Chad - Informe 2008 Amnistia Internacional

Human Rights in República de Chad

Amnesty International  Report 2013


The 2013 Annual Report on
Chad is now live »

Jefe del Estado : Idriss Déby Itno
Jefe del gobierno : Nouradine Delwa Kassiré Comakye (sustituyó a Pascal Yoadimnadji en febrero)
Pena de muerte : retencionista
PoblaciÓn : 10 millones
Esperanza de vida : 50,4 años
Mortalidad infantil (<5 años) (h/m) : 206/183 por cada 1.000
PoblaciÓn adulta alfabetizada : 25,7 por ciento

Se cometieron homicidios de civiles en el marco de luchas entre etnias y entre comunidades, algunas de las cuales se habían propagado desde el vecino Sudán. Tras el fracaso de las tentativas de paz, continuaba el conflicto armado en el este de Chad, con enfrentamientos entre comunidades. En septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el despliegue de una fuerza de la ONU en el este del país. La violencia sexual contra mujeres y niñas seguía siendo frecuente, y se tomaban escasas o nulas medidas contra sus responsables. Los menores continuaban siendo víctimas de trata y de secuestro a cambio de rescate, y persistía el reclutamiento de niños y niñas soldados. Los periodistas independientes y los defensores y defensoras de los derechos humanos sufrían intimidación, hostigamiento y detenciones ilegales.

Información general

Continuaron los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y una multitud de grupos armados de oposición. Desde su independencia de Francia en 1960, Chad era un país asolado por las luchas intestinas. Las reformas constitucionales de 2005, que permitían al presidente Idriss Déby Itno presentarse a las elecciones para un tercer mandato como presidente, reavivaron el conflicto. Una de las principales causas del conflicto era el control del poder y de los ingresos petroleros. Además, la pugna por los recursos naturales, como el agua y la tierra, unida a años de impunidad para los abusos contra los derechos, atizaron las tensiones entre comunidades, con lo que aumentó la violencia entre los grupos que se identificaban como «africanos» y los que se definían como «árabes».

En diciembre de 2006, el gobierno de Chad alcanzó un acuerdo de paz con uno de los principales grupos armados de oposición, el Frente Unido por el Cambio Democrático (Front uni pour le changement démocratique, FUC), tras el cual los miembros del FUC se incorporaron al ejército nacional, y su líder, Mahamat Nour, fue nombrado ministro de Defensa. En octubre de 2007 se recibieron informes sobre la deserción de ex miembros del FUC a Darfur, y en diciembre Mahamat Nour fue destituido.

El 4 de octubre, el gobierno de Chad llegó a otro acuerdo en Sirte (Libia) con otros cuatro grupos armados de oposición, entre ellos la Unión de Fuerzas por la Democracia y el Desarrollo (Union des forces pour la démocratie et le développement, UFDD), la Unión de Fuerzas Democráticas (Rassemblement des forces démocratiques, RAFD) y la Concordia Nacional de Chad (Concorde nationale tchadienne, CNT). No obstante, el acuerdo no se aplicó plenamente a causa de las divergencias entre el gobierno y los líderes de la oposición armada con respecto a su contenido y su alcance exacto. A finales de noviembre estallaron nuevos enfrentamientos entre algunos de estos grupos armados y el ejército nacional chadiano.

El 25 de septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó por unanimidad, y por un periodo de un año, una operación de la ONU (MINURCAT), en colaboración con la fuerza militar europea (EUFOR), en el este de Chad y en el noreste de República Centroafricana. Esta medida tenía por objeto facilitar el suministro de ayuda humanitaria y crear condiciones favorables para la reconstrucción y el desarrollo, que hicieran posible el regreso voluntario, seguro y permanente de las personas refugiadas y desplazadas.

El primer ministro Pascal Yoadimnadji falleció en febrero y fue sustituido por Nouradine Delwa Kassiré Comakye.

En agosto, unos 20 partidos políticos, algunos de ellos de la oposición, firmaron un acuerdo político con el gobierno para participar en asuntos públicos del país y para prolongar la legislatura de la Asamblea Nacional hasta 2009.

Homicidios ilegítimos cometidos por grupos armados

En 2007 continuaron los homicidios ilegítimos de civiles a manos de grupos armados. La mayoría de las bajas civiles se registraron en enfrentamientos entre etnias y entre comunidades. Se recibieron informes de ataques contra la población civil perpetrados por milicias «árabes» yanyawid de Sudán con apoyo de sus aliados locales chadianos, y de grupos «africanos» contra sus vecinos «árabes».

  • El 30 de marzo, hombres armados chadianos, pertenecientes, al parecer, a grupos árabes, y miembros de la CNT, grupo armado con bases en Sudán, atacaron las localidades de Tiero y Marena y otras 30 poblaciones cercanas, habitadas en su mayoría por miembros de la etnia dajo. El gobierno chadiano afirmó que la milicia yanyawid sudanesa había participado también en el ataque. Un equipo del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) que visitó la zona al día siguiente del ataque calificó la situación de «apocalíptica». Según informes, el número de víctimas mortales oscilaba entre 270 y 400 personas.

En la zona de Dar Sila se produjeron en diversas ocasiones ataques contra comunidades árabes perpetrados por hombres armados que pertenecían, según informes, a la comunidad dajo o a grupos armados sudaneses de oposición conocidos como Toro Boro y presentes en los campos de refugiados. Posiblemente, dichos ataques se debieran a la percepción, extendida entre los dajo y otros grupos sudaneses africanos, de que las comunidades árabes chadianas estaban aliadas con grupos armados árabes de Sudán.

Violencia contra las mujeres

La violencia sexual contra mujeres y niñas seguía siendo frecuente en Chad. En el este del país, las mujeres seguían siendo víctimas de violación y de otras formas de violencia sexual a manos de las milicias, los grupos armados y los soldados del gobierno chadiano. Las mujeres y niñas desplazadas se exponían en especial a ataques cuando salían de los campos a recoger leña u otros productos básicos. En casi ninguno de los casos se castigó a los responsables de estos abusos, ya fueran agentes estatales o no.

  • A primera hora de la mañana del 30 de abril, varios hombres armados atraparon y violaron a una adolescente de 14 años que vivía en el campo de desplazados internos de Aradip, región de Dar Sila, cuando salió a recoger leña.

También se recibieron informes de violaciones y de otras formas de violencia sexual contra las mujeres en otras provincias del país, como la de Moyen Chari.

  • Varios familiares del jefe de la gendarmería de Moissala, provincia de Moyen Chari, interceptaron a una adolescente de 15 años y a su hermano cuando se dirigían a una ceremonia religiosa. A continuación los llevaron al domicilio del jefe, donde violaron seis veces a la muchacha y los golpearon a ambos. A cambio de dejarlos en libertad, les exigieron 100 francos chadianos (menos de un dólar estadounidense), pero los menores no tenían dinero, por lo que les propinaron otra paliza antes de dejarlos marchar. No se detuvo ni se enjuició a los responsables.

Violaciones de derechos humanos contra menores

El conflicto armado en el este de Chad y la inseguridad generalizada en otras partes del país intensificaron las violaciones de derechos humanos contra menores.

Reclutamiento de niños y niñas soldados

Tanto el ejército chadiano como los movimientos armados de oposición y los grupos locales de defensa reclutaron a menores, sobre todo en el este. Asimismo, según informes de la ONU, grupos armados sudaneses reclutaron por la fuerza a menores sudaneses de campos de refugiados en el este de Chad.

  • El 30 de marzo, vehículos militares se dirigieron al campo de desplazados internos de Habile, región de Dar Sila. Soldados chadianos en uniforme de combate pidieron a los líderes locales que reunieran a la población, en especial a los hombres jóvenes. A continuación se llevaron a varias personas en sus vehículos, argumentando, según informes, que tenían que defender a su país. Entre esas personas había varios menores, como Ateb Khaled Ahmad, de 17 años, y Yasin Yakob Issak, de 16.

Según el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), a finales de noviembre se había desmovilizado a unos 500 niños y niñas soldados del ejército nacional.

En febrero, en una declaración ante la Conferencia de París, en la que se acordaron los Principios y Compromisos de París, Ahmad Allam Mi, ministro chadiano de Asuntos Exteriores, afirmó que Chad respetaba sus obligaciones internacionales relativas a los derechos de los menores.

Secuestros

Delincuentes armados, conocidos popularmente como coupeurs de routes, secuestraron a decenas de menores para pedir rescate.

  • El 25 de noviembre, en la localidad de Gondoyilla, departamento de Tandjilé Est, delincuentes armados secuestraron a siete personas, entre ellas cinco menores, y pidieron un millón de francos chadianos (2.200 dólares estadounidenses) por su liberación. Las víctimas permanecieron retenidas durante 11 días.
  • En noviembre, las autoridades chadianas acusaron a seis miembros de la ONG francesa El Arca de Zoé y a cuatro chadianos de fraude y secuestro, después de que intentaran sacar del país a 103 menores de entre 1 y 10 años desde el aeropuerto de Abeché, en el este de Chad. Representantes de la ONG aseguraron que los menores eran huérfanos de Darfur. No obstante, según una investigación de la ONU, la mayoría de estos menores, procedentes de localidades cercanas a la frontera sudanesa, habían vivido en familia con al menos una persona adulta a la que consideraban su padre o su madre.

También se tuvo noticia de otros abusos contra menores, entre ellos la trata de menores para emplearlos como sirvientes, pastores de ganado vacuno y mendigos.

Libertad de expresión

Los periodistas independientes y los defensores y defensoras de los derechos humanos eran víctimas de intimidación, hostigamiento y detenciones ilegales. El gobierno restringió la libertad de expresión y de prensa, en particular cuando se criticaba a las autoridades.

Uno de los mecanismos de control y censura que utilizaba el gobierno era el estado de excepción. Aunque, oficialmente, su finalidad era frenar los enfrentamientos entre distintos grupos étnicos del este de Chad, el gobierno también lo utilizaba para censurar y silenciar a los medios de información independientes. En junio, el gobierno levantó el estado de excepción en siete provincias y en la capital, pero a mediados de noviembre volvió a imponerlo durante unas dos semanas en algunas provincias del este.

  • En enero, Marcel Ngargoto, defensor de los derechos humanos, fue detenido y recluido de forma ilegal, durante un mes y medio aproximadamente, por la gendarmería de su localidad de residencia, Moissala, situada a 500 km al sureste de la capital. No se le acusó de ningún delito, pero los gendarmes le dijeron que lo habían detenido por sus críticas a la gendarmería de la zona y, en particular, a su jefe, a quien había acusado de extorsionar a la población local para conseguir dinero.
  • El 31 de octubre, hombres armados irrumpieron en el domicilio de Mikael Didama, director del periódico Le temps. Antes de irse, acribillaron su coche a tiros. Aunque Mikael Didama estaba en el extranjero, su familia sí se encontraba en la casa.

Desapariciones forzadas

Seguía sin conocerse la suerte de más de 14 personas, entre militares y civiles, que habían sido víctimas de desaparición forzada entre abril y agosto de 2006. Miembros de las fuerzas de seguridad los habían detenido por su presunta participación en el ataque de un grupo armado contra la capital, Yamena, perpetrado en abril de 2006. A pesar de los persistentes y reiterados llamamientos de las familias de las víctimas y de organizaciones de derechos humanos, las autoridades se negaron a desvelar su paradero.

  • El 30 de noviembre, al menos siete miembros de la etnia tama fueron detenidos en la localidad oriental de Guéréda. Posteriormente, las autoridades se negaron a desvelar su paradero. Algunos eran miembros del FUC, y fueron detenidos durante una reunión mantenida con el presidente Déby para hablar sobre el desarme y la integración de ex miembros del FUC en el ejército, o poco después de su finalización.

Hissène Habré

El caso de Hissène Habré,ex presidente de Chad acusado de violaciones graves de derechos humanos, progresaba lentamente (véase el apartado sobre Senegal).

Personas refugiadas y desplazadas internamente

Según el ACNUR, el este de Chad albergaba a unos 240.000 refugiados sudaneses, distribuidos en 12 campos, que habían huido del conflicto de Darfur. Además, unos 46.000 refugiados de República Centroafricana vivían en campos de refugiados del sur de Chad.

En el este de Chad, más de 170.000 personas seguían viviendo en campos de desplazados internos.

Informes y visitas de Amnistía Internacional