Annual Report 2013
The state of the world's human rights

Press releases

3 August 2012

Las investigaciones sobre los vertidos de petróleo en el delta del Níger, "un fiasco"

Amnistía Internacional y el Centro para el Medio Ambiente, los Derechos Humanos y el Desarrollo (CEHRD, por sus siglas en inglés) han cuestionado hoy el proceso de investigación sobre los vertidos de petróleo en el delta del Níger, al salir a la luz las contradicciones en que ha incurrido Shell al hablar de sabotaje.

Tras examinar los indicios del último vertido de petróleo en la zona de arroyos de Bodo, procedente de oleoductos cuyo estado de mantenimiento es sumamente deficiente, los expertos han confirmado que apuntan claramente a una fuga causada por la corrosión de los conductos. El vertido de petróleo se descubrió el 21 de junio de 2012, o en torno a esa fecha, en la zona de arroyos de Bodo, en el delta del Níger; la fuga se detuvo el 30 de junio. Sin embargo, Shell parece hacer caso omiso de las evidencias de corrosión.

“El proceso de investigación de los vertidos de petróleo en el delta del Níger es un fiasco. Se invierte más en mensajes publicitarios que en hacer frente al hecho de que gran parte de la infraestructura petrolífera es antigua, su mantenimiento es deficiente, y tiende a sufrir fugas; algunas de ellas constituyen una catástrofe en lo que respecta a su impacto en los derechos humanos”, ha afirmado Audrey Gaughran, directora del Programa de Amnistía Internacional sobre Asuntos Temáticos Globales.

“Por muchas pruebas sobre los vertidos de petróleo que se le presenten a Shell, se escudan constantemente tras la excusa del “sabotaje” y eluden su responsabilidad por la contaminación masiva causada porque no realizan el mantenimiento necesario de sus infraestructuras para que sean seguras ni limpian adecuadamente los vertidos de petróleo.”

Amnistía Internacional y el CEHRD han pedido a la empresa estadounidense Accufacts, con muchos años de experiencia en inspección de infraestructuras petrolíferas, que analicen fotografías del oleoducto en la zona en que se produjo la fuga. La empresa ha afirmado: “Parece que se debe a la corrosión externa. Fíjense en que la corrosión externa ha provocado que hayan ido desapareciendo capas de metal en la parte exterior de la pared de la tubería en torno a la “varilla”, con la consiguiente pérdida de espesor (adelgazamiento) del conducto. Es una situación muy habitual, que hemos visto en muchas ocasiones en otros oleoductos.”

“Representantes de Shell en la zona han afirmado que el vertido parece ser consecuencia de un sabotaje, y pasan totalmente por alto los indicios de corrosión, lo que ha generado mucha confusión y cierto grado de enojo en la comunidad”, ha afirmado Stevyn Obodoekwe, director de programas del CEHRD. “Hemos visto la tubería y hemos traído a un experto para que la examine, y parece bastante claro que ha sufrido corrosión.”

Cuando Amnistía Internacional se puso en contacto con la sede central de Shell para solicitar información que respaldase la denuncia de sabotaje en Bodo, Shell manifestó que la empresa no ha afirmado que la causa del vertido haya sido un sabotaje y que la investigación conjunta aún no ha concluido. Sin embargo, Shell no pudo dar una explicación para las declaraciones de sus representantes locales a la comunidad.

Shell ha declarado que el equipo de investigación conjunta, que incluye a miembros de la comunidad, autoridades reguladoras, personal de Shell y representantes de la policía y la Fuerza Especial Conjunta, no ha podido concluir la investigación sobre el vertido de petróleo porque jóvenes de la zona les lanzaron piedras. Testigos presenciales afirman que no vieron que se produjesen esos hechos, y que los servicios de seguridad estuvieron presentes durante la investigación.

Ahora, Shell va a llevar el tramo de oleoducto afectado a una planta de la empresa en donde, según la compañía, lo van a someter a una serie de pruebas. La comunidad y activistas locales ecologistas y de derechos humanos temen que este proceso –controlado totalmente por Shell– carezca de transparencia y que su resultado no sea creíble.

Los oleoductos de Shell son antiguos, y muchos no han sido sometidos al mantenimiento adecuado ni han sido sustituidos; según han denunciado ONG y habitantes de la zona, los conductos de la zona de Bodo no se han sustituido desde 1958. Cuando Amnistía Internacional pidió a Shell que confirmase la antigüedad y el estado de las tuberías, la empresa no respondió.

Hace un año, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó un importante informe sobre los efectos de la contaminación petrolífera en la región de Ogonilandia, en el delta del Níger. Las cosas apenas han cambiado, tal y como demuestra este último vertido de petróleo en Bodo. Entre sus conclusiones, el PNUMA confirmó que, cuando se trata de realizar inspecciones sobre el terreno, los organismos reguladores están a merced de las empresas. El PNUMA también halló que Shell había incumplido sus propias normas en cuanto al mantenimiento de sus infraestructuras.

“Años de mala praxis en relación con la investigaciones sobre los vertidos de petróleo han provocado que las comunidades desconfíen profundamente del proceso y los resultados”, ha afirmado Stevyn Obodoekwe. “Shell nunca se ha ocupado de los indicios de mala praxis en el proceso de investigación de los vertidos de petróleo, y la situación en Bodo es un ejemplo más de esa situación. Los vertidos se atribuyen a sabotajes, cuando lo cierto es que han sido causados por la corrosión, y Shell sabe que esto ha ocurrido en el pasado.”

Información complementaria
En el delta del Níger se han producido miles de vertidos de petróleo desde que la industria petrolera comenzó sus operaciones en la zona a finales de la década de 1950. La corrosión de los conductos y las averías en los equipos causaron la mayoría de los vertidos. En los últimos años, los sabotajes, el vandalismo y los robos de petróleo también han contribuido a la contaminación. Sin embargo, la corrosión y las averías siguen siendo problemas sumamente graves que nunca se han abordado.

Las empresas petroleras son responsables de garantizar que, en la medida de lo posible, sus materiales no estén expuestos a manipulaciones. Sin embargo, Shell no ha respondido a la petición de información sobre las medidas que ha adoptado para prevenir los sabotajes y el vandalismo.

El 3 de agosto, Amnistía Internacional y el CEHRD publicaron un informe sobre la investigación de los vertidos de petróleo en Bodo realizada en junio y julio de 2012. El informe se centra en la falta de transparencia en el proceso y en el hecho de que Shell no dé a conocer información sobre el estado y la antigüedad de sus oleoductos. El informe, titulado Another Bodo Oil Spill, Another Flawed Oil Spill Investigation In The Niger Delta (Índice AI: AFR 44/037/2012), puede consultarse en: http://amnesty.org/en/library/info/AFR44/037/2012/en

Shell lleva desde 2011 publicando en su sitio web información relativa a investigaciones sobre vertidos de petróleo. Amnistía Internacional y el CEHRD han acogido con satisfacción esta medida. Sin embargo, tal y como ha dejado claro la investigación llevada a cabo por ambas organizaciones, el proceso sobre el terreno sigue siendo sumamente problemático, y las propias investigaciones continúan careciendo de transparencia e independencia.

AI Index: PRE01/377/2012
Region Africa
Country Nigeria
For further information, contact International Press Office »

International Press Office

Phone : +44 (0) 20 7413 5566
9:30 - 17:00 GMT Monday-Friday
Phone : +44 (0) 777 847 2126
Line open 24 hours a day
Fax : +44 (0) 20 7413 5835
International Press Office
Peter Benenson House
1 Easton Street
London
WC1X 0DW
UK
Follow International Press Office on Twitter
@amnestypress