Desde que las protestas comenzaran en 2011, la situación de Siria se ha transformado en un conflicto armado interno, en el que gran parte del país sufre la lucha entre las fuerzas de seguridad y los grupos armados de oposición. Los abusos sistemáticos y generalizados de los derechos humanos, como los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra, son abundantes, siendo la población civil la principal víctima. Amnistía Internacional insta a todas las partes en conflicto a que detengan los ataques indiscriminados, protejan a la población civil y respeten las leyes de la guerra.
Foto: En octubre de 2012, las fuerzas de seguridad sirias bombardearon con cohetes de helicóptero dos edificios del distrito de Shaar, Alepo. Al parecer el objetivo del ataque eran dos panaderías frecuentadas por los residentes. © Cesare Quinto/Demotix
Amnistía Internacional visitó 26 ciudades y pueblos del norte de Siria a principios de septiembre de 2012 para investigar los ataques indiscriminados en los que murieron 166 civiles, incluyendo 48 niños, e hirieron a cientos más.
La población civil es la principal víctima del conflicto de Siria. Amnistía Internacional insta a ambas partes a que respeten las leyes de la guerra y protejan a la población civil. Escribe al gobierno sirio e insiste en que actúe de inmediato.
Miles de civiles han resultado muertos desde marzo de 2011 en el conflicto actual de Siria.
Ambas partes en conflicto han cometido abusos, aunque la magnitud de las violaciones por parte del gobierno es mucho mayor. Todas las partes han matado, torturado y maltratado de alguna otra manera a quienes tienen cautivos. Las fuerzas del gobierno han bombardeado y atacado de forma indiscriminada zonas densamente pobladas, incluso con bombas de racimo, prohibidas internacionalmente.
Amnistía Internacional insta a todas las partes en conflicto a que respeten los derechos humanos, den prioridad a la protección de la población civil y cumplan rigurosamente sus obligaciones en materia de derecho internacional humanitario.
Escribo para pedirle que utilice su influencia y su cargo en el gobierno sirio para asegurar la protección de la población civil y de aquellas personas que ya no participan en las hostilidades del conflicto armado no internacional que tiene lugar actualmente en Siria.
Tengo una gran consternación por los ataques —cada vez más frecuentes— contra la población civil que están llevando a cabo las fuerzas armadas sirias a través de bombardeos aéreos indiscriminados en zonas densamente pobladas, con armamento internacionalmente prohibido, como las bombas de racimo, y a través del lanzamiento de obuses, y por el uso de armas incendiarias lanzadas desde el aire. Además, me preocupa enormemente la tortura de las personas detenidas y las muertes bajo custodia, hasta de personas sospechosas de pertenencia a grupos armados.
Como bien sabe, el derecho internacional humanitario prohíbe los ataques indiscriminados en los conflictos armados no internacionales. “Dirigir intencionalmente ataques contra la población civil en cuanto tal o contra personas civiles que no participen directamente en las hostilidades” constituye un crimen de guerra en virtud del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998.
Le insto firmemente a que exija a las autoridades sirias que pongan fin de inmediato al uso de bombas de racimo y minas terrestres antipersonal en cualquier circunstancia; detenga el uso de morteros, artillería, y bombas de caída libre no guiadas en ataques a zonas residenciales; traten a todas las personas detenidas humanitariamente; y aseguren en todo momento la protección de la población civil durante el conflicto, de conformidad con las obligaciones de Siria en materia de derecho internacional.
Asimismo, las autoridades sirias deben llevar a cabo sin demora investigaciones creíbles, independientes, exhaustivas y prontas de cualquier violación del derecho internacional humanitario, así como de las normas de derechos humanos, y someter a las personas responsables a juicios justos para que rindan cuentas, sin recurrir a la pena de muerte.
La población civil es la principal víctima del conflicto de Siria. Amnistía Internacional insta a ambas partes a que respeten las leyes de la guerra y protejan a la población civil. Escribe a la oposición siria e insiste en que actúe de inmediato.
Miles de civiles han resultado muertos desde marzo de 2011 en el conflicto actual de Siria.
Todas las partes en conflicto han asesinado, torturado y maltratado de alguna otra manera a quienes tienen cautivos, entre los que figuran periodistas y demás civiles. Las fuerzas de oposición han utilizado armas imprecisas (por ejemplo, morteros) o armas intrínsecamente indiscriminadas (como cohetes de fabricación casera) en zonas residenciales pobladas. La importante incautación reciente de armas pesadas de las posiciones militares del gobierno aumenta el riesgo de herir a la población civil, si estas armas se usan irresponsablemente.
Amnistía Internacional insta a todas las partes en conflicto a que respeten los derechos humanos, den prioridad a la protección de la población civil y cumplan rigurosamente sus obligaciones en materia de derecho internacional humanitario.
Escribo para instarle a que utilice su influencia como presidente de la recién fundada Coalición Nacional de Fuerzas Revolucionarias y de la Oposición Siria a fin de garantizar que los grupos armados de oposición bajo su control cumplen totalmente sus obligaciones en materia de derecho internacional humanitario y se comprometen a respetar las normas internacionales de derechos humanos.
Me consterna enormemente las cada vez más numerosas noticias de abusos que se están llevando a cabo contra miembros capturados o heridos de las fuerzas de seguridad gubernamentales y las milicias, periodistas y demás civiles. También me preocupan las noticias de que las fuerzas de oposición han empleado armas imprecisas o armas intrínsecamente indiscriminadas (de fabricación casera, como morteros y cohetes) en zonas residenciales densamente pobladas, con el peligro que esto conlleva para la población civil. Por este motivo, le pido que asegure en todo momento la protección de la población civil y que todas las personas detenidas por grupos armados de oposición, por ejemplo, los miembros capturados de las fuerzas de seguridad gubernamentales y de las milicias y otras personas sospechosas de participación en el conflicto, reciban protección y un trato humanitario. Los grupos armados vinculados a la Coalición deben respetar el derecho internacional humanitario y han de ser plenamente conscientes de que, si no lo hacen, tendrán que rendir cuentas en el futuro.
Por consiguiente, le insto a que garantice el establecimiento de una jerarquía y una cadena de mando bien definidas en el nuevo comando militar con el fin de hacer cumplir el derecho internacional humanitario, y evitar y erradicar los crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional humanitario.