Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

29 junio 2012

Egipto: El nuevo presidente debe restablecer el Estado de derecho y gobernar para toda la ciudadanía

Amnistía Internacional ha pedido hoy al nuevo presidente de Egipto que asuma el reto de romper la espiral de abusos perpetuada con Hosni Mubarak y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. La organización le ha instado a que, en sus primeros 100 días, tome medidas decisivas para poner firmemente a Egipto en el camino del Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos.
La organización estará muy atenta para ver si el nuevo presidente se ocupa con seriedad de generar cambios en materia de derechos humanos, y llevará la cuenta de los logros que alcance en relación con los derechos humanos durante este periodo decisivo de reforma.
Previamente a la ceremonia de toma de posesión del presidente Mohamed Morsi, la organización le ha presentado un memorando en el que especifica lo que, a su juicio, son las prioridades principales de Egipto en materia de derechos humanos.
“Desde el levantamiento de enero del año pasado, los egipcios han oído prometer muchas veces que se van a atender sus demandas y que van a cambiar las cosas, pero hasta ahora sus esperanzas se ha visto en gran medida frustradas -ha afirmado Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional-. Al igual que ellos, esperamos que esta etapa de transición anuncie que la situación empieza a repuntar.”
“Será importante someter a examen los primeros meses del nuevo presidente y hacerle rendir cuentas de las medidas que tome o deje de tomar para acometer las acuciantes prioridades de Egipto en materia de derechos humanos.”
“Egipto se merece un liderazgo que esté preparado para hacer frente a los abusos del pasado, restablecer el Estado de derecho en el presente y abrir una perspectiva de derechos humanos para todos en el futuro.”
Entre las prioridades clave figuran: poner fin a las atribuciones de los militares para detener a civiles, reformar las fuerzas de seguridad, abrir investigaciones independientes sobre las violaciones de derechos humanos que se han cometido –tanto con Mubarak como con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas– y adoptar medidas para acabar con la discriminación de las mujeres y las minorías religiosas, ha manifestado Amnistía Internacional.
Pero la organización ha advertido de que el camino de los derechos humanos se verá dificultado por los intentos del ejército de retener sus poderes y eludir la supervisión civil.
Se desconoce aún el compromiso del Partido de la Libertad y la Justicia, presidido por Mohamed Morsi hasta hace poco, con los derechos humanos. Fue la única formación política importante que no firmó el manifiesto por el cambio en derechos humanos de Amnistía Internacional el año pasado, antes de las elecciones parlamentarias, por lo que no dio ninguna indicación de qué elementos podría apoyar. No obstante, Mohamed Morsi ha dimitido ya formalmente de su cargo en el partido y en su organización matriz, la Hermandad Musulmana.
“El presidente debe disipar ya la incertidumbre existente con respecto a su compromiso de hacer valer los derechos humanos en todas las circunstancias y para todos los ciudadanos y ciudadanas egipcios", ha manifestado Salil Shetty.
PONER FIN A LOS PODERES DEL EJÉRCITO
Como primera medida, Amnistía Internacional insta al nuevo presidente a dejar en libertad a todos los presos de conciencia. Asimismo, la organización le pide que garantice que se pone igualmente en libertad a los millares de civiles encarcelados por tribunales militares si no están acusados de delitos comunes reconocibles  ni van a ser juzgados con garantías ante tribunales militares. 
Amnistía Internacional insta al presidente a que ponga fin de inmediato a las atribuciones de los militares para detener, recluir y juzgar a civiles.
“Las atribuciones del ejército para detener, recluir e investigar a civiles y su negativa a poner a sus fuerzas bajo supervisión civil representan la amenaza más inminente al Estado de derecho -ha señalado Salil Shetty-. Si el compromiso del presidente Morsi con los derechos humanos es serio, no debe pedir al ejército que patrulle las calles, sino proceder a despojarle de su autoridad para detener y recluir a civiles de una vez por todas.”
REFORMAR LAS FUERZAS DE SEGURIDAD
Amnistía Internacional pide al presidente Morsi que tome de inmediato dos medidas para reformar las fuerzas de seguridad. En primer lugar, la creación de un órgano independiente, con atribuciones para investigar las denuncias de abusos cometidos por las fuerzas de seguridad y supervisar la investigación de antecedentes de sus miembros. En segundo lugar, la organización insta al presidente de Egipto a que haga pública la estructura de las fuerzas de seguridad, así como las órdenes que regulan en ellas el uso de la fuerza.
INVESTIGAR LOS ABUSOS
Amnistía Internacional pide que se realicen investigaciones independientes e imparciales sobre las violaciones de derechos humanos que caracterizaron los 31 años del régimen de Hosni Mubarak y se prolongaron durante los 16 meses de gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.
Hosni Mubarak ha sido condenado este mes a cadena perpetua por su participación en los homicidios de manifestantes de la "Revolución del 25 de enero". Sin embargo, quienes fueron víctimas de detención arbitraria por tiempo prolongado, tortura y otros malos tratos durante su gobierno no han visto aún ningún atisbo de verdad, justicia o reparación.
El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas no hizo nada para combatir el legado de Hosni Mubarak. En lugar de ello, su gobierno se caracterizó por una represión constante y, en ocasiones, brutal de los derechos humanos. Hasta la fecha, las investigaciones del ejército no han permitido hacer rendir cuentas por abusos a un solo miembro de las fuerzas armadas.
“Para que Egipto mire ahora al futuro, tiene que haber verdad, justicia y reparación por el pasado -ha explicado Salil Shetty-. Tiene que haber garantías de que las violaciones brutales y sistemáticas de derechos humanos cometidas con Hosni Mubarak y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas no se repiten jamás.”
HACER VALER LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, ASOCIACIÓN Y REUNIÓN
Amnistía Internacional ha manifestado que son necesarias medidas urgentes para poner fin a las restricciones sistemáticas del derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión impuestas en el marco de la represión ejercida tanto por Hosni Mubarak como por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.
Periodistas, blogueros y otras personas que han denunciado la represión se han enfrentado a detención arbitraria y encarcelamiento. Las organizaciones egipcias de derechos humanos también han sufrido represalias, como una investigación penal, ordenada por el gobierno, sobre su registro y financiación. Los manifestantes que piden el fin de la represión han sido dispersados brutalmente una vez tras otra.
“En reconocimiento a la función vital desempeñada por las organizaciones de derechos humanos, se deben eliminar de inmediato todo los impedimentos impuestos a sus actividades en la legislación y en la práctica", ha añadido Salil Shetty.
PONER FIN A LA DISCRIMINACIÓN DE LAS MUJERES Y LAS MINORÍAS
“El presidente Morsi ha manifestado que va a ser el presidente de todos los egipcios y que va a nombrar vicepresidentes a una mujer y a un copto -ha recordado Salil Shetty-. Esperamos que su liderazgo repare los daños causados por las leyes represivas y combata las prácticas discriminatorias".
La legislación egipcia continúa discriminando a las mujeres en lo que respecta a la condición jurídica de las personas y no sanciona delitos como la violación marital. El acoso sexual sigue siendo práctica generaliza, y a menudo queda impune. Sólo unas pocas mujeres resultaron elegidas para el Parlamento ahora disuelto.
Amnistía Internacional pide también al presidente Morsi que ponga fin a la discriminación de las minorías, en especial a la de los cristianos coptos egipcios, que siguen estando escasamente representados entre los altos cargos públicos, los rectores universitarios y los puestos clave de las fuerzas de seguridad, incluidos la Agencia de Seguridad Nacional y los servicios de Inteligencia General. 
VIVIENDA
Muchos de los 12,2 millones de habitantes de asentamientos precarios de Egipto viven con el temor de que las autoridades los desalojen por la fuerza de sus hogares, pues esta práctica es común. En estos casos muchos se quedan sin hogar o son reasentados lejos de sus casas, sus familias y sus medios de vida.
Amnistía Internacional pide al nuevo presidente que ponga fin a la política de desalojos forzosos.

Índice AI: PRE01/316/2012
Región Oriente Medio y Norte de África
País Egipto
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