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Grupos armados y fuerzas gubernamentales siguen cometiendo abusos contra mujeres, niños y niñas en Kivu Septentrional

Ex niños y niñas soldados queman sus uniformes, República Democrática del Congo, marzo de 2006.

Ex niños y niñas soldados queman sus uniformes, República Democrática del Congo, marzo de 2006.

© Amnistía Internacional


29 September 2008

Grupos armados todavía siguen reclutando niños y niñas soldados para que luchen en el conflicto que está teniendo lugar en la provincia de Kivu Septentrional, situada al este de la República Democrática del Congo.

A los niños y niñas soldados que tratan de escapar los matan o torturan, en ocasiones delante de otros, como medida disuasoria para evitar nuevas fugas. Los niños y niñas que el ejército de la República Democrática del Congo captura bajo sospecha de combatir para grupos armados corren peligro de ser objeto de malos tratos y tortura mientras están bajo custodia del ejército.

Según el nuevo informe de Amnistía Internacional, North Kivu: No end to the war against women and children, en el conflicto, asimismo, se sigue abusando física y sexualmente de mujeres, niños y niñas.

El informe se basa en las indagaciones y declaraciones de testigos presenciales recogidos durante los meses de febrero y marzo de 2008 por Amnistía Internacional durante una visita de investigación a Kivu Septentrional. En él se afirma que miembros de grupos armados y de las fuerzas de seguridad del gobierno siguen violando y abusando sexualmente de mujeres y niñas y, en menor proporción, de hombres y de niños. Entre las víctimas se cuentan mujeres ancianas e infantes; muchas de esas personas han sido sometidos a violaciones en grupo o violadas en más de una ocasión.

Estos abusos se producen pese a que el gobierno y los grupos armados se comprometieron, en el "Acta de Compromiso" del 23 de enero de 2008, a poner fin de inmediato a estas atrocidades.

Según el informe de Amnistía Internacional, es posible que más de la mitad de los ex niños y niñas soldados que, gracias a un programa nacional de desmovilización, habían regresado a Kivu Septentrional junto a sus familias, hayan vuelto a ser reclutados por grupos armados desde entonces.
 
Apaleados hasta la muerte
Un ex niño soldado relató a Amnistía Internacional cómo, delante de él y de otros niños y niñas reclutas, se había apaleado a dos jóvenes hasta provocarles la muerte, "como advertencia de lo que nos pasaría si tratábamos de huir".

"Durante una sesión de entrenamiento, sacaron a [los muchachos] de un hoyo excavado en el suelo y nos los entregaron. A continuación, [un alto mando del grupo armado] nos ordenó que los golpeáramos. Dos soldados y un capitán los tiraron al barro y cuando se cansaron de darles patadas…los golpearon con palos de madera. El castigo duró hora y media, hasta que murieron."

Se han cometido violaciones en público y en presencia de familiares, entre ellos, niños y niñas. Algunas mujeres han sido secuestradas y se las ha mantenido retenidas en condición de esclavas sexuales. En mucho casos, parece que en la violación y en los abusos sexuales subyace una motivación étnica y/o la intención de aterrorizar y desmoralizar a las comunidades sospechosas de apoyar a grupos enemigos.

Una joven de 16 años, sobreviviente de violación, describió cómo dos jóvenes oficiales la secuestraron y, antes de ponerla en libertad, la mantuvieron cautiva durante varios días en un campamento del ejército en Kivu Septentrional. Durante el tiempo que la mantuvieron retenida en el campamento, uno de los oficiales la violó todas las noches.

"Al resto de los oficiales y de los soldados que se encontraban presentes en el campamento no pareció importarles, ni que estuvieran dispuestos a ejercer alguna autoridad", declaró a Amnistía Internacional. Ahora, le vienen repentinamente a la memoria imágenes de la traumática experiencia sufrida y padece persistentes dolores de cabeza.

En su informe, Amnistía Internacional formula amplias recomendaciones a los grupos armados, al gobierno de la República Democrática del Congo y a la comunidad internacional para detener los abusos de derechos humanos. Entre las recomendaciones se incluye un llamamiento a los grupos armados para que pongan en libertad de inmediato a todos los niños y niñas vinculados a sus fuerzas, así como medidas para poner fin al horror de la violencia sexual.

Información complementaria sobre el conflicto
A pesar del acuerdo de paz firmado en enero de 2008, el conflicto armado ha persistido en Kivu Septentrional. En los combates participan el ejército regular congolés (FARDC) y el grupo armado del CNDP bajo las órdenes del general desertor Laurent Nkuna, junto con varias milicias mayi-mayi locales  y el grupo armado ruandés FDLR. Es la población civil la que se lleva la peor parte de la violencia.

Desde el 28 de agosto de 2008, la reanudación de los combates en Kivu Septentrional ha provocado el desplazamiento de más de 100.000 personas, que vienen a sumarse a las más de un millón de personas desplazadas por anteriores conflictos violentos acontecidos en la región.

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