Proteger la libertad de expresión en Moldavia

10 febrero 2009

Hombres enmascarados agreden a manifestantesEl presidente de la Estructura de Amnistía Internacional en Moldavia ha resultado ser uno de los manifestantes pacíficos que sufre lesiones como consecuencia de la agresión de unos enmascarados. La agresión tuvo lugar en la capital del país, Chisinau, el 3 de febrero.

Poco después de congregarse frente a la sede de la Fiscalía General, en el centro de Chisinau, los manifestantes fueron agredidos por un grupo de cerca de 10 hombres enmascarados que les propinaron puñetazos y les rociaron pintura en spray. Igor Grosu fue golpeado por la espalda y tuvo que recibir asistencia en el hospital por una herida en la cabeza que requirió varios puntos de sutura. Un miembro del Comité de Helsinki para los Derechos Humanos recibió un puñetazo en la cara.

El grupo protestaba por las ocasiones anteriores en que la policía no había hecho nada para que se respetase el derecho a la libertad de expresión y para pedir a la Fiscalía General que investigase estas violaciones.

Los manifestantes llamaron inmediatamente a la policía, pero señararon que, incluso una hora después de que se produjeran los hechos, ningún agente había acudido en su ayuda. Por contraste, cuando Anatol Matasaru realizó una protesta pacífica y legal en solitario frente a la Fiscalía General el 30 de enero, la policía llegó en cuestión de minutos y lo detuvo.

Una vez que los manifestantes habían logrado ahuyentar a los agresores, la policía se negó de nuevo a acudir al lugar y recoger las pruebas que quedaron de la agresión –como máscaras y botes de pintura en spray–. Según informes, declararon que “la policía no va recogiendo basura al término de un encuentro”.

La manifestación la habían organizado Amnistía Internacional, el Centro de Recursos para los Derechos Humanos (CReDO), Hyde Park, Promo Lex y el Instituto para los Derechos Humanos.

“La inacción manifiesta de la policía a la hora de acudir en ayuda de las personas que estaban siendo agredidas o de mostrar interés en detener a los responsables, es una nueva señal de la presión a la que está sometida hoy la libertad de expresión en Moldavia”, ha declarado Nicola Duckworth, directora del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

A Amnistía Internacional le preocupa cada vez más el hecho de que, pese a que en abril de 2008 entró en vigor una nueva y progresista Ley sobre Reuniones, la policía restrinja cada vez más la libertad de expresión deteniendo a manifestantes pacíficos. Los tribunales no confirman la mayoría de las acusaciones que formula la policía.

Según las observaciones realizadas por el CReDO, la presencia policial en las manifestaciones, el número de detenciones y el uso de la fuerza por parte de la policía han aumentado, de hecho, desde la entrada en vigor de la nueva ley.

Amnistía Internacional ha tenido noticias de que la Fiscalía General ha abierto una ¡Actúa!investigación sobre el incidente y que la policía ha detenido a cinco personas en relación con la agresión. La organización ha pedido al fiscal general que investigue la inacción, según informes, de la policía a la hora de proteger a los manifestantes, así como casos anteriores en los que no permitió que se celebrasen las manifestaciones, de conformidad con la Ley sobre Reuniones.