¿Por qué lo ocultan?

En 2011, la información sobre la pena de muerte continuaba siendo secreta en Bielorrusia, China, Mongolia y Vietnam, y escasa o nula en Corea del Norte, Egipto, Eritrea, Libia, Malaisia y Singapur.

En algunos casos, el secreto de Estado era extensivo a los propios presos y a sus familias. En Bielorrusia y Vietnam se comunicó a los presos su ejecución apenas unas horas antes de llevarla a cabo, y a sus familias y abogados no se les notificó hasta que todo había pasado. En Bielorrusia y Vietnam no se entregaron a las familias los cadáveres de las personas ejecutadas para que pudiesen proceder a su enterramiento.

Dejar que los presos y sus familias se pregunten a diario si ese será su último día empeora aún más una situación ya de por sí dolorosa. Impide que los reclusos se preparen emocional y psicológicamente para el fin de su vida. Impide que los abogados presenten nuevos recursos ante los tribunales. Y niega a las familias la oportunidad de decir adiós a sus seres queridos.

Las normas internacionales exigen que los Estados retencionistas hagan pública información sobre su aplicación de la pena de muerte. El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que el hecho de no comunicar a la familia y los abogados la ejecución de personas condenadas a muerte es incompatible con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. En noviembre de 2011, el Comité de la ONU contra la Tortura expresó su preocupación sobre el secretismo y la arbitrariedad en torno la ejecución en Bielorrusia, y el mayor sufrimiento e incertidumbre que esto puede acarrear a los presos y sus familias.

La madre de Andrei Burdyka lleva buscando la tumba de su hijo desde que lo ejecutaron en Bielorrusia en julio de 2011. Nina Semyonovna no se enteró de su muerte hasta que fue a visitarlo a la cárcel. Los funcionarios le entregaron sus pertenencias y le dijeron que ya lo habían fusilado. Recibió su certificado de defunción en septiembre, pero nunca le entregaron el cadáver.

Andrei Burdyka tenía 28 años y cumplía condena por un robo a mano armada cometido en 2009. “Merecía ser castigado –declaró Nina a la prensa local en septiembre–, pero debe ser enterrado con arreglo a los cánones cristianos. Andrei dijo que temía ser enterrado en una bolsa negra, sin ataúd.”

Bielorrusia fue el único país de Europa y de la antigua Unión Soviética que llevó a cabo ejecuciones en 2011.

Pensamiento

Es increíble como al rededor del mundo se presentan situaciones similares a estas, en américa latina se ha sufrido por décadas estos hechos, lo que me es sorprendente es como con el paso de los años

Pareciera que nuestras sociedades se hacen tolerantes y como nos desensibilizamos con noticias como estas.

Pese a esto es bueno saber que existen hoy en día personas que nos importa el sufrimiento del ser humano

Pensamiento

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Pese a esto es bueno saber que existen hoy en día personas que nos importa el sufrimiento del ser humano