Hay que proteger de los abusos a los presos en Túnez

7 julio 2009

En Túnez personas sospechosas o que han sido acusadas en causas relacionadas con el terrorismo están expuestas a sufrir violaciones de derechos humanos, como tortura y otros malos tratos, reclusión en régimen de aislamiento y negación de atención médica o visitas familiares.

Seifallah Ben Hassine, de 43 años, padre de tres hijos, ha permanecido recluido en régimen de aislamiento durante casi dos años y medio. En marzo de 2003, fue devuelto de Turquía a Túnez y detenido de inmediato por agentes de la Dirección de Seguridad Nacional, que lo mantuvieron recluido en régimen de incomunicación durante dos meses, en el transcurso de los cuales, según informes, fue torturado.

Posteriormente fue acusado de "pertenencia a una organización terrorista activa en el extranjero en tiempo de paz", "incitación al odio" y "terrorismo" y sometido a seis juicios distintos en Túnez capital, cuatro ante el Tribunal Militar y dos ante el Tribunal de Primera Instancia. Fue declarado culpable en los seis juicios y condenado a un total de 68 años de prisión.

Desde su traslado en enero de 2007 a la prisión de Mornaguia, situada en las afueras de Túnez capital, Seifallah Ben Hassine ha permanecido recluido en régimen de aislamiento en una celda húmeda y mal ventilada, en la que el calor puede resultar insoportable en verano. La ley de Túnez del año 2001 sobre prisiones permite mantener recluidos a los presos en régimen de aislamiento, pero no durante más de 10 días. No es de extrañar pues que, según los informes, el estado de salud de Seifallah Ben Hassine sea deficiente y sufra dificultades respiratorias debido a las condiciones en las que se lo mantiene recluido.

Ramzi Romdhani, de 32 años, está cumpliendo varias condenas, que suman un total de 29 años, que le fueron impuestas tras ser declarado culpable en nueve juicios distintos por delitos tipificados en la ley contra el terrorismo de 2003. Lo mantienen recluido en la prisión de Mornaguia, donde, según informes, en abril de 2009 fue brutalmente agredido por funcionarios de la prisión.

Según su hermano, que lo visitó el 23 de abril de 2009, Ramzi Romdhani se quejó de que los funcionarios de la prisión lo habían atacado unos días antes por protestar contra la negativa de la dirección de la prisión a permitirle ver a su hija de dos años sin barreras y en presencia únicamente de un funcionario de la prisión vestido de civil.

Ramzi Romdhani declaró que funcionarios de la prisión lo habían golpeado con palos, le habían dado patadas calzados con botas militares, le habían hecho quemaduras con cigarrillos y le habían sumergido reiteradamente la cabeza en un cubo de agua hasta hacerle creer que se ahogaba y perder finalmente el conocimiento. Dijo que después lo habían llevado a la enfermería de la prisión, donde le habían aplicado una mascara de oxigeno durante dos días y lo habían atendido de las lesiones sufridas.

Cuando su hermano lo vio, Ramzi Romdhani tenía contusiones visibles en el cuerpo y parecía haber perdido varios dientes. Durante más de cuatro semanas no se permitió a su familia volver a visitarlo.

Sami Ben Khemais Essid, de 41 años, fue expulsado de Italia a Túnez en junio de 2008, pese a que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos había determinado que no debía ser devuelto hasta que el Tribunal hubiese comprobado si, como él decía, se enfrentaba a sufrir tortura en Túnez. Las autoridades tunecinas criticaron la decisión del Tribunal y aseguraron que Sami Ben Khemais Essid sería juzgado públicamente con todas las garantías si era devuelto a Túnez.

El gobierno italiano justificó su expulsión sobre la base de que las autoridades tunecinas habían ofrecido una garantía diplomática de que Sami Ben Khemais Essid no sería torturado y sería juzgado con todas las garantías. En febrero de 2009, sin embargo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinó que su expulsión incumplía el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Sami Ben Khemais Essid fue detenido a su llegada a Túnez capital, puesto que previamente, entre los años 2000 y 2007, había sido juzgado y condenado in absentia en diferentes juicios a penas de prisión que sumaban un total de más de 100 años por presuntos delitos de terrorismo. Impugnó las condenas y en julio y noviembre de 2008 fue juzgado de nuevo por el Tribunal Militar de Túnez y condenado en dos causas distintas a penas de prisión de 8 y 11 años, que deberá cumplir consecutivamente.

Amnistía Internacional se opone a que los civiles sean juzgados por tribunales militares. Sami Ben Khemais Essid no fue torturado inmediatamente tras ser devuelto, pero, según informes, entre los días 27 y 28 de enero de 2009 fue trasladado de la prisión de Mornaguia a las oficinas de la Dirección General de Seguridad, donde lo interrogaron acerca de otros sospechosos y lo torturaron.

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