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11 July 2012

Sudán: Tortura y abusos contra manifestantes. Los manifestantes pacíficos detenidos deben ser acusados o liberados

(Londres O Nairobi, 11 de julio de 2012) – Las autoridades sudanesas deben cesar de inmediato la tortura y los malos tratos contra las personas detenidas tras manifestaciones desde mediados de junio de 2012. Así lo han manifestado hoy Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

“La tortura y otros malos tratos están absolutamente prohibidos en virtud del derecho internacional”, ha manifestado Aster van Kregten, director adjunto del Programa para África de Amnistía Internacional. “Pedimos a las autoridades sudanesas que garanticen que todas las denuncias creíbles sobre ese tipo de abusos son objeto de investigaciones inmediatas e imparciales, y que garanticen que las víctimas reciben reparación.”

Amnistía Internacional y Human Rights Watch han instado también a que se ponga en libertad inmediata e incondicional a todas las personas detenidas por participar en manifestaciones pacíficas. Los grupos sudaneses que observan las detenciones calculan que, desde junio, las fuerzas de seguridad de Sudán han detenido a 2.000 personas en relación con las protestas encabezadas por jóvenes en Jartum y en otras ciudades importantes de todo el país.

Aunque la cifra de 2.000 detenidos es difícil de confirmar, los informes indican que al menos un centenar de personas permanecen detenidas únicamente en Jartum. La mayoría están recluidas en centros de detención del Servicio de Seguridad Nacional, muy conocidos por su uso de los malos tratos y la tortura.

En una de las últimas operaciones de represión contra manifestantes, el 6 de julio las fuerzas de seguridad hicieron uso de fuerza excesiva contra una manifestación en la mezquita de Sayyid Abdelrahman, en el barrio de Wad Nubawi de Omdurman, ciudad vecina a Jartum.

Un estudiante de 26 años presente en la manifestación declaró que había recibido disparos de balas de goma en ambas piernas. “Cuando salimos, vimos a la policía ante la mezquita", dijo a Amnistía Internacional. “Así que empezamos a corear: ‘pacíficos, pacíficos’, y nos sentamos en el suelo para demostrarles que no queríamos enfrentamientos, pero ellos vinieron hacia nosotros y nos dispararon balas de goma y gas lacrimógeno, y nos persiguieron al interior de la mezquita”.

En los últimos días, los manifestantes también han denunciado haber sido atacados por estudiantes progubernamentales que blandían palos, cuchillos y hachas. Los manifestantes heridos tienen miedo de buscar atención médica. Un guardia de seguridad del Hospital de Omdurman dijo a Amnistía Internacional que había presenciado cómo unos agentes del Servicio de Seguridad Nacional detenían a manifestantes heridos inmediatamente después de que les hubieran dado el alta hospitalaria.

Desde que comenzaron las protestas el 16 de junio, las fuerzas de seguridad sudanesas han hecho un uso reiterado de fuerza excesiva para disolver las manifestaciones, y han detenido a decenas de manifestantes pacíficos, entre ellos estudiantes, activistas juveniles y periodistas.

Aparte, los agentes de las fuerzas de seguridad también han detenido y recluido a activistas, periodistas, abogados, médicos y miembros de grupos de jóvenes y partidos de oposición que no estaban relacionados directamente con las protestas.

Muchos detenidos han quedado en libertad al cabo de unas horas o unos días, a menudo tras firmar una declaración en la que renunciaban a toda actividad política o participación en las protestas. Otros han permanecido recluidos durante periodos más prolongados y han sido sometidos a largos interrogatorios en los que los han acusado de traidores, comunistas o espías; varios han denunciado un trato brutal, con palizas y privación del sueño.

Entre los que continúan detenidos se encuentran: Nahid Jabralla, directora de SEEMA, un grupo de defensa de los derechos de las mujeres y la infancia, detenida el 3 de julio; Rudwan Daoud, residente en Estados Unidos y miembro del grupo juvenil Girifna (“Estamos hartos”), detenido el 3 de julio junto con su padre y su hermano; Ussamah Mohammed, detenido el 22 de junio, que ha criticado abiertamente al gobierno en Al Yazira; Khaled Bahar, activista del movimiento Haq, detenido desde el 20 de junio; Yassir Fathi, miembro del partido Umma, de oposición, detenido el 21 de junio; y Amira Osman, miembro del Partido Comunista, bajo custodia desde el 28 de junio. Todos ellos corren peligro de tortura u otros malos tratos. Al parecer, Daoud ha sido golpeado, según unos testigos que lo vieron cuando compareció ante el tribunal esta semana.

“En lugar de responder a las preocupaciones de los manifestantes, el gobierno sudanés parece estar atacando a personas concretas por sus presuntas opiniones políticas”, ha manifestado Daniel Bekele, director para África de Human Rights Watch. “Sudán debe liberar de inmediato a las personas detenidas por participar en protestas pacíficas, y debe respetar su derecho a la libertad de expresión y asociación.”

Los detenidos que son liberados a menudo tienen miedo de contar su terrible experiencia a organizaciones o periodistas. Amnistía Internacional y Human Rights Watch entrevistaron a más de 13 ex detenidos que describieron palizas, insultos, privación de la comida, el agua y el sueño, y otros malos tratos mientras estuvieron detenidos en Jartum y sus suburbios desde mediados de junio.

Un médico de 38 años detenido el 28 de junio y que permaneció recluido durante un día dijo a Amnistía Internacional que un agente del Servicio de Seguridad Nacional le había golpeado la frente contra la pared en dos ocasiones. Más tarde, había sido rodeado por ocho agentes del Servicio de Seguridad Nacional que le propinaron numerosas bofetadas y puñetazos en la cara.

Según afirmó, los agentes de seguridad también habían golpeado e insultado a sus tres hermanas, detenidas la semana anterior por participar en una manifestación en la zona de Al Riyadh, Jartum. Los agentes les dieron patadas y las golpearon con palos hasta hacer sangrar a dos de ellas. Uno de los agentes arrastró a una de las hermanas por el suelo, provocándole heridas en la cara. Los agentes del Servicio de Seguridad Nacional las llamaron “prostitutas”.

Otro ex detenido, Issam al Din Mohammed Ibrahim, estudiante darfurí, afirmó que 10 agentes de seguridad vestidos de civil y policías uniformados lo habían golpeado repetidamente con los puños, con palos de madera, con mangueras y con barras de hierro.

El 18 de junio, unos policías y agentes de seguridad vestidos de civil lo detuvieron cuando participaba en una protesta y lo llevaron a un edificio cerca de la estación de autobús de Jackson, en Jartum, donde tuvo lugar la detención. Según dijo a Amnistía Internacional: “Empezaron a golpearme, golpearme y golpearme con brutalidad por todo el cuerpo”. Además, según afirmaba, los agentes le gritaron insultos racistas.

Al día siguiente fue condenado a una multa de 100 libras sudanesas por el tribunal penal de Jartum Norte, por cargos de alteración del orden público y de la paz, y fue puesto en libertad. Las autoridades han condenado a decenas de manifestantes a multas y penas de flagelación por esos mismos cargos.

Un estudiante de 24 años de la Universidad de Sudán dijo a Human Rights Watch que él también había sido golpeado bajo custodia del Servicio de Seguridad Nacional. Dijo: “Me llevaron a una habitación, y entonces los dos hombres empezaron a golpearme con mangueras de plástico negro, a abofetearme y a darme patadas en distintas partes del cuerpo”.

Magdi Akasha, de 30 años y dirigente del movimiento Juventud por el Cambio, estuvo detenido bajo custodia del Servicio de Seguridad Nacional desde el 27 de junio hasta el 2 de julio. Según afirma, lo golpearon con palos, lo obligaron a permanecer sentado todo el día bajo un sol abrasador y le impidieron dormir mientras estuvo recluido.

Najlaa Sid Ahmad, activista de Girifna y videobloguera, fue citada a comparecer en el Servicio de Seguridad Nacional 12 horas al día durante tres días, y en ese tiempo le negaban la comida y el agua. El último día sufría deshidratación e hipoglucemia, y tuvo que ser hospitalizada.

El actual movimiento de protesta estalló cuando una manifestación en los dormitorios femeninos de la Universidad de Jartum dio lugar a un movimiento más amplio que protestaba por la medidas de austeridad económica y pedía un cambio de régimen.

Desde mediados de junio han estado celebrándose protestas casi a diario, sobre todo en Jartum y en las ciudades vecinas de Omdurman y Jartum Norte, pero también en las ciudades de Al Obeid, Port Sudan, Atbarah, Dongola, Kassala y Gedaref. En estas ciudades provinciales, al igual que en la capital, las fuerzas de seguridad han estado haciendo uso de fuerza excesiva contra las manifestaciones y han detenido a numerosos manifestantes y conocidos activistas.

Además, las autoridades sudanesas han censurado sistemáticamente los periódicos: han eliminado artículos sobre temas delicados y han confiscado tiradas enteras de números concretos. Asimismo, han acosado y detenido a periodistas que informan sobre las protestas antigubernamentales.

AI Index: PRE01/338/2012
Region Africa
Country Sudan
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