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Ucrania: El racismo va en aumento

10 July 2008

Cuatro extranjeros han sido asesinados en Kiev en lo que va de año debido al color de su piel, según un nuevo informe de Amnistía Internacional.

El informe, titulado Ucrania: El gobierno debe actuar para acabar con la discriminación racial, pone de manifiesto el alarmante aumento de las agresiones contra extranjeros y miembros de minorías étnicas y religiosas en Ucrania.

El informe, que fue presentado el 10 de julio, también documenta el incumplimiento de las obligaciones nacionales e internacionales por parte de las autoridades ucranianas de garantizar el derecho a no sufrir discriminación de todas las personas que residen en el país.

Según las organizaciones no gubernamentales, en 2007 hubo 60 ataques racistas en Ucrania, y en seis de ellos se produjo la muerte de las víctimas. Este año ha habido más de 30 casos de racismo, de los cuales cuatro han sido asesinatos.

La mayoría de las víctimas eran de origen africano o asiático. También persisten los prejuicios y los ataques violentos contra personas y propiedades judías. La policía ha tomado las huellas y fotografiado a los miembros de ciertas comunidades romaníes, al parecer por motivo de su identidad étnica.

A pesar de los ataques racistas y la aplicación de criterios raciales por parte de la policía, las autoridades son reacias a reconocer el problema de la intolerancia y la discriminación racial en la sociedad ucraniana.

Muchas veces, la policía no ha respondido con la diligencia necesaria a las peticiones de ayuda de las víctimas de ataques racistas. Otras, se ha negado a tomar medidas. Cuando se detiene a los autores de ataques racistas, se los califica de "vándalos" y casi nunca se aplican las leyes contra los crímenes racistas.

"Es preocupante el hecho de que las autoridades ucranianas no reconozcan la existencia del racismo en todas sus manifestaciones", ha afirmado Nicola Duckworth, directora del Programa Regional de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central. "Esto no hará sino fomentar los ataques racistas y la impunidad de los perpetradores."

Daniel Osaemor, nigeriano que regentaba un puesto en un mercado, fue agredido el 19 de febrero de 2008 por un grupo de jóvenes cuando salía de un supermercado de Kiev. Según informes, lo rodearon y lo acuchillaron en el pecho.

Osaemor llevaba en el bolsillo una pata de mesa metálica que había utilizado para reparar su puesto y, según informes, golpeó con ella a su agresor en la cabeza. Daniel Osaemor fue condenado por vandalismo, pero los tres agresores que lo habían acuchillado no fueron acusados. El responsable de la investigación negó que hubiera existido algún motivo racial en la agresión dirigida contra Daniel Osaemor.  

A Jeong Kwon Kang, ciudadano surcoreano, lo mataron cuatro jóvenes en abril de 2007 cuando salía de un supermercado próximo a su domicilio en Kiev. Los agresores le dieron patadas hasta que cayó al suelo. Sus agresores llevaban botas con clavos y le dieron patadas en la cabeza.

Jeong Kwon Kang murió más tarde como consecuencia de un traumatismo craneal. Cuatro jóvenes fueron detenidos y se los acusó inicialmente de causar lesiones graves y vandalismo. Según la declaración del fiscal, uno del grupo afirmó que había querido matar a Jeong Kwon Kang debido a su nacionalidad.

En una reunión con Amnistía Internacional en febrero de 2008, el cónsul de la Embajada de la República de Corea expresó la opinión de que juzgar como vandalismo un delito tan grave demuestra "una actitud muy relajada hacia el racismo que resulta muy peligrosa para la reputación de Ucrania."

En noviembre de 2007, tras la intensa presión ejercida por la embajada surcoreana, los cuatro jóvenes fueron acusados, en virtud del artículo 161, de asesinato y de "actos de odio con el objetivo de menospreciar el honor nacional y la dignidad de una persona."
 
"Las autoridades ucranianas no pueden permitirse ignorar la xenofobia y el prejuicio social. Tales actitudes pueden impregnar las estructuras oficiales y consolidarse como racismo institucional, dando lugar a un entorno en el que se perpetran y toleran abusos más graves contra los derechos humanos", ha afirmado Nicola Duckworth.

"El gobierno de Ucrania debe esforzarse por crear una sociedad en que la diversidad no se considere una amenaza sino una fuente de enriquecimiento. Las medidas gubernamentales dirigidas a realizar esta aspiración no harán sino reforzar la posición de Ucrania y el papel que este país puede desempeñar en todos los aspectos de la escena mundial".

Entre el 8 y el 10 de julio, una delegación de Amnistía Internacional expuso las conclusiones y recomendaciones del informe a las autoridades ucranianas pertinentes, instándolas a que reconocieran públicamente la existencia de la discriminación racial y a que adoptaran medidas efectivas para abordarla y proteger a las víctimas en potencia.

"Aunque apreciamos que las autoridades estuvieran dispuestas a reunirse con nosotros y que en ciertos círculos se reconociera la existencia del problema del racismo y la discriminación, lamentamos la ausencia de consenso en torno a la opinión de que el racismo está aumentando y ha de ser atajado", añadió Nicola Duckworth.

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AMNESTY INTERNATIONAL WORLDWIDE