Irak

Human Rights in República de Irak

Amnesty International  Report 2013


The 2013 Annual Report on
Iraq is now live »

Jefe del Estado
Yalal Talabani
Jefe del gobierno
Nuri al Maliki

Información general

El estancamiento político en el Parlamento siguió dificultando los avances legislativos, lo que impidió, por ejemplo, la aprobación de una ley de amnistía. Las tensiones políticas se vieron agravadas por la detención de decenas de personas relacionadas con el vicepresidente, Tareq al Hashemi, que huyó de Bagdad tras haber sido acusado de organizar escuadrones de la muerte. En diciembre de 2011, la televisión iraquí retransmitió “confesiones” de detenidos que, al parecer, habían trabajado como guardaespaldas suyos y afirmaban que les había pagado para cometer homicidios. El vicepresidente eludió la detención, pero en septiembre fue acusado formalmente, juzgado y condenado a muerte in absentia, junto con su yerno, Ahmad Qahtan, por el asesinato de una abogada y un funcionario del Estado. En otros juicios, celebrados en noviembre y diciembre, también in absentia, fueron de nuevo condenados a muerte.

Continuaron las tensiones entre las autoridades de Bagdad y el gobierno de la región de Kurdistán, debido a sus diferencias sobre la distribución de los ingresos procedentes del petróleo y a sus constantes desacuerdos con respecto a las fronteras internas.

Los jóvenes, sobre todo los considerados en sus localidades como inconformistas, fueron víctimas de una campaña de intimidación tras haber aparecido en febrero, en los barrios bagdadíes de Ciudad Sadr, Al Hababiya y Hay al Amal, octavillas y carteles dirigidos de forma específica contra ellos. Se intimidaba sobre todo a los jóvenes de conducta supuestamente homosexual y a los que por sus singulares peinados, ropas o gustos musicales parecían tener un estilo de vida alternativo.

En marzo se celebró en Bagdad, por primer vez desde el derrocamiento de Sadam Husein en 2003, la cumbre de la Liga de los Estados Árabes. Como medida al parecer “preventiva”, antes de su celebración las fuerzas de seguridad efectuaron detenciones masivas en la ciudad.

En abril, el Parlamento aprobó el establecimiento de la Alta Comisión Independiente de Derechos Humanos.

En diciembre, decenas de miles de iraquíes, en su mayoría suníes, empezaron a celebrar diariamente protestas antigubernamentales pacíficas contra los abusos que sufrían las personas detenidas. El malestar se desató a raíz de la detención de varios guardaespaldas del ministro de Finanzas y destacado líder político suní Rafie al Issawi, y de las denuncias de abusos sexuales y de otro tipo de mujeres detenidas. Los comités parlamentarios encargados de examinar estas denuncias llegaron a conclusiones dispares.

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Abusos cometidos por grupos armados

Grupos armados contrarios al gobierno siguieron cometiendo abusos graves contra los derechos humanos, incluidos homicidios indiscriminados de civiles.

  • El 5 de enero se produjeron diversos atentados suicidas con explosivos y otros ataques, que se saldaron con la muerte de al menos 55 civiles, en especial de peregrinos chiíes de camino a Kerbala, y con decenas de heridos. Se perpetraron sobre todo en barrios chiíes de Bagdad, como Ciudad Sadr y Jadimiya, y en un puesto de control policial cercano a Nasiriya, donde esperaba un grupo de peregrinos que se dirigían al sur.
  • El 23 de julio, en Bagdad y otras ciudades, como Kirkuk y Tayi, murieron al menos 100 personas, tanto civiles como miembros de las fuerzas de seguridad, en una oleada de atentados con explosivos y disparos.
  • El 9 de septiembre, en Bagdad, Baquba, Samarra, Basora y otras ciudades, una oleada coordinada de atentados con explosivos se cobraron la vida de al menos 81 personas, entre ellas numerosos civiles.
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Tortura y otros malos tratos

La tortura y los malos tratos eran prácticas habituales y generalizadas en las prisiones y centros de detención, sobre todo en los controlados por los ministerios del Interior y de Defensa, y quedaban impunes. Los métodos aplicados incluían colgar a la víctima de las extremidades durante largos periodos, golpearla con cables y mangueras, aplicarle descargas eléctricas, fracturarle extremidades, someterla a semiasfixia con bolsas de plástico y a abusos sexuales, entre otros, amenazarla con violarla. Se recurría a la tortura para obtener información y “confesiones” susceptibles de ser utilizadas como pruebas de cargo en los juicios.

  • Nabhan Adel Hamid, Muad Muhammad Abed, Amer Ahmad Kassar y Shakir Mahmoud Anad fueron detenidos en Ramadi y Faluya entre finales de marzo y principios de abril. Según la información recibida, los torturaron durante varias semanas, que permanecieron recluidos en régimen de incomunicación en la Dirección contra la Delincuencia de Ramadi. Posteriormente, una cadena de televisión local retransmitió sus “confesiones”. Cuando comparecieron ante el Tribunal Penal de Anbar afirmaron haber sido torturados para hacerlos “confesar” complicidad en asesinato. Los testimonios de otros hombres que estuvieron detenidos junto con ellos confirmaron sus denuncias de tortura, y el examen médico de uno de ellos constató la existencia de quemaduras y lesiones que podían haber sido causadas por torturas. Pese a ello, los cuatro fueron condenados a muerte el 3 de diciembre. No se tenía constancia de que se hubiera emprendido ninguna investigación independiente sobre sus denuncias de tortura.

Muertes bajo custodia

Varias personas murieron bajo custodia en circunstancias que apuntaban a la tortura u otros malos tratos como causa principal o asociada de la muerte.

  • Amer Sarbut Zaidan al Battawi, ex guardaespaldas del vicepresidente Al Hashemi, murió en marzo, cuando se encontraba detenido. Su familia denunció que su cuerpo presentaba marcas de tortura. Sin embargo, las autoridades negaron que hubiera muerto a consecuencia de torturas, aunque anunciaron investigaciones.
  • En septiembre, el farmacéutico Samir Naji Awda al Bilawi, y su hijo de 13 años, Mundhir, fueron detenidos por las fuerzas de seguridad en un puesto de control de vehículos en Ramadi. Tres días más tarde, su familia supo que Samir Naji Awda al Bilawi había muerto bajo custodia. Unas imágenes que la familia envió a los medios de comunicación iraquíes mostraban que había sufrido lesiones en la cabeza y en las manos. Tras quedar en libertad, Mundhir dijo que tanto él como su padre habían sido agredidos en una comisaría de policía y posteriormente trasladados a la Dirección contra la Delincuencia de Ramadi, donde los habían torturado con métodos como aplicarles descargas eléctricas. Además, afirmó que le habían ordenado declarar ante el juez instructor que su padre estaba relacionado con una organización terrorista. Según la información disponible, en el informe oficial de la autopsia, que los abogados de la familia pudieron leer, aunque no copiar, se determinaba que la muerte había sido causada por tortura, incluidas descargas eléctricas. Al concluir el año, no se tenía constancia de que se hubieran emprendido acciones contra los responsables.
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Seguridad y medidas antiterroristas

Las autoridades detuvieron y recluyeron a cientos de personas acusadas de terrorismo por su presunta participación en atentados con explosivos y otros ataques contra las fuerzas de seguridad y la población civil. Muchas de ellas afirmaron haber sido torturadas o sometidas a malos tratos en prisión preventiva, y fueron declaradas culpables y condenadas en juicios injustos. En algunos casos, las autoridades permitieron a cadenas de televisión iraquíes emitir imágenes de los detenidos autoinculpándose antes de ser juzgados, lo que socavaba gravemente su derecho a un juicio justo. Posteriormente, algunos fueron condenados a muerte. Asimismo, el Ministerio del Interior exhibió a detenidos en conferencias de prensa para que “confesaran”, y también publicó periódicamente “confesiones” de detenidos en su canal de YouTube.

  • A finales de mayo, el Ministerio del Interior exhibió en una conferencia de prensa a 16 detenidos acusados de pertenecer a un grupo armado vinculado a Al Qaeda, y facilitó a varias cadenas de televisión grabaciones en las que algunos de ellos se autoinculpaban. Sin embargo, en la conferencia de prensa, uno de los detenidos, Laith Mustafa al Dulaimi, miembro del Consejo Provincial de Bagdad, protestó y afirmó a gritos que él y otros detenidos habían sufrido abusos.
  • El 20 de junio, el Tribunal Penal de Resafa condenó a 15 años de prisión a Ramzi Shihab Ahmad, de doble nacionalidad iraquí y británica y 70 años de edad, por el cargo de haber contribuido a la financiación de grupos terroristas y haber dictado fetuas religiosas. El tribunal admitió como prueba su “confesión”, formulada en prisión preventiva, pese a la existencia de fuertes indicios del empleo de tortura para su consecución.
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Pena de muerte

Como en años anteriores, se condenó a muerte a muchas personas, posiblemente cientos, que se sumaron a las que había ya en espera de ejecución. La mayoría fueron declaradas culpables de cargos de terrorismo. Durante la primera mitad del año había 33 presos condenados a muerte en la prisión de Tasfirat, en Ramadi, 27 de ellos por cargos de terrorismo. Los juicios incumplían sistemáticamente las normas internacionales de justicia procesal, y muchos acusados afirmaban haber sido torturados en el transcurso de los interrogatorios, cuando se encontraban en prisión preventiva, y obligados a “confesar”.

  • En octubre, el Tribunal Penal Central declaró culpables del asesinato de varios agentes de seguridad a Muhammad Hussain y Sohail Akram, colaboradores del vicepresidente Al Hashemi, y los condenó a muerte.

Al menos 129 presos fueron ejecutados, más que en ningún otro año desde que se reanudaron las ejecuciones, en 2005. Las autoridades llevaron a cabo a veces múltiples ejecuciones en un mismo día: en enero ejecutaron en un solo día a 34 presos, y en agosto, a 21, entre ellos 3 mujeres. Según la información recibida, en septiembre había al menos 18 mujeres condenadas a muerte en una prisión del distrito bagdadí de Al Kadhemiya.

  • Abid Hamid Mahmoud, ex secretario presidencial y ex guardaespaldas de Sadam Husein, fue ejecutado en junio. Había sido condenado a muerte en octubre de 2010 por el Alto Tribunal Penal Iraquí.
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Personas refugiadas y solicitantes de asilo

Unos 3.200 exiliados políticos iraníes, que llevaban mucho tiempo viviendo en Irak y eran en su mayoría miembros o simpatizantes de la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán, comenzaron a ser trasladados poco a poco del campo Nuevo Irak (antes campo de Ashraf) al centro de tránsito de Hurriya (conocido como campo Libertad), al noreste de Bagdad. El proceso comenzó en febrero y, al concluir el año, estaba a punto de terminar. Los exiliados acusaron a las fuerzas de seguridad iraquíes de haber agredido a algunos de ellos durante el traslado y criticaron las condiciones de vida del campo Libertad. En julio, el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, instó públicamente a la comunidad internacional a ofrecer lugares de reasentamiento u otras formas de acogida humanitaria a las personas residentes en el campo Libertad.

El agravamiento del conflicto en la vecina Siria tuvo graves repercusiones sobre Irak. Llegaron al país más de 67.000 refugiados procedentes de Siria, la mayoría después del 18 de julio y por la región de Kurdistán. Regresaron de Siria miles de refugiados iraquíes. En octubre, las autoridades iraquíes vulneraron el derecho internacional al cerrar el paso fronterizo de Al Qaem –excepto en casos de emergencia– a las personas que huían de Siria. Ya lo habían cerrado en agosto, pero se había reabierto después con un acceso restringido.

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Región de Kurdistán

Las relaciones entre el Gobierno Regional de Kurdistán y el gobierno central de Bagdad siguieron siendo muy tensas. En junio, el Parlamento de Kurdistán aprobó una ley general de amnistía circunscrita a la región. Esta ley excluía a los presos condenados por homicidios en nombre del “honor”, violación, terrorismo y tráfico de drogas.

En algunos casos, las autoridades del Gobierno Regional de Kurdistán siguieron persiguiendo a personas que denunciaban la corrupción oficial y a disidentes. Seguían conociéndose casos de tortura y otros malos tratos.

  • Hussein Hama Ali Tawfiq, hombre de negocios, fue detenido el 27 de marzo. Lo llevaron a la Dirección General de Seguridad (Asayish) en Suleimaniya, donde, según se supo, le vendaron los ojos, le propinaron puñetazos y lo golpearon con un objeto mientras tenía las manos esposadas en diagonal detrás de la espalda. Le ordenaron que testificara contra terceros en un caso de corrupción, pero él se negó. Entonces lo acusaron formalmente de soborno y lo recluyeron hasta que fue absuelto en noviembre. No constaba que se hubieran investigado sus denuncias de tortura.
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