Líbano

Human Rights in República Libanesa

Amnesty International  Report 2013


The 2013 Annual Report on
Lebanon is now live »

Jefe del Estado
Michel Suleiman
Jefe del gobierno
Nayib Mikati

Información general

Aumentaron las tensiones entre las diversas comunidades religiosas del país, y se temía que el conflicto sirio se extendiera a Líbano. Se refugiaron en el país numerosas personas procedentes de Siria, y en la frontera sirio-libanesa se registraron esporádicamente enfrentamientos violentos, que causaron muertos y heridos en la población civil. En Trípoli y sus alrededores estallaron reiterados enfrentamientos armados entre musulmanes alauíes, favorables al gobierno sirio, y musulmanes suníes, que apoyaban a las fuerzas de oposición sirias. En agosto y noviembre hubo también enfrentamientos armados en Sidón. Tanto en Beirut como en otros lugares estallaron protestas, sobre todo después de que, el 19 de octubre, muriera asesinado en la capital, víctima de un coche bomba, el director de los servicios de inteligencia de las Fuerzas de Seguridad Interna libanesas. En los actos de violencia conexos murieron decenas de personas, incluidos niños, y resultaron heridas centenares más. Entre agosto y septiembre, miembros armados del clan Al Meqdad tuvieron secuestrados durante periodos de hasta un mes al menos a 20 ciudadanos sirios y de otros países con objeto de presionar a un grupo armado sirio que mantenía recluido a un familiar suyo. En diciembre se presentó en el Parlamento un proyecto de plan nacional de acción sobre derechos humanos, pero al concluir el año no había sido aprobado aún.

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Tortura y otros malos tratos

Se recibieron nuevas denuncias de tortura y otros malos tratos a personas detenidas por presuntos delitos comunes o relacionados con la seguridad. Según la información recibida, en al menos un caso, agentes no estatales armados detuvieron por presuntos motivos de seguridad a un hombre y, tras golpearlo y amenazarlo, lo entregaron a los servicios de inteligencia militar, que lo sometieron a su vez a nuevos interrogatorios y agresiones.

Con el fin de combatir la tortura y los abusos, el gobierno presentó en enero, con ayuda de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, un código de conducta dirigido a las Fuerzas de Seguridad Interna. No obstante, en contravención de sus obligaciones internacionales, siguió sin crear un órgano independiente de supervisión que visitara las cárceles y los centros de detención. Por tanto, era difícil determinar si el código de conducta se estaba traduciendo o no en mejoras.

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Juicios injustos

Los civiles acusados de espiar para Israel o de otros delitos relacionados con la seguridad seguían siendo juzgados por tribunales militares, que no eran independientes ni imparciales. En general, los tribunales militares no investigaban las denuncias de los acusados que aseguraban haber sido torturados en prisión preventiva para hacerlos “confesar”.

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Libertad de expresión

Las fuerzas de seguridad y agentes no estatales agredieron y hostigaron a periodistas y otros trabajadores de medios de comunicación por las opiniones políticas que expresaban o que parecían tener.

  • En junio, tras la emisión de una controvertida entrevista con un clérigo salafista, al menos tres hombres lanzaron material en llamas a la entrada de la cadena de televisión Al Jadeed.
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Tribunal Especial para el Líbano

El Tribunal Especial para el Líbano, con sede en Países Bajos, comunicó que en marzo de 2013 comenzaría el juicio contra cuatro hombres acusados formalmente en 2011 de participación en el asesinato del ex primer ministro Rafiq Hariri, ocurrido en 2005, y de otros delitos. Previsiblemente serían juzgados in absentia.

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Impunidad: desapariciones forzadas y secuestros

En general, seguía sin conocerse la suerte que habían corrido miles de personas secuestradas, detenidas o desaparecidas durante la guerra civil de Líbano (1975-1990) y después de ella, muchas de las cuales habían sido supuestamente trasladadas a Siria. El proyecto de decreto presentado por el ministro de Justicia para establecer una comisión nacional independiente que investigara la suerte de las personas desaparecidas y en paradero desconocido recibió críticas generalizadas, y al terminar el año aún no se había aprobado. El caso de Yacoub Chamoun, excarcelado en Siria casi 27 años después de su desaparición, avivó entre los familiares de los desaparecidos la esperanza de que algunos de éstos siguieran con vida.

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Derechos de las mujeres

Las mujeres seguían estando discriminadas en la legislación y en la práctica. El gobierno debatió –sin llegar a aprobarlo– un anteproyecto de ley por el que se permitía a las libanesas casadas con extranjeros transmitir la nacionalidad a sus hijos, tal como hacían los hombres libaneses. El Parlamento seguía debatiendo un anteproyecto de ley contra la violencia en el ámbito familiar.

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Personas refugiadas, migrantes y solicitantes de asilo

Se seguía negando por ley el acceso de miles de refugiados palestinos, residentes desde hacía mucho tiempo en Líbano, a ciertas profesiones y a otros derechos de los que sí gozaba la ciudadanía libanesa.

La llegada de decenas de miles de refugiados que huían de Siria intensificó la presión sobre Líbano en materia de vivienda, educación, salud y otros recursos. Según los datos del ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, al concluir el año había en Líbano más de 170.000 refugiados procedentes de Siria. Sin embargo, la cifra real era probablemente muy superior. La mayoría estaban en el norte del país y en la zona del valle de la Becá. Las autoridades libanesas imponían requisitos discriminatorios de entrada al país a los refugiados palestinos que huían de Siria. Líbano no había ratificado la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados, de 1951, ni su protocolo, de 1967.

Algunos refugiados, solicitantes de asilo y trabajadores migrantes aseguraron haber sufrido malos tratos a manos de las fuerzas de seguridad, sobre todo en el momento de su detención, en ocasiones arbitraria o fruto de redadas efectuadas en sus barrios o en sus lugares de trabajo, o durante el posterior periodo de reclusión. Entre ellos figuraban unas 70 personas, en su mayoría trabajadores migrantes sirios, egipcios y sudaneses, que denunciaban haber sido golpeadas por soldados en octubre, durante una redada realizada en el barrio beirutí de Geitawi.

Las extranjeras empleadas en el servicio doméstico, sujetas al programa oficial de patrocinio, seguían expuestas a sufrir abusos de sus empleadores.

  • Expertos de la ONU en derechos humanos pidieron una investigación sobre el suicidio en marzo de una mujer etíope tras haber aparecido imágenes en las que el presunto propietario de su agencia de empleo la introducía a rastras en su coche para impedirle entrar en el consulado de Etiopía en Beirut.
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Derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales

Lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales sufrían discriminación y abusos.

  • En julio se sometió por la fuerza a exámenes rectales a 36 hombres detenidos en una proyección cinematográfica, para detectar si habían practicado o no sexo anal. Tras ello, el Colegio de Médicos de Líbano pidió a todos los médicos que se negaran a participar en este tipo de exámenes humillantes, y advirtió de que impondría medidas disciplinarias a quienes no lo hicieran.
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Pena de muerte

Se impusieron al menos nueve condenas de muerte, aunque no había ejecuciones desde 2004. La propuesta de plan nacional de acción sobre derechos humanos recomendaba sustituir la pena de muerte por cadena perpetua en las leyes libanesas pertinentes.

  • Al menos cinco hombres fueron condenados a muerte por espiar para Israel.
  • En abril, un juez militar pidió la pena de muerte para 26 hombres a quienes acusaba de haber secuestrado y retenido a un grupo de ciudadanos estonios en 2011. Al concluir el año el juicio estaba en curso.
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