Mortalidad materna: ¡Conoce tus derechos!

21 julio 2010

Los derechos son la llave para escapar de la trampa de la pobreza. Por decirlo llanamente, el respeto por los derechos humanos exige inclusión, exige que todo el mundo pueda hacer oír su voz, exige que quienes ocupan el poder protejan a la población frente a las amenazas a su seguridad.

Midwife checks 17 year old Aisseta (NOT REAL NAME) first time mother to be, she is in the first stages of labour. Lankoué, Burkina Faso, West Africa

Una partera comprueba el estado de Aisseta (nombre ficticio), de 17 años, madre primeriza que se ha puesto de parto. Lankoué, Burkina Faso, África Occidental



La Declaración Universal de Derechos Humanos reza:
“Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho […] a la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad […]”.

Determinados derechos protegen a las mujeres y las niñas embarazadas y parturientas.

“TODA PERSONA TIENE DERECHO A UN NIVEL DE VIDA ADECUADO QUE LE ASEGURE, ASÍ COMO A SU FAMILIA, LA SALUD Y EL BIENESTAR, Y EN ESPECIAL […] LA ASISTENCIA MÉDICA […]. LA MATERNIDAD Y LA INFANCIA TIENEN DERECHO A CUIDADOS Y ASISTENCIA ESPECIALES […].”
Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 25

"LOS ESTADOS PARTES EN EL PRESENTE PACTO RECONOCEN EL DERECHO DE TODA PERSONA AL DISFRUTE DEL MÁS ALTO NIVEL POSIBLE DE SALUD FÍSICA Y MENTAL."
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, artículo 12

NUESTRO DERECHO A LA SALUD
En palabras del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, “[t]odo ser humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud que le permita vivir dignamente”.

Derecho a la salud no es lo mismo que derecho a estar sano: los gobiernos no pueden garantizar la buena salud. Sin embargo, el derecho a la salud impone a los gobiernos la obligación de crear las condiciones necesarias para que todas personas pueda estar lo más sanas posible.
El derecho a la salud significa que los establecimientos, bienes y servicios de atención a la salud deben ajustarse a los requisitos de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y buena calidad.

Disponibilidad: Debe haber disponibilidad de un número suficiente de establecimientos, bienes y servicios públicos de salud y centros de atención a la salud.
Accesibilidad: Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles física y económicamente a todo el mundo sin discriminación.
Aceptabilidad: Todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiados.
Calidad: Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser apropiados desde el punto de vista científico y médico y ser de buena calidad. Ello requiere, entre otras cosas, contar con personal medico capacitado y medicamentos y equipo hospitalario científicamente aprobados y en buen estado.
La salud materna es parte del derecho a la salud. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales establece que “[s]e debe conceder especial protección a las madres durante un período de tiempo razonable antes y después del parto”.

Los gobiernos están obligados a procurar no sólo atención sanitaria, sino también otros elementos esenciales para la salud, como el acceso a alimentos, nutrición, condiciones sanitarias y vivienda adecuados.

El derecho a la salud está estrechamente relacionado con otros derechos, en especial con el derecho a la vida y a no sufrir discriminación.

NUESTRO DERECHO A LA VIDA
Una muerte materna evitable se considera una violación del derecho a la vida. El derecho a la vida se halla protegido por varios tratados internacionales de derechos humanos, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), según el cual el derecho a la vida es inherente al ser humano y nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que proteger el derecho a la vida “exige que los Estados adopten medidas positivas” para salvaguardar a las personas de una muerte evitable.


NUESTRO DERECHO A NO SUFRIR DISCRIMINACIÓN
El derecho al disfrute de los derechos humanos sin discriminación es un principio fundamental, subyacente al derecho internacional de los derechos humanos. El derecho internacional prohíbe la discriminación en razón de una amplia variedad de factores, como la raza, el género, la orientación sexual, la religión, el idioma, el origen nacional o social, la etnia o la condición de indígena u otra condición.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, órgano encargado de vigilar la aplicación de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial [link to: http://www2.ohchr.org/spanish/law/cerd.htm], se expresa en estos términos en relación con la salud:
“[…] los Estados partes se comprometen a prohibir y eliminar la discriminación racial en todas sus formas y a garantizar el derecho de toda persona a la igualdad ante la ley, sin distinción de raza, color y origen nacional o étnico, particularmente en el goce de […] el derecho a la salud pública [y] la asistencia médica […]”.

NUESTROS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS
Los derechos sexuales y reproductivos tienen su fundamento en derechos humanos reconocidos en tratados internacionales de derechos humanos, normas regionales, constituciones nacionales y otras normas de derechos humanos pertinentes. La realización de los derechos sexuales y reproductivos exige que se respeten los derechos relativos a la integridad física y mental, entre ellos el derecho a la vida, a la libertad y la seguridad de la persona; el derecho a no ser sometidos a tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes; y el derecho a la vida privada y el respeto de la vida familiar; así como los derechos relativos a la libertad de conciencia y expresión y el derecho a no sufrir discriminación. Estos derechos guardan una correspondencia directa con los principios que sustentan los derechos sexuales y reproductivos –la integridad física y mental de la persona, su autonomía y el principio de no discriminación por razones de género, raza, origen nacional, orientación sexual, discapacidad o posición socioeconómica–.

Los derechos reproductivos se entienden como el derecho de todas las personas a decidir libremente el número de hijos que quieren tener, así como la separación entre los nacimientos y el momento de tenerlos, y a disponer de información y medios para hacerlo. También garantizan el derecho a conseguir el mayor nivel que sea posible de salud sexual y reproductiva, libres de discriminación, coerción y violencia. Estos derechos están relacionados con el acceso a información y servicios de salud reproductiva, la seguridad en el embarazo y el parto, la prevención de embarazos no deseados y la respuesta a esos embarazos, y el derecho a no ser sometidos a esterilización, anticoncepción o aborto forzados.

Los derechos sexuales contemplan el derecho de todas las personas, libres de toda coacción, discriminación y violencia, al disfrute del más alto nivel posible de salud sexual, incluido el acceso a servicios de atención a la salud sexual y reproductiva.

NUESTRO DERECHO A PARTICIPAR EN LA TOMA DE DECISIONES
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos prevé el derecho de todo ciudadano a participar en la dirección de los asuntos públicos. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU ha hecho hincapié en que el derecho de participación debe ser parte integral de las políticas, los programas y las estrategias de los gobiernos. El Comité ha destacado, por ejemplo, la vital importancia de la participación para asegurar una prestación efectiva de los servicios de salud a todas las personas. Para que haya una verdadera participación activa, los Estados deben cumplir también otros derechos y deberes, como el derecho a la libertad de expresión y asociación, y el deber de garantizar un entorno en el que los defensores y defensoras de los derechos humanos puedan desempeñar su labor.

NUESTRO DERECHO A LA RENDICIÓN DE CUENTAS Y LA REPARACIÓN
Parte de las obligaciones de un gobierno consiste en proteger el derecho a la salud de las mujeres y las niñas y encontrar solución a todas las barreras de acceso a la atención médica. Los gobiernos deben asimismo garantizar que existen mecanismos de rendición de cuentas y medios de reparación eficaces destinados a las mujeres y las niñas cuyo derecho a la salud ha sido vulnerado.

La vigilancia y la rendición de cuentas son aspectos esenciales de los principios de derechos humanos que deben aplicarse para que las mujeres puedan realizar su derecho a la salud sexual, reproductiva y materna. Deben existir mecanismos eficaces, transparentes y accesibles para la vigilancia, la rendición de cuentas y la reparación, tanto en el ámbito nacional como internacional y en relación con los sectores público y privado.

Cuando se detectan obstáculos determinados para que las mujeres accedan a la atención médica, entonces la rendición de cuentas exige que haya una reparación. La reparación puede adoptar diversas formas, como pedir perdón en público, llevar a cabo enmiendas legislativas, cambiar políticas, ofrecer una indemnización, etc.

 

 


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