Sin derechos humanos no hay Tratado sobre el Comercio de Armas eficaz

17 September 2008

Cada año, las armas convencionales causan al menos 300.000 muertes. Millones más de personas resultan heridas, sufren abusos, son víctimas de desplazamiento forzado o se ven privadas de sus seres queridos a causa de la violencia armada. Muchas de las armas utilizadas para cometer estas violaciones se adquieren en el mercado de armas internacional, que no está suficientemente regulado.

Amnistía Internacional acaba de publicar el informe Sangre en la encrucijada: en defensa de un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas, en el que se estudian pormenorizadamente nueve casos que muestran las consecuencias catastróficas para los derechos humanos de un comercio de armas sin restricciones.

La presentación del informe coincide con los preparativos de los Estados miembros de la ONU para la reunión que tienen prevista en octubre al objeto de estudiar el avance de las negociaciones para un Tratado sobre el Comercio de Armas. El detallado informe de Amnistía Internacional insta a los líderes del mundo a que adopten una “regla de oro” que ayude a proteger los derechos humanos cuando se transfieran armas entre países.

La “regla de oro” dice, sencillamente, que los gobiernos deben impedir las transferencias de armas cuando exista un riesgo importante de que sean utilizadas para cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario y de derechos humanos.

Desde el conflicto en curso de Darfur hasta la represión militar en Myanmar y Guinea, pasando por la proliferación de la violencia sectaria en Irak, el informe muestra cómo y por qué las diferencias y lagunas actuales de las leyes nacionales sobre armas permiten que se cometan violaciones masivas de derechos humanos. El informe demuestra que sin una cláusula eficaz de derechos humanos, cabe la posibilidad de que el Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas no proteja a los más vulnerables.

El informe se presenta durante una semana global de acción de activistas y simpatizantes de la Campaña Armas bajo Control, en la que se recuerda a los gobiernos que “El mundo está mirando”, lema de los siete días de eventos y actividades con los que se va a incrementar la presión para que se llegue lo antes posible a un acuerdo para un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas que sea efectivo.

En diciembre de 2006, en una votación de la Asamblea General de la ONU quedó reflejado el apoyo mundial a un proceso en el que se desarrolle un tratado de carácter global sobre el comercio de armas: 153 gobiernos votaron a favor, 1 en contra (Estados Unidos) y 24 se abstuvieron. Después, a lo largo de 2007, casi un centenar de países presentaron propuestas al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, en las que ha destacado la protección de los derechos humanos como una de las consideraciones de mayor importancia.

En el periodo previo a los debates de la ONU de octubre que tendrán lugar durante la reunión de la Comisión de Desarme y Seguridad Internacional de la Asamblea General (Primera Comisión), algunos Estados —como China, Egipto, India, Pakistán, Rusia y Estados Unidos— están tratando de bloquear, demorar y diluir las propuestas, lo que podría hacer que el tratado no alcance sus objetivos y permitir que el comercio de armas siga desarrollándose sin control.

Brian Wood, director de Armas bajo Control de Amnistía Internacional, ha declarado: “Pese al masivo visto bueno de la mayor parte de la comunidad mundial, una pequeña minoría de escépticos desea que se mantenga el caótico statu quo actual para poder mirar así hacia otra parte cuando se produzcan transferencias de armas ostensiblemente irresponsables; ello provocaría a su vez que la mayoría de los mecanismos nacionales de control de armas y los embargos de la ONU resultasen ineficaces o insuficientes.”

China, Rusia y Estados Unidos, entre muchos otros países, aparecen en el informe como destacados vendedores de armas a países donde se cometen violaciones de derechos humanos bien documentadas.

China y Rusia siguen siendo los mayores proveedores de armas convencionales de Sudán, armas que utilizan las fuerzas armadas sudanesas para seguir cometiendo violaciones graves de derechos humanos en Darfur. Rusia proporcionó helicópteros militares y bombarderos, mientras que China vendió a Sudán la mayoría de las armas y municiones de que dispone este país.

En Irak, el Departamento de Defensa de Estados Unidos financia desde 2003 la mayor parte del suministro de más de un millón de fusiles, pistolas y armas de infantería para 531.000 miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes en un proceso mal gestionado e irresponsable. Este suministro ha agravado la proliferación masiva de armas y abusos graves contra los derechos humanos que comenzó con el gobierno de Sadam.

En los nuevos suministros han intervenido a veces actores dudosos en cadenas de suministro internacionales y existe una ausencia básica de rendición de cuentas por parte de los gobiernos de Irak, Estados Unidos y el Reino Unido, lo que ha propiciado desviaciones de suministros a grupos armados y mercados ilícitos.
 
En Myanmar, pese a la persistente constante de violaciones de derechos humanos bien documentadas que cometen las fuerzas gubernamentales, China, Serbia, Rusia y Ucrania han suministrado a este país transportes blindados de personal, camiones, armas y municiones, mientras que la India ha ofrecido recientemente suministrar más armas.

El informe de Amnistía Internacional muestra gráficamente cómo continúan las violaciones del embargo de armas de la ONU en Costa de Marfil, Somalia y Darfur, en Sudán, debido a unas leyes nacionales débiles y a la falta de compromiso y capacidad de algunos gobiernos, lo que hace aún mayor la necesidad de un tratado eficaz. El hecho de que más del 80 por ciento de los Estados no haya establecido leyes para controlar el comercio de armas y su transporte agrava el problema.

Entre febrero y agosto de 2008, un grupo de expertos gubernamentales se ha estado reuniendo en la ONU para debatir el contenido del posible tratado sobre el comercio de armas. El informe que han elaborado se someterá en octubre a la consideración de la Comisión de Desarme y Seguridad Internacional de la Asamblea General (Primera Comisión).

Amnistía Internacional y otras organizaciones coaligadas en esta campaña piden a los Estados que, durante sus debates en la Asamblea General, acuerden en diciembre comenzar un proceso de negociación durante 2009 para que la comunidad internacional pueda beneficiarse, antes de que termine el año 2010, de un Tratado sobre el Comercio de Armas que sea jurídicamente vinculante, universal y eficaz.

Una de los autores del informe concluye: “Los debates sobre un Tratado sobre el Comercio de Armas han llegado a una encrucijada. Los gobiernos pueden seguir haciendo como que desconocen las terribles consecuencias de las transferencias internacionales irresponsables de armas, o pueden cumplir sus obligaciones en un Tratado sobre el Comercio de Armas que contenga una 'regla de oro' sobre los derechos humanos que contribuirá de hecho a salvar vidas y a proteger los medios de vida de las personas.”

Más información

Juega: ¡Agarra la bomba!
60º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos
Sitio web de Armas bajo Control

Blood at the Crossroads: Making the case for a global Arms Trade Treaty

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Index Number: ACT 30/011/2008
Date Published: 17 September 2008

The world is reaching a crossroads in deciding how to control the arms trade. Governments must act now to create effective and robust regulation. This report shows through illustrative cases how that trade contributes to serious violations of human rights in different parts of the world. In particular, it seeks to help demonstrate why the establishment of a global Arms Trade Treaty (ATT) is an urgent necessity and how an ATT could work to save lives, preserve livelihoods and enhance respect for human rights.


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