Annual Report 2013
The state of the world's human rights

22 May 2013

Personas en movimiento: “Para gran parte de la población siria desplazada, el regreso a casa es imposible”

Personas en movimiento: “Para gran parte de la población siria desplazada, el regreso a casa es imposible”
El brutal conflicto que se desarrolla en Siria ha obligado a millones de hombres, mujeres, niños y niñas a buscar refugio en otras partes del país y en el extranjero.

El brutal conflicto que se desarrolla en Siria ha obligado a millones de hombres, mujeres, niños y niñas a buscar refugio en otras partes del país y en el extranjero.

© Amnesty International


La última vez que estuve allí, en marzo, hacía frío y llovía a mares, y la tierra arcillosa se había convertido en un lodazal resbaladizo. No había tiendas suficientes, y muchas tenían goteras o eran tan endebles que se las llevaba el viento. La gente se quejaba de que no había suficientes alimentos. Yo misma vi cómo distribuían una comida consistente en una pequeña ración de sopa de lentejas aguada.
Source: 
Donatella Rovera, de Amnistía Internacional

Este artículo forma parte de una serie especial sobre “Personas en movimiento” que pone de manifiesto las violaciones de derechos humanos que sufren las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo en todo el mundo. Estos perfiles se publican en torno a la presentación del Informe 2013 de Amnistía Internacional.

El brutal conflicto que se desarrolla en Siria ha obligado a millones de hombres, mujeres, niños y niñas a buscar refugio en otras partes del país y en el extranjero.

Más de 1,5 millones de personas han huido de Siria para refugiarse en el extranjero, fundamentalmente en Turquía, Jordania, Líbano e Irak. Y esta cifra se triplica si hablamos de las personas desplazadas en la propia Siria: algunas viven apiñadas en casas de familiares y amigos, y otras han quedado atrapadas en campos para personas desplazadas, en condiciones atroces, cerca de la frontera con Turquía.

Donatella Rovera, investigadora de Amnistía Internacional, ha visitado en varias ocasiones campos para personas internamente desplazadas, la última vez en marzo.

¿Por qué acaban las personas en esos campos?

Las personas que se refugian en campos para desplazados han huido de los bombardeos indiscriminados lanzados por las fuerzas gubernamentales, que han matado y mutilado a decenas de miles de civiles en pueblos y ciudades de toda Siria.

Algunas han sido desplazadas varias veces antes de llegar a los campos próximos a la frontera. Cada vez que huían a una zona que consideraban segura, ese lugar acababa siendo bombardeado también y tenían que huir una y otra vez.

Una de las mujeres con las que hablé había intentado refugiarse en cinco sitios distintos, que finalmente fueron atacados, antes de llegar por fin al campo para personas desplazadas.

¿Qué has visto en los campos de Siria?

Las condiciones son terribles. Apenas hay comida, los servicios de higiene y saneamiento son escasos o inexistentes, y el alojamiento es muy precario.

Muchas de las personas desplazadas que estaban en el campo esperaban cruzar a Turquía y encontrar una plaza en los campos de refugiados que hay allí (en donde las condiciones son mucho mejores), pero, lamentablemente, la entrada a Turquía está restringida desde agosto del año pasado, de modo que están atrapadas en estos campos para desplazados que se han ido creando de forma improvisada y caótica cenca de la frontera. La situación es desesperada, porque a los campos de Siria llega muy poca ayuda.

Las familias huyeron prácticamente sin nada, a menudo sólo con lo puesto. Si le habían destruido su casa, se habían quedado sin nada; otras se marcharon pensando que sólo estarían fuera unos días; en otros casos, sencillamente no pudieron quedarse con nada porque tenían que llevar a sus hijos, iban a pie, o se desplazaban en vehículos atestados de gente.

La última vez que estuve allí, en marzo, hacía frío y llovía a mares, y la tierra arcillosa se había convertido en un lodazal resbaladizo. No había tiendas suficientes, y muchas tenían goteras o eran tan endebles que se las llevaba el viento. La gente se quejaba de que no había suficientes alimentos. Yo misma vi cómo distribuían una comida consistente en una pequeña ración de sopa de lentejas aguada.

¿Quiénes son las personas más afectadas?

La mayoría de las personas refugiadas y desplazadas son mujeres, niños y niñas, y personas ancianas.

Esto se debe a que los hombres a menudo se quedan atrás para participar en los combates o, según dicen, para cuidar de sus bienes, porque temen –con razón– que si no los vigilan acabarán siendo saqueados.

¿Qué es lo que más teme la gente?

No cabe duda de que el conflicto es su mayor preocupación. La gente teme por su seguridad y por la de sus seres queridos. La situación se ha ido deteriorando rápidamente en los últimos meses, y todos los días hay un gran número de muertos y heridos entre la población civil. Desde que las fuerzas gubernamentales comenzaron a lanzar ataques aéreos diarios en agosto pasado, la cifra de civiles muertos y heridos ha aumentado drásticamente, y lo mismo ha ocurrido con el número de desplazados.

Muchas de las personas con las que me entrevisté en pueblos y ciudades del norte de Siria están ahora desplazadas; algunas se han quedado en Siria, mientras que otras han salido de allí y se han convertido en refugiadas. Temen por los familiares que se han quedado en otras zonas del país en donde el conflicto es encarnizado.

¿Cuál es la situación de las personas refugiadas fuera de Siria?

Más de 1,5 millones de sirios se han convertido en refugiados, la mayoría en los países vecinos de Líbano, Jordania, Turquía e Irak. Algunos están en campos de refugiados, mientras que otros se han quedado con amigos y familiares o en alojamientos alquilados.

Las condiciones en los campos de refugiados son diversas: en Turquía son relativamente mejores, mientras que en Jordania son mucho más difíciles. Los organismos humanitarios de la ONU han mostrado reiteradamente su preocupación por las dificultades con que se encuentran para recaudar los fondos necesarios que les permitan atender al creciente número de refugiados sirios. La mayoría de las personas refugiadas son mujeres, niños y niñas, que pueden estar en una situación especialmente vulnerable y a menudo tienen necesidades especiales.

Pero el problema de las personas refugiadas y desplazadas es un síntoma. El problema fundamental es el modo en que se está desarrollando el conflicto: el profundo desprecio que se muestra hacia las normas del derecho internacional humanitario acarrea mucho sufrimiento, destrucción y muerte.

¿Cómo valoras lo que el mundo está haciendo con respecto a Siria?

En lo que respecta al conflicto en sí, la comunidad internacional ha fracasado estrepitosamente a la hora de adoptar medidas concretas para presionar a las partes relevantes. Si al principio, cuando comenzó el levantamiento, se hubiese ejercido una presión concertada, se habría impedido que la situación desembocase en el peligroso conflicto armado que vemos hoy en día.

En lo relativo a la asistencia que se ofrece a los refugiados, de nuevo son los países vecinos los que asumen la mayor parte de la carga. Han respondido de modos diversos. Hasta ahora, el conjunto de la comunidad internacional no ha compartido de modo efectivo la responsabilidad ni ha contribuido a satisfacer las necesidades de una población de refugiados que aumenta con gran rapidez.

Y en cuanto a la asistencia y ayuda humanitaria ofrecida a las personas que se han convertido en desplazados internos, la comunidad internacional tampoco ha llegado a muchas de las personas necesitadas, especialmente a las que se encuentran en zonas controladas por las fuerzas de oposición.

Esto se debe a varias razones: la inseguridad derivada del conflicto y de la actuación de todas las partes implicadas; y las restricciones impuestas por el gobierno sirio, que no permite que los organismos de la ONU puedan desplazarse libremente por el país ni acceder a zonas controladas por la oposición cruzando la frontera desde Turquía, a pesar de que, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, este sería el modo más seguro y efectivo.

¿Qué deben hacer los gobiernos?

Para mejorar la prestación de la asistencia y ayuda humanitaria que con tanta urgencia necesitan las personas internamente desplazadas en Siria, la comunidad internacional debe ser más contundente al ejercer presión sobre las autoridades sirias para que permitan que los organismos de la ONU y otras organizaciones internacionales de ayuda humanitaria puedan acceder sin trabas a todas las personas necesitadas, y para ello deben, entre otras cosas, permitir el acceso a las zonas relevantes desde otros países y también a través de la línea de fuego.

Al mismo tiempo, la comunidad internacional debe presionar a los líderes políticos y militares de todos los grupos armados de oposición en Siria para que garanticen que los grupos armados que actúan sobre el terreno no dificultan las operaciones de ayuda humanitaria de las organizaciones dedicadas a este fin ni amenazan la seguridad de su personal.

En lo que respecta a las personas que han conseguido huir de Siria a países vecinos, lo mínimo que la comunidad internacional puede hacer es ofrecer protección y asistencia a quienes han salido del país. Es fundamental que la comunidad internacional actúe con decisión ofreciendo apoyo económico y de otros tipos a la región y reasentando a las personas refugiadas más vulnerables en terceros países seguros.

¿Qué deparará el futuro a la población siria?

Hace un año se consideraba que la situación era sumamente difícil, y, aunque se especulaba con que iba a empeorar, nadie pensaba que se iba a deteriorar hasta tal punto. De momento, nada apunta a que esa tendencia negativa vaya a cambiar en un futuro cercano.

Las fuerzas gubernamentales están bombardeando implacablemente las zonas controladas por la oposición; la población civil acaba siendo víctima de estos ataques y, a la vez, sufre los abusos cometidos por grupos armados de oposición y queda atrapada en el fuego cruzado entre ambos bandos. Las personas que han sido desplazadas no pueden regresar, y cada día son más las que se ven obligadas a abandonar sus hogares. Muchas lo han perdido todo. El coste humano y material es impresionante.

A pesar de los interminables debates sobre iniciativas políticas para resolver el conflicto, los líderes mundiales han sido incapaces de superar sus diferencias. La población civil siria sigue pagando el precio de este fracaso.

Para que esto cambie, en todas las iniciativas debe darse prioridad a la protección de la población civil y la rendición de cuentas por los crímenes de derecho internacional, con medidas como la remisión de la situación en Siria al fiscal de la Corte Penal Internacional. La población civil no puede quedar a merced de un acuerdo difícil de alcanzar, ni las diversas partes pueden utilizarla como baza para marcarse un tanto político.

Issue

Armed Conflict 
Refugees, Displaced People And Migrants 

Country

Syria 

Region

Middle East And North Africa 

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