No les demos la espalda. Violencia sexual contra las niñas en Haití

Una colegiala sentada en el patio de su escuela en una zona rural próxima a Cayes Jacmel, Haití, 11 de marzo de 2008

Una colegiala sentada en el patio de su escuela en una zona rural próxima a Cayes Jacmel, Haití, 11 de marzo de 2008

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27 November 2008

La violencia sexual contra las niñas es un fenómeno generalizado y omnipresente en Haití y, pese a que sus niveles son ya alarmantes, parece ir en aumento. Aunque se dispone de poca información sobre los niveles reales, hay numerosos informes de violencia sexual tanto en la familia como en la comunidad en general, especialmente a manos de bandas armadas.

La seguridad pública y el legado de la violencia sexual
Ante un telón de fondo de secuestros, violencia criminal y luchas de bandas, la violencia contra mujeres y niñas en la comunidad no cesa de aumentar. Una tendencia destacable es el elevado número de violaciones a manos de grupos de hombres armados.

Durante los tres años que siguieron al golpe de Estado militar de 1991 que derrocó al presidente Jean-Bertrand Aristide, la violación se utilizó como arma política para infundir temor y castigar a aquellos de quienes se creía que habían respaldado al gobierno democrático. Durante ese tiempo se recibieron informes generalizados de violaciones de mujeres a manos de hombres armados.

Desde la caída del régimen militar, este tipo de violaciones se ha convertido en práctica habitual de las bandas criminales. El año pasado, en las vísperas del carnaval anual que Haití celebra en febrero se informó de 50 casos de violación de mujeres y niñas en la capital, Puerto Príncipe, en tan sólo tres días.

La violencia en la familia también está muy extendida y, a menudo, oculta. Los niños y las niñas a menudo carecen de los recursos y el apoyo que necesitarían para denunciar una violencia en la que los miembros de su familia participan o con la que se muestran en connivencia. El resultado de que este problema no se reconozca ni se aborde es un clima social en el que la violencia en la familia se ve como algo normal e inevitable.  

La pobreza en Haití es extrema y desempeña un papel fundamental en el hecho de exponer a las niñas a un mayor peligro de sufrir violencia sexual. Los propios violadores sobornan a las niñas para que guarden silencio y les dan dinero para que paguen sus tasas escolares o su alojamiento. Hay niñas que, al salir a buscar un lugar público iluminado en el que hacer sus deberes porque en sus casas no hay electricidad, son atacadas por grupos de hombres.

Las niñas que quedan embarazadas a consecuencia de la violencia sexual se encuentran en situación de riesgo por la falta de asistencia médica adecuada. Sólo uno de cada cuatro partos en Haití es atendido por personal médico cualificado, y un gran número de mujeres y niñas mueren a consecuencia de complicaciones derivadas del embarazo.

Las consecuencias de la violencia sexual contra las niñas son profundas y duraderas. Además de las lesiones físicas inmediatas, las supervivientes pueden enfrentarse a embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y problemas de salud mental tales como trastorno de estrés postraumático, ansiedad y depresión.

Estas consecuencias pueden tener efectos a largo plazo especialmente serios sobre las niñas, que corren un mayor peligro de morir durante el embarazo o el parto y también pueden ver alterada su educación, o verse excluidas de la escuela a causa del embarazo.

Una niña que fue violada a los ocho años dijo: “Iba a la escuela, pero lo dejé después de venir aquí [al refugio] porque mi padre me violó. Estaba en primer curso. Me encantaba copiar las lecciones, escribir. Cuando crezca me gustaría ser médico”.

Barreras a la justicia
Las niñas muchas veces no quieren denunciar los casos de violación, en gran parte por vergüenza, temor y por las actitudes sociales que toleran la violencia masculina. Otro importante factor disuasorio a la hora de denunciar es la falta de confianza de las niñas en obtener una respuesta positiva y de apoyo por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.

En algunas zonas rurales, el único representante del sistema de justicia es el juez de paz, quien no es raro que anime a las niñas que han sufrido violencia a aceptar un “acuerdo amistoso” con la familia del agresor.

El sistema de justicia de Haití es débil e ineficaz. La unidad de policía a cargo de la protección de menores tiene una terrible escasez de personal. En marzo de 2008 contaba con tan sólo 12 agentes para todo el país y no disponía de un solo vehículo. No es de extrañar que la mayoría de los que violan y atacan a niñas eludan la justicia, y que tantas niñas piensen que no tiene sentido denunciar los delitos de violencia sexual.

En los últimos años, las autoridades de Haití han tomado medidas para abordar el problema de la violencia contra mujeres y niñas. En 1994 se creó el Ministerio de Asuntos y Derechos de la Mujer, que ha emprendido importantes iniciativas para abordar el problema.

En 1995 se adoptó un Plan Nacional de Lucha contra la Violencia ejercida sobre las Mujeres que, de ponerse en práctica, traerá consigo mejoras considerables en la prevención y el castigo de la violencia contra mujeres y niñas.

Las autoridades de Haití se enfrentan a serios desafíos planteados por la constante crisis de seguridad pública, una sucesión de desastres humanitarios y unos elevados índices de pobreza y marginación. Pero no debe permitirse que estos importantes problemas ahoguen las necesidades de las niñas haitianas.

Amnistía Internacional pide a las autoridades haitianas que emprendan acciones inmediatas para salvaguardar los derechos de las niñas:
  • que reúnan datos exhaustivos sobre la naturaleza y el alcance de la violencia contra mujeres y niñas. La ausencia de datos es actualmente un obstáculo para idear soluciones efectivas;
  • que investiguen todas las denuncias de violencia sexual y lleven los casos a juicio;
  • que garanticen que la policía proporciona un entorno seguro en el que las niñas puedan denunciar la violencia sexual, y garanticen asimismo que todas las denuncias se investigan sin demora y de manera efectiva.

 

Haiti: Don't turn your back on girls: Sexual violence against girls in Haiti

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Index Number: AMR 36/004/2008
Date Published: 27 November 2008
Categories: Haiti

Violence, and in particular, sexual violence against women and girls in Haiti is pervasive and widespread. This report focuses on the experiences of girls. While their experiences reflect the continuum of gender-based violence against women in general, international law recognizes the particular protection needs of children. Amnesty International is urging the Haitian authorities to take all necessary steps to fulfil their obligations under regional and international human rights law and to enable the National Plan to Combat Violence Against Women to be implemented effectively.


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