protesta habitual y se habían extendido por Nasr Road,  y que algunos habían emprendido una marcha hacia el puente Seis de Octubre.

Según relatan la mayoría de los manifestantes, las fuerzas de seguridad emplearon cuatro vehículos blindados además de efectivos a pie. Tanto los testimonios de los manifestantes como las grabaciones de vídeo apuntan a que en los hechos participaron hombres vestidos de civil que apoyaban a las fuerzas de seguridad en el ataque a los manifestantes afines a Morsi. Según los manifestantes, la mayoría de esos hombres que iban de civil lanzaron piedras. Algunos también iban armados de cuchillas.

Personal de hospitales cercanos confirmó que los primeros pacientes de la noche de los hechos ingresaron alrededor de las 11 y la mayoría padecía los efectos del gas lacrimógeno. Algunos presentaban heridas causadas por perdigones. Las primeras víctimas de munición real empezaron a llegar hacia la una y media de la madrugada. Los manifestantes aseguraron que habían intentado evitar el avance de las fuerzas de seguridad con sus vehículos blindados hacia la zona principal de sentada en la plaza de Rabaa al Adawiya levantando barricadas en Nasr Road con piedras del pavimento y lanzándoles piedras. Como demuestran las imágenes de vídeo, se utilizó munición real al menos contra un manifestante afín a Morsi.

Los enfrentamientos duraron horas, sobre todo en torno a la zona que se extiende desde la Universidad de Al Azhar, en Nasr Road, hasta el Mausoleo del Soldado Desconocido, más abajo en la misma avenida. Varios manifestantes aseguraron que tanto las fuerzas de seguridad como hombres vestidos de civil utilizaron también el campus de dicha universidad como base para disparar contra ellos. La situación se enconó sobre las dos de la madrugada, y los enfrentamientos continuaron hasta las nueve de la mañana aproximadamente. El mayor número de víctimas se produjo, según informes, entre las seis y las siete de la mañana, cuando se incrementó el número de manifestantes afines a Morsi y algunos intentaron avanzar por Nasr Road en dirección al puente Seis de Octubre. Las fuerzas de seguridad respondieron con fuego intenso.

Abdelrahman Khoury, de 22 años, de la gobernación de Behira, sufrió una herida de bala en el hombro hacia las siete y media de la mañana; así se lo contó a Amnistía Internacional:

“Las fuerzas de seguridad disparaban sin cesar [...] Sobreviví a la violencia ante la Guardia Republicana [el 8 de julio, cuando resultaron muertos 51 simpatizantes de Morsi], pero esto fue mucho peor. No paraba de caer gente a mi alrededor.”

Su amigo Omar Gamal Shalaan, estudiante de 21 años, dijo que había visto a hombres de negro, que pensaba que pertenecían a las fuerzas especiales del Ministerio del Interior, participando en los enfrentamientos en torno a esa hora.

Un muchacho de 14 años de Fayoum que estaba recibiendo tratamiento médico en un hospital de El Cairo contó a Amnistía Internacional que fue alcanzado en la espalda por disparos de perdigones hacia las siete de la mañana, cuando se acercaba a la zona del Mausoleo.  Dijo que había visto a hombres de negro con equipo antidisturbios –incluidos cascos y chalecos acolchados– disparando contra manifestantes afines a Morsi. Llevaba varias semanas participando en la sentada afín a Morsi con sus familiares.

Alaa Mostafa contó a Amnistía Internacional que la última vez que vio a su hermano Mohamed, padre de tres hijos, estaba junto al Mausoleo del Soldado Desconocido y eran alrededor de las seis y media de la mañana. Unas hors después, reconoció su cadáver en el depósito del hospital público de Nasr City.

Cuando Amnistía Internacional visitó el hospital la mañana del 27 de julio, comprobó que había 21 cadáveres extendidos sobre mantas en el suelo de la morgue del hospital, recibidos entre las 1.30 y las 7.20 de la mañana. Según médicos presentes en el lugar, todas esas personas habían muerto por “disparos”. Otros 10 cadáveres se trasladaron al Hospital Universitario Al Hussein, la mayoría entre las 6 y las 7 de la mañana, según el personal médico, quien afirmaba que el 60 por ciento de las heridas constatadas eran de disparos realizados por la espalda.

Anas Ali Mohamed Ali contó que su hermano menor Abdel Nasser, trabajador de 33 años con cuatro hijos, de Behira, murió al ser alcanzado en el pecho por munición real hacia las seis de la mañana, en un lugar alejado de los enfrentamientos. Anas Ali sufrió heridas por disparos de perdigones en el brazo y el pecho, según afirma cuando estaba levantando una barricada de piedras. Anas presentó una denuncia ante la policía en la que acusaba a los ministros de Interior y Defensa de matar a su hermano.

Mohamed Taha, alumno de Medicina que trabajaba como voluntario en el hospital de campaña de Rabaa al Adawiya, relató lo siguiente a Amnistía Internacional:

“Hacia las once menos cuarto de la noche empezamos a recibir los primeros pacientes con problemas causados por el gas lacrimógeno. En torno a la medianoche, llegó una mujer muy angustiada que aseguraba que se estaba empleando munición real. Decidí acercarme más al lugar de la violencia para ayudar. Todavía tenía puesta la bata blanca, y llevaba los guantes y material de primeros auxilios. Llegué a la primera barricada; había unas seis en total. En aquel momento, nosotros [manifestantes afines a Morsi] estábamos justo delante del podio [al otro lado de la calle desde el Mausoleo]. Cuando estaba a unos 50 metros de Nasr Road, vi policías antidisturbios y matones [hombres vestidos de civil] y, detrás de ellos, los vehículos blindados [de la policía antidisturbios]. Dispararon un montón de botes de gas lacrimógeno y tuvimos que retroceder para poder tomar aire y avanzar de nuevo. Estaba realmente oscuro, y costaba ver algo…

“Mucha gente murió entre las seis y las siete de la mañana, cuando hicimos otro avance hacia la Universidad de Al  Azhar. Las personas caían amontonadas unas sobre otras. Llevé al menos a 10 heridos a la parte de atrás; allí fueron cargadas en ambulancias, motocicletas o automóviles y conducidas a hospitales. Yo mismo recibí un disparo en el hombro hacia las siete y media.”

Según varios manifestantes, las fuerzas armadas protegieron el podio frente al Mausoleo pero no intervinieron. Algunos manifestantes dijeron que los soldados hicieron disparos de advertencia al aire cuando la policía antidisturbios se aproximó al Mausoleo.

Una muestra de las víctimas mortales apunta a que la mayoría habitaban en pueblos de gobernaciones de afuera de El Cairo, como Behira, Alejandría, Assiut y Fayoum.

Varios manifestantes afines a Morsi contaron a Amnistía Internacional que, durante la violencia del 27 de julio en Nasr Road, capturaron al menos a tres “matones”, refiriéndose a los hombres de civil que apoyaban a las fuerzas de seguridad, y los entregaron en el hospital de campaña de Rabaa al Adawiya. A Amnistía Internacional le preocupa la seguridad de estos hombres, ya que existen informes y testimonios de primera mano según los cuales los simpatizantes de Morsi emplean la tortura contra sus presuntos adversarios.

Personal del depósito de cadáveres de El Cairo contó a Amnistía Internacional que, desde que comenzaron las concentraciones masivas enfrentadas a finales de junio, se han recibido ocho cadáveres con señales de tortura; a algunos les habían arrancado las uñas. Todas las víctimas procedían de las inmediaciones de grandes sentadas afines a Morsi. Tres de las víctimas habían aparecido en los alrededores de la plaza de Rabaa al Adawiya y otros dos en los jardines de Oumran, cerca de la sentada afín a Morsi junto a la Universidad de El Cairo. Otros tres cadáveres con parecidas señales de tortura aparecieron en un contenedor de basura en Giza.

Según el testimonio de sobrevivientes, algunos simpatizantes de Morsi han capturado y torturado a personas sospechosas de pertenecer al otro campamento. Según han contado residentes locales a Amnistía Internacional, la mañana del 28 de julio, dos personas con señales de tortura aparecieron en el interior de un contenedor de basura cercano a la plaza de Rabaa al Adawiya. Una de las víctimas, que tenía los brazos y las piernas rotos, los ojos hinchados y contusiones en el pecho, estaba viva pero murió poco después. No portaba ningún documento de identidad. La otra víctima tenía los ojos vendados y lo que parecían heridas de arma blanca en el cuello y la cabeza, que sangraban profusamente según los residentes locales que lo encontraron.

Índice AI: PRE01/378/2013
Región Oriente Medio y Norte de África
País Egipto
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