Tras 50 años de trabajo en común, el movimiento de derechos humanos crece en volumen, ambición y resiliencia.
Durante nuestro aniversario, nuestros simpatizantes, membresía y activistas han conmemorado los logros de este último medio siglo. Y hemos mirado hacia el futuro. Todos, empezando por los defensores y defensoras de derechos humanos más avezados y terminando por los y las activistas recién llegados, tenemos la mirada puesta en un mismo objetivo: poner fin a los graves abusos contra los derechos humanos allá donde se produzcan.
Estamos haciendo que las cosas cambien. Y nos negamos a detenernos, a renunciar, a transigir. Mientras el coraje de las personas siga brillando en los lugares más oscuros, mientras la gente siga rebelándose y actuando unida, ningún gobierno quedará libre del escrutinio y ninguna situación sin esperanza.










