El 1 de enero, a la vez que Hungría asumía la Presidencia de la Unión Europea por un periodo de seis meses, entraron en vigor en el país dos nuevas leyes.
Las restricciones contenidas en la nueva legislación sobre los medios de comunicación, que están basadas en imprecisos conceptos, como el de "interés público", hacen que ni los periodistas ni los directores de los medios sepan muy bien cómo aplicarla. La nueva legislación, cuyo cumplimiento se encarga de vigilar un nuevo órgano regulador de los medios de comunicación con amplias atribuciones, impone restricciones desproporcionadas e innecesarias a la libertad de expresión en Hungría, que exceden de las permitidas por el derecho internacional de los derechos humanos. Los medios de comunicación que infrinjan la legislación pueden ser sancionados con fuertes multas, e incluso con el cierre.
Hungría tiene la obligación de respetar, proteger y hacer efectivo el derecho a la libertad de expresión, que, según las normas internacionales de derechos humanos –en especial el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, y el artículo 11 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea–, abarca la libertad de buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole. La existencia de prensa y otros medios de comunicación libres y sin censura ni impedimentos es esencial para el ejercicio efectivo de este derecho por parte de todas las personas.
La nueva legislación impone restricciones a todos los medios de comunicación, sean de radio y televisión, impresos o de Internet, y con independencia de que sean públicos o privados; además, se aplica también a los medios de comunicación extranjeros.
Según las normas internacionales pertinentes, toda limitación del derecho a la libertad de expresión ha de cumplir estrictamente tres requisitos, a saber:
- debe estar prevista en la ley;
- sólo se aplicará con determinados fines admisibles (como proteger la seguridad nacional, el orden público o los derechos o la reputación de terceros);
- ha de poderse demostrar que es necesaria para la consecución de uno de estos fines admisibles y proporcionada a ella.
La nueva legislación no cumple estos requisitos. Por consiguiente, es necesario reformarla a fin de garantizar la libertad de expresión de todas las personas, incluido el derecho a pedir, recibir y difundir información e ideas de toda índole.
Pide al gobierno de Hungría que reforme las nuevas leyes sobre los medios de comunicación para hacerlas compatibles con las normas internacionales.
Imagen: Protesta contra la legislación sobre medios de comunicación frente al Parlamento húngaro, plaza de Kossuth, Budapest, Hungría, 27 de enero de 2011. (c) Amnistía Internacional (Foto: Ádám Szigeti)
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