16 July 2008
Rusia debe respetar el derecho de los artistas a la libertad de expresión

Se ha acusado a dos hombres que organizaron una exposición de arte contemporáneo en Moscú de incitar al odio o animadversión y de denigrar la dignidad humana.

En marzo de 2007, Yurii Samodurov y Andrei Yerofeev organizaron la exposición Arte Prohibido 2006 en el museo Sajarov de Moscú.

La muestra incluía varios objetos de arte (fotos, pinturas, collages, etc.) rechazados anteriormente en otras exposiciones.

Varias de las piezas, incluidas obras de conocidos artistas contemporáneos rusos como Ilya Kabakov, Aleksandr Kosolapov, Aleksandr Savko y Mijail Roginskii, se han exhibido ya en otras exposiciones organizadas en la Federación Rusa y en importantes muestras de arte contemporáneo de todo el mundo.

Los objetos abarcan desde obras de la época soviética hasta piezas del siglo actual. En algunos de ellos se emplean motivos religiosos como iconos o pinturas de escenas religiosas, mientras que en otros se hace uso de un lenguaje no normativo.

Se acusó a ambos hombres de haber organizado una exposición que –según las conclusiones del fiscal del distrito de Taganskii– “va claramente dirigida a expresar, manifiesta y visiblemente, una actitud denigratoria e insultante hacia la religión cristiana en general y la fe ortodoxa en particular”. Si son declarados culpables, podrían ir a la cárcel.

Los cargos contra Yurii Samodurov, director del centro Sajarov, se presentaron el 15 de mayo. Los formulados contra Andrei Yerofeev, director del departamento de arte contemporáneo de la Galería Estatal Tretiakov, se presentaron el 22 de ese mismo mes. Ambos fueron acusados en virtud del artículo 282.2 del Código Penal ruso (“Incitación al odio o animadversión y denigración de la dignidad humana mediante abuso de cargo público”).

La fiscalía del distrito de Taganskii solicitó a varios expertos su opinión sobre los objetos de arte. Según una experta en iconografía, “los impulsos negativos que originan los objetos podrían ser causa de agresión o por lo menos de ausencia de respeto hacia [los objetos religiosos] exhibidos en la exposición o hacia cualquier otro objeto usado en cultos religiosos”.

En una ocasión anterior, en relación con otra exposición,Yurii Samodurov ya había sido declarado culpable de incitación al odio o animadversión, y condenado a una pena condicional de cárcel. Amnistía Internacional estimó en aquella ocasión que podía ser un preso de conciencia e hizo campaña en su favor para que se protegiera su derecho a la libertad de expresión.

Amnistía Internacional considera que los objetos de arte no incitan al odio. Algunas personas pueden sentirse ofendidas al contemplarlos, pero esta circunstancia no debe comportar que se persiga penalmente a los organizadores de la exposición.

Las normas internacionales de derechos humanos no permiten –y mucho menos exigen– que se restrinja o prohíba la libertad de expresión simplemente por el hecho de que pueda resultar ofensiva para algunas personas.

Únete al llamamiento de Amnistía Internacional para que las autoridades rusas suspendan las acciones judiciales emprendidas contra Yurii Samodurov y Andrei Yerofeev. 

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