Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

21 diciembre 2010

Costa de Marfil: Protección urgente para la población indefensa frente a la escalada de violencia

Amnistía Internacional ha sabido por testigos presenciales que, mientras la violencia postelectoral se intensifica, los secuestros, las desapariciones y las agresiones van en aumento.

La organización ha recibido un número creciente de informes sobre personas detenidas o secuestradas en su casa o en la calle, en muchos casos a manos de atacantes armados no identificados acompañados de elementos de las fuerzas de defensa y seguridad y de milicias.

Se ha acusado a gendarmes y policías de atacar una mezquita en Grand-Bassam –utilizando munición real contra la multitud– y de golpear y someter a tocamientos a mujeres manifestantes.

“Está claro que cada vez más personas están siendo detenidas ilegalmente por las fuerzas de seguridad o las milicias armadas, y tememos que muchas de ellas puedan haber sido asesinadas o sometidas a desaparición forzada”, ha manifestado Salvatore Saguès, investigador de Amnistía Internacional sobre África Occidental.

Amnistía Internacional ha recibido informes sobre actos constantes de acoso por parte de personas en Abiyán identificadas como simpatizantes o presuntos simpatizantes de la Agrupación de Houphouëtistas por la Democracia y la Paz (RHDP, por sus siglas en francés), el partido de coalición que respaldó a Alassane Ouattara en las elecciones presidenciales. “No dormimos por la noche. Estamos siempre alerta y, cuando vemos personas armadas, ya sea de uniforme o con ropas de civil, hacemos ruido con las sartenes para alertar a los vecinos y disuadir a los atacantes”, dijeron a Amnistía Internacional muchos residentes de los barrios de Abobo, Adjame, Treichville y Yopougon.

Amnistía Internacional ha tenido noticia de numerosos casos de personas detenidas por las fuerzas de seguridad o por milicias leales a Laurent Gbagbo. Los cadáveres de algunas de ellas se han encontrado en la morgue o en las calles. El paradero de muchas otras sigue sin conocerse.

Al atardecer del 16 de diciembre, unas horas después de que las fuerzas de seguridad dispersaran violentamente una marcha organizada por simpatizantes de Alassane Ouattara, testigos presenciales vieron cómo Drissa Yahou Ali y Konan Rochlin eran secuestrados de sus casas en la zona denominada Avocatiers, en Abobo, un barrio de Abiyán. Un testigo dijo a Amnistía Internacional: “Hacia las siete de la tarde, un Mercedes negro se detuvo ante nuestro complejo de viviendas. Varias personas vestidas con camisetas negras y pantalones militares entraron en el patio y preguntaron por Drissa. Los agarraron a él y a Rochlin y se los llevaron”. Los cadáveres de ambos se encontraron dos días después en la morgue de Yopougon.

El 18 de diciembre, Brahima Ouattara y Abdoulaye Coulibaly, miembros de una organización denominada Alianza por el Cambio (APC), fueron detenidos cerca de una farmacia en Angré, en la zona de Cocody, un barrio de Abiyán. Un testigo dijo a Amnistía Internacional: “Un vehículo de la Guardia Republicana se detuvo. Sus ocupantes ordenaron que todo el mundo se echara al suelo, y luego agarraron a los dos miembros de la APC. Nadie ha vuelto a verlos”.

La violencia y los malos tratos no se han limitado a Abiyán.

El 17 de diciembre, después de mediodía, en Grand-Bassam, a unos 40 km al este de Abiyán, un centenar de gendarmes y policías rodearon una mezquita y arrojaron botes de gas lacrimógeno. Un testigo dijo a Amnistía Internacional: “Era más o menos la una. Escuchábamos los rezos del imán cuando vimos que gendarmes y policías rodeaban la mezquita. Algunos de nuestros jóvenes salieron a protestar, y entonces los agentes nos arrojaron botes de gas lacrimógeno, por lo que tuvimos que huir”.

A la mañana siguiente, 18 de diciembre, los gendarmes detuvieron a varias personas en un domicilio particular. Un testigo dijo a Amnistía Internacional: “Agarraron a tres jóvenes y los golpearon con una mano de mortero. También buscaban a otras personas, y todos huimos, por lo que nos dispararon con munición real”.

Unas horas después, más de 300 mujeres marcharon ante la comisaría para exigir la liberación de los detenidos. Una de ellas dijo a Amnistía Internacional: “Nos golpearon. Nos desgarraron la ropa interior. Nos pusieron las manos en la vagina y nos tocaron los pechos”.

El 19 de diciembre, Laurent Gbagbo emitió una orden para que la misión de las Naciones Unidas en Costa de Marfil, ONUCI, y la misión francesa, Licorne, retiraran sus fuerzas del país.

La ONU se negó, diciendo que Laurent Gbagbo no está reconocido por la comunidad internacional y no tiene derecho a pedir la retirada de sus fuerzas de mantenimiento de la paz. El 20 de diciembre, el Consejo de Seguridad de la ONU amplió en otros seis meses el mandato de sus fuerzas de mantenimiento de la paz en Costa de Marfil. El gobierno francés también dijo que mantendría a sus fuerzas, compuestas por más de 900 soldados.

En otra declaración aparte, el Consejo de Seguridad advirtió de que los responsables de ataques contra civiles o contra miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz podrían ser procesados en un tribunal internacional.

Un responsable de las fuerzas de mantenimiento de la paz dijo en Nueva York que las tropas de la ONU estaban listas para disparar en defensa propia y en defensa de su mandato, que incluye la protección de la población civil.

El 19 de diciembre, Navi Pillay, alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, declaró que, en los últimos tres días, más de 50 personas habían muerto, y más de 200 habían resultado heridas.

“En una situación en la que las fuerzas de seguridad están colaborando para cometer graves violaciones de derechos humanos, la comunidad internacional debe actuar para garantizar que esas violaciones cesan de inmediato”, ha manifestado Salvatore Saguès.

Índice AI: PRE01/426/2010
Región África
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