Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

19 marzo 2012

Bielorrusia debe entregar los cadáveres de los hombres ejecutados por el atentado del metro de Minsk

Amnistía Internacional ha condenado la ejecución en Bielorrusia de dos hombres declarados culpables de perpetrar el año pasado un atentado mortífero en el metro en Minsk y ha pedido a las autoridades que entreguen los cadáveres a sus familias para su inhumación. 

Uladzslau Kavalyou y Dzmitry Kanavalau fueron condenados a muerte el 30 de noviembre tras ser declarados culpables del atentado con bomba que causó la muerte de 15 personas y lesiones a más de 300 en abril de 2011.

El juicio ha sido ampliamente criticado por no cumplir las normas internacionales sobre juicios justos. El Tribunal Supremo de Bielorrusia dictó ambas condenas sin posibilidad de recurso ante un tribunal superior.

“El gobierno bielorruso sigue dictando sentencias de muerte y ejecutando a presos a pesar de haber declarado su intención de abolir la pena de muerte” ha manifestado John Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

“El presidente Alexander Lukashenko debe establecer de inmediato una suspensión de las ejecuciones, de conformidad con las sucesivas resoluciones de la Asamblea General de la ONU en favor de una moratoria mundial. Asimismo, las autoridades bielorrusas deben entregar los cadáveres a las familias de ambos”, ha añadido la organización.

En 2003, el Comité de Derechos Humanos de la ONU resolvió, en los casos de otros dos presos ejecutados, que el secreto que rodeaba la pena de muerte en Bielorrusia suponía para las familias un castigo equivalente a trato inhumano.

La ejecución de Uladzslau Kavalyou tuvo lugar pese a que el Comité pidió que no se llevara a cabo mientras no hubiera examinado su solicitud.

Se desconoce la fecha exacta de las ejecuciones de Kavalyou y Kanavalau, pero la madre del primero, Lubou, recibió el sábado una carta del Tribunal Supremo, fechada el 16 de marzo, en la que le comunicaban que su hijo había sido ejecutado. Las ejecuciones han sido confirmadas también por los medios de comunicación oficiales.

Lubou Kavalyoua, que hace campaña en favor de una moratoria sobre la pena de muerte en Bielorrusia, vio por última vez a su hijo cuando lo visitó el 11 de marzo en una prisión preventiva de Minsk. Lukashenko denegó a ambos el indulto presidencial el 14 de marzo.

La carta enviada a Lubou Kavalyoua no es una práctica habitual. En el pasado, los familiares no recibían notificación oficial de la ejecución hasta pasadas varias semanas o meses de su realización.

El cadáver no se entrega a la familia y el lugar de inhumación se mantiene en secreto, lo que causa aflicción adicional a los familiares.

Según ha contado a Amnistía Internacional la hermana de Uladzslau Kavalyou, Tanya, las fuerzas de seguridad han tratado de impedir las manifestaciones de dolor –como depositar flores y velas encendidas– junto al bloque de apartamentos en el que reside la familia en Vitebsk, zona nororiental de Bielorrusia. Pese a ello, unas 30 personas depositaron velas a la entrada del edificio.

El caso de Dzmitry Kanavalau y Uladzslau Kavalyou ha tenido gran difusión en los medios de comunicación bielorrusos.

Dzmitry Kanavalau fue declarado culpable de cometer atentados terroristas y fabricar explosivos, en relación con varios atentados con bombas cometidos en Bielorrusia, el más reciente el de Minsk.

Uladzslau Kavalyou fue declarado culpable de ayudar a Kanavalau y no informar a las autoridades.

Han arreciado las críticas de la opinión pública en torno a la investigación y el juicio de Dzmitry Kanavalau y Uladzslau Kavalyou. La madre de Uladzslau Kavalyou ha afirmado que ambos recibieron palizas durante el interrogatorio.

No existen pruebas periciales que vinculen a Dzmitry Kanavalau o a Uladzslau Kavalyou a la explosión, y no se hallaron rastros de explosivos en ninguno de los dos. Además, los peritos concluyeron que era imposible que hubieran fabricado los explosivos en el sótano donde, según la acusación, lo habían hecho.

Lubou Kavalyoua considera que las ejecuciones se han llevado a cabo tan pronto en venganza por sus iniciativas de lucha por la vida de su hijo.

Bielorrusia es el último país de Europa y de la antigua Unión Soviética que sigue llevando a cabo ejecuciones.

En este país no se avisa a los condenados a muerte de que la ejecución es inminente, y normalmente se los ejecuta apenas unos minutos después de comunicarles que su petición de indulto ha sido rechazada.

Primero los llevan a una sala en la que, en presencia del director del centro penitenciario, del fiscal y de un funcionario del Ministerio del Interior, les comunican que su petición de indulto ha sido denegada y que se va a ejecutar la pena.

Después se los conduce a una sala contigua donde son obligados a arrodillarse y reciben un disparo en la nuca.

Índice AI: PRE01/146/2012
Región Europa y Asia Central
Si deseas más información, ponte en contacto con Oficina de Prensa Internacional »

Oficina de Prensa Internacional

Teléfono : +44 (0) 20 7413 5566
9.30 - 17.00 GMT de lunes a viernes
Teléfono : +44 (0) 777 847 2126
Línea operativa 24 horas
Fax : +44 (0) 20 7413 5835
Oficina de Prensa Internacional
Peter Benenson House
1 Easton Street
London
WC1X 0DW
Reino Unido
Sigue a la Oficina de Prensa Internacional en Twitter
@amnestypress