28 julio 2009
Los derechos de los manifestantes, pisoteados en Irán

El 13 de junio, el anuncio de que el presidente en ejercicio, Mahmud Ahmadineyad, había ganado por un amplio margen las elecciones presidenciales celebradas el día anterior desencadenó las mayores manifestaciones registradas en Irán desde hacía mucho tiempo. Centenares de miles de iraníes se echaron a la calle para protestar por lo que en su opinión había sido un fraude electoral.  

Decenas de periodistas, estudiantes y activistas de la oposición, así como algunos defensores y defensoras de los derechos humanos, fueron detenidos en sus casas o en sus lugares de trabajo. Sobre todo después de que el 19 de junio el líder supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, ordenara el cese de las protestas durante las oraciones del viernes, las fuerzas de seguridad iraníes –incluida la milicia Basij, integrada por voluntarios– hicieron un uso cada vez mayor de fuerza excesiva para disolver unas manifestaciones que en un principio habían sido pacíficas.

Las autoridades han reconocido que al menos 21 personas han muerto durante las manifestaciones celebradas en Teherán, pero es probable que el número exacto a escala nacional haya sido mucho mayor. Se han registrado también decenas de heridos. De forma simultánea, durante las manifestaciones o después de ellas, se ha detenido a miles de personas. Aunque algunas de las personas detenidas –tal vez centenares– han quedado en libertad después, sigue sin conocerse la suerte de muchas otras.

Los numerosos informes sobre homicidios ilegítimos, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y muertes bajo custodia como consecuencia de la aplicación de torturas o la no prestación de tratamiento médico adecuado constituyen un grave motivo de preocupación para el pueblo iraní y para quienes siguen de cerca el desarrollo de los acontecimientos. Sin embargo, continúa siendo muy difícil saber exactamente quién ha sido detenido, dónde permanece recluido y por qué y en qué circunstancias.

Esta incertidumbre se debe en parte a las rigurosas restricciones impuestas a la libertad de expresión e información, incluidas las relativas a Internet y los servicios de mensajes cortos. A los pocos periodistas extranjeros que permanecen en Irán se les ha prohibido informar sobre las manifestaciones. A la mayoría de los que habían venido para cubrir las elecciones no se les ha renovado el visado temporal y otros han sido detenidos.  

Amnistía Internacional ha condenado el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes y ha pedido el fin del uso de la milicia Basij para controlar manifestaciones. Dada la frecuencia de los informes sobre torturas y malos tratos a detenidos preventivos, le preocupa también mucho la seguridad de todas las personas que siguen detenidas en Irán.

Dichas prácticas se utilizan a menudo para obtener “confesiones”, que más tarde pueden utilizarse como prueba en juicios injustos en los que los acusados se enfrentan a cargos tan imprecisos como “actuar contra la seguridad nacional”. Algunos pueden incluso ser condenados a muerte si se determina que son mohareb (enemigos de Dios).

515
acciones emprendidas

Actúa

Campaign has expired
663,215
acciones emprendidas
por personas como tú