Defensores y defensoras de los derechos ESC

10 noviembre 2007

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, los derechos económicos, sociales y culturales (ESC) reciben la misma atención que los derechos civiles y políticos. Sin embargo, se convirtieron en muchos aspectos en víctimas de la Guerra Fría. No fue hasta principios de la década de 1990 cuando empezaron a fortalecerse el reconocimiento y la comprensión de estos derechos, gracias a la acción de activistas de base y de otros agentes de la sociedad civil. En todo el mundo, los movimientos sociales emprendieron campañas para llamar la atención sobre:

  • el fuerte impacto social de los programas de ajuste estructural;
  • los efectos de la aplastante carga de la deuda en la capacidad de los países en desarrollo para satisfacer las necesidades básicas de la población;
  • las profundas desigualdades que han experimentado muchos países en el contexto de la globalización económica.


En los últimos veinte años, los movimientos de justicia social, desarrollo y derechos humanos han llevado de forma creciente el lenguaje y las herramientas de los derechos al ámbito de la política económica y social. Y en ese proceso se han enfrentado a grandes desafíos. Algunos gobiernos, entre ellos el de la economía más poderosa del mundo, Estados Unidos, han mantenido una postura de hostilidad hacia el concepto mismo de derechos económicos y sociales como derechos exigibles.

Mecanismos legales para los derechos económicos, sociales y culturales

En los ámbitos tanto nacional como internacional, los mecanismos legales para pedir reparación por violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales están mucho menos desarrollados que los relativos a los derechos civiles y políticos. Mientras el Comité de Derechos Humanos de la ONU lleva decenios atendiendo denuncias individuales de violaciones del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, sigue sin existir un mecanismo de denuncias equivalente para su tratado homólogo, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Los activistas han obtenido un gran éxito a la hora de incluir en la agenda nacional e internacional cuestiones como:

  • la pobreza;
  • el comercio injusto;
  • la deuda insostenible;
  • la ayuda insuficiente.


Pero las personas que defienden los derechos humanos siguen encontrándose con la resistencia de los gobiernos y otros sectores de la sociedad civil cuando hablan de los derechos relacionados con:

  • la alimentación;
  • la vivienda;
  • la salud;
  • la educación.


Las dificultades para detectar las violaciones, atribuir la responsabilidad y proponer medidas adecuadas de reparación y prevención han hecho que alguna gente vea los derechos económicos, sociales y culturales como inherentemente menos exigibles por medios judiciales (es decir, menos “justiciables”). Otro enorme desafío es la complejidad de abordar desde una perspectiva de derechos humanos cuestiones de asignación de recursos nacionales o política macroeconómica internacional.

Pese a todo ello, las personas que defienden los derechos económicos y sociales han realizado enormes progresos en los últimos años. Por ejemplo:

  • algunos parlamentos nacionales han adoptado leyes y reformas constitucionales que reconocen directamente derechos económicos y sociales;
  • se han logrado victorias históricas mediante causas judiciales pioneras, como la resolución del Tribunal Constitucional de Sudáfrica que ordenaba el suministro de medicamentos antirretrovirales para prevenir la transmisión manternoinfantil del VIH.


Estos logros han reflejado también el trabajo realizado por quienes defienden los derechos económicos, sociales y culturales, en cooperación con expertos en desarrollo, científicos sociales y profesionales de ámbitos como la salud, la educación y la vivienda, para elaborar nuevas herramientas y metodologías con las que evaluar los casos de violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales. Entre ellas se incluyen indicadores y parámetros para medir:

  • el cumplimiento de la obligación de satisfacer los niveles mínimos esenciales de estos derechos;
  • el análisis presupuestario para calibrar si los gobiernos están haciendo realidad progresivamente los derechos económicos, sociales y culturales de acuerdo con sus recursos máximos disponibles.


Los progresos realizados en la afirmación y reclamación de los derechos económicos, sociales y culturales no son únicamente resultado de resoluciones judiciales o de deliberaciones de intelectuales y profesionales de los derechos humanos, ni siquiera de las campañas globales lanzadas por ONG internacionales. Son ante todo resultado de las luchas concretas libradas por las comunidades individuales para defender sus medios de vida ante las acciones abusivas de autoridades gubernamentales, industrias poderosas o élites corruptas.

 

Cómo puedes ayudar

AMNISTÍA INTERNACIONAL EN EL MUNDO