Pide justicia para una sobreviviente armenia de violencia sexual e intrafamiliar
Palizas, violaciones y otros abusos fueron habituales en los 11 años de matrimonio de Greta Baghdasaryan. Finalmente abandonó a su esposo en enero de 2001, después de que éste le rompiera la nariz y le produjera una conmoción cerebral al golpearla fuertemente con una pala. La experiencia sufrida la ha dejado discapacitada y no puede trabajar ni mantener a sus hijos. Quiere llevar a su agresor ante los tribunales, pero su representación letrada considera que, al haber transcurrido varios años desde las agresiones, la ley no le permitirá emprender acciones penales.
En su ausencia, su ex marido ha borrado los nombres de sus dos hijos del registro de residentes del pueblo de Byurakan. Greta Baghdasaryan ha presentado una solicitud ante el tribunal de la localidad para que se restituyan los nombres de sus hijos en el registro local de residentes, de modo que puedan acceder a la educación, la salud y los servicios de protección social.
También ha reclamado la parte que le corresponde de los bienes gananciales. El tribunal regional de Ashtarak ha rechazado las solicitudes y Greta Baghdasaryan cree que los procedimientos ante el tribunal local no se desarrollaron de forma justa.
A finales de 2008, los servicios jurídicos convocaron una reunión que llevó al alcalde de Byurakan a prometer ayuda para resolver el caso de Greta y sus hijos. Sin embargo, su situación no ha cambiado.
En su ausencia, su ex marido ha borrado los nombres de sus dos hijos del registro de residentes del pueblo de Byurakan. Greta Baghdasaryan ha presentado una solicitud ante el tribunal de la localidad para que se restituyan los nombres de sus hijos en el registro local de residentes, de modo que puedan acceder a la educación, la salud y los servicios de protección social. También ha reclamado la parte que le corresponde de los bienes gananciales. El tribunal regional de Ashtarak ha rechazado las solicitudes y Greta Baghdasaryan cree que los procedimientos ante el tribunal local no se desarrollaron de forma justa.
A finales de 2008, los servicios jurídicos convocaron una reunión que llevó al alcalde de Byurakan a prometer ayuda para resolver el caso de Greta y sus hijos. Sin embargo, su situación no ha cambiado.