08 septiembre 2010
Hay que abolir la flagelación de mujeres en Sudán

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El 7 de septiembre de 2009, Lubna Hussein, periodista sudanesa, fue condenada a un mes de cárcel o al pago de una multa de 500 libras sudanesas (unos 200 dólares estadounidenses) por llevar pantalones. Lubna recurrió la decisión. Un año después, el Tribunal Constitucional todavía no se ha pronunciado sobre su caso.

Lubna Hussein fue detenida el 13 de julio de 2009 en un restaurante de la capital, Jartum, y acusada junto a unas 30 mujeres en virtud del artículo 152 del Código Penal sudanés de 1991, por llevar una “vestimenta indecente o inmoral”. Lubna Hussein desafió al régimen de orden público, que permite castigar a hombres y mujeres por su conducta o vestimenta en lugares públicos, nombró un abogado y llevó su caso a un tribunal ordinario.  

Tras la decisión adoptada por el tribunal el 7 de septiembre, Lubna Hussein se negó a pagar la multa. Fue conducida a la prisión de mujeres de Omdurman y, a pesar de que ella se opuso, el Colegio de Periodistas pagó para que fuese liberada. Al salir de prisión, Lubna Hussein anunció que seguiría impugnando la decisión del Tribunal y denunciando la flagelación de mujeres en Sudán.

Exactamente un año después, y una vez concluidas todas las fases del procedimiento de recurso, el Tribunal Constitucional todavía no ha emitido una decisión en relación con el caso de Lubna.  

La conducta o vestimenta indecente o inmoral en lugares públicos puede castigarse con hasta 40 azotes y/o una multa. Sin embargo, en noviembre de 2009, una joven que entonces tenía 16 años fue condenada a 50 azotes. La decisión fue adoptada por un juez de un tribunal de orden público, inmediatamente después de que la muchacha fuese detenida en las calles de Jartum por vestir una falda hasta la rodilla.

Diez de las mujeres que fueron detenidas junto con Lubna Hussein en el restaurante ese mismo día fueron castigadas a recibir 10 azotes y una multa de 250 libras sudanesas. Lubna Hussein fue una de las primeras en levantar la voz contra la práctica de la flagelación en Sudán y en denunciar el artículo 152 del Código Penal de 1991.

Según los informes, miles de personas, principalmente mujeres y niñas, son detenidas cada año en Jartum por llevar lo que arbitrariamente se considera una vestimenta “indecente”. Sin embargo, la mayoría permanece en silencio debido al trauma que supone su arresto y condena, y por miedo a la estigmatización que sufrirían si los demás se enterasen de su detención.

La mayoría de estas personas son condenadas a penas de flagelación por tribunales de orden público, no tienen acceso a representación letrada y reciben el castigo en el plazo de unas pocas horas.  

ACTÚA
Firma la petición que aparece más abajo instando a las autoridades sudanesas a:

  • Revocar el régimen de orden público, incluidas las leyes de orden público y el artículo 152 del Código Penal de 1991, dada su naturaleza vaga y discriminatoria en la práctica y su incompatibilidad con las obligaciones de Sudán en materia de derechos humanos;
  • Cumplir con las obligaciones de Sudán en materia de derechos humanos en virtud del derecho internacional, entre ellas el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el artículo 5 de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos;
  • Eliminar la pena de flagelación para delitos en virtud del régimen de orden público, por tratarse de una pena cruel, inhumana y degradante.
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