22 diciembre 2008
Los ataques dificultan la llegada de ayuda humanitaria a las personas desplazadas en RDC

Amnesty International research mission to DRC and Uganda

© Amnesty International

Miles de congoleses y congolesas huyeron a Uganda cruzando la frontera con República Democrática del Congo a finales de noviembre. Un equipo de investigación de Amnistía Internacional estuvo presente y documentó sus relatos.

Muchos de los que habían huido llevaban varios días caminando por la carretera, cargando con los pocos bienes que habían podido reunir momentos antes de que sus pueblos y ciudades fueran arrasados por el ataque de un grupo armado.

Muchas de estas personas contaron al equipo de investigación que habían sido víctimas de robo a manos de maleantes en la carretera que conduce a la frontera con Uganda. Otras habían presenciado secuestros de civiles a manos de combatientes de grupos armados, normalmente para que les transportaran los bienes saqueados.

Un gran porcentaje de los que huían eran menores de edad, muchos de los cuales se habían visto separados de sus progenitores en la huida. Hasta la fecha, alrededor de 30.000 han buscado refugio en Uganda.

Elisa, de 18 años y en avanzado estado de gestación, contó a Amnistía Internacional que los combatientes de un grupo armado habían abatido a disparos a su esposo a unos metros de su casa, en Kiwanja, y después le habían robado la motocicleta.

“Sólo llevábamos seis meses casados”, explicó. Ella había huido asustada y se había escondido durante cuatro días en el monte antes de volver a casa para enterrar a su marido; después había emprendido el camino hacia Uganda con su anciana suegra, caminando más de 50 kilómetros.

En República Democrática del Congo, decenas de miles de personas desplazadas siguen sin tener acceso a la ayuda humanitaria por culpa de la inseguridad imperante. Estas personas con frecuencia carecen de refugio, suministros alimentarios, agua e instalaciones higiénicas adecuadas. Ya se han recibido informes sobre más de 10.000 casos de cólera en la provincia.

En toda la región de Kivu Septentrional, muchas personas están demasiado traumatizadas y aterrorizadas para acudir a sus campos a recolectar alimentos, lo que agrava la inseguridad alimentaria y los niveles de desnutrición en la provincia. Amnistía Internacional ha recibido numerosos informes sobre soldados y combatientes de grupos armados que han saqueado almacenes de alimentos y cosechas. Asimismo, tanto unos como otros han saqueado deliberadamente la ayuda alimentaria después de su distribución.

El personal de ayuda humanitaria, que se enfrenta a las carreteras sin la protección adecuada, está muy expuesto a sufrir actos de violencia y hostigamiento. El 15 de diciembre, un cooperante congoleño murió a manos de hombres armados sin identificar en el territorio de Rutshuru.

Su muerte eleva a más de un centenar el número de ataques, secuestros de vehículos, disparos y otros actos intimidatorios contra personal, vehículos o instalaciones de ayuda humanitaria en Kivu Septentrional desde principios de 2008.

Amnistía Internacional hace un llamamiento a todas las partes del conflicto para que:

  • permitan el acceso incondicional y sin trabas de la ayuda humanitaria a las poblaciones desplazadas y vulnerables;
  • pongan fin de inmediato a todos los ataques contra personal y propiedades de organizaciones de ayuda humanitaria; y
  • detengan el saqueo sistemático de las provisiones alimentarias.
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