Junio 07-Julio 07

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Editorial


Estrategia sostenible frente a política del miedo

Los gobiernos poderosos y los grupos armados están fomentando deliberadamente el miedo para erosionar los derechos humanos y crear un mundo cada vez más polarizado y peligroso.

Así lo ha manifestado Amnistía Internacional al presentar el pasado 23 de mayo su Informe 2007, en el que realiza su evaluación anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo.

Pero con tal ocasión, la organización dijo también que hay otra estrategia posible: una estrategia sostenible que fomente la esperanza, los derechos humanos y la democracia.

La política del miedo está generando una espiral descendente de abusos contra los derechos humanos en la que ya ningún derecho es intocable y donde nadie está a salvo.

La «guerra contra el terror» y la guerra de Irak, con su catálogo de abusos contra los derechos humanos, han creado profundas divisiones que arrojan una sombra sobre las relaciones internacionales y dificultan aún más la resolución de conflictos y la protección de la población civil en lugares como Colombia, Chechenia, Israel y los Territorios Ocupados o Sudán.

Aprovechándose del arco de inestabilidad que se extiende desde las fronteras de Pakistán hasta el Cuerno de África, los grupos armados han mostrado su poderío y han perpetrado abusos masivos contra los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Discriminación

En muchos países, la política del miedo está avivando la discriminación, ensanchando el abismo entre ‘quienes tienen’ y ‘quienes no tienen’, entre ‘ellos’ y ‘nosotros’, y está dejando desprotegida a la población más marginada.

La clase política jugó con el temor a la migración incontrolada para justificar la aplicación de medidas más estrictas contra personas solicitantes de asilo y refugiadas en Europa Occidental, mientras que los trabajadores y trabajadoras migrantes sufrieron desprotección y explotación en todo el mundo, desde Corea del Sur hasta la República Dominicana.

La brecha entre musulmanes y no musulmanes se hizo más profunda, avivada por las estrategias antiterroristas discriminatorias de los países occidentales. Mientras tanto, en Rusia se produjeron numerosos delitos de odio contra extranjeros, y desde Dublín hasta Bratislava proliferaron la segregación y la exclusión de la comunidad romaní.

La libertad de expresión se vio sometida a diversas formas de represión. Internet se convirtió en la nueva frontera en la lucha por el derecho a disentir.

Cinco años después de los atentados del 11 de septiembre, en 2006 surgieron nuevos datos sobre la manera en que el gobierno estadounidense trataba el mundo, como un campo de batalla gigante de su «guerra contra el terror», secuestrando, deteniendo, recluyendo arbitrariamente, torturando y transfiriendo a sospechosos de una prisión secreta a otra por todo el mundo e impunemente, en lo que Estados Unidos ha dado en llamar «entregas extraordinarias».

Amnistía Internacional ha pedido a los gobiernos que rechacen la política del miedo e inviertan en instituciones de derechos humanos y en el Estado de derecho en los ámbitos nacional e internacional.

Señales esperanzadoras

Hay señales esperanzadoras. Las instituciones europeas han creado un impulso en favor de la transparencia y la rendición de cuentas en cuanto a las «entregas extraordinarias». Gracias a la presión de la sociedad civil, la ONU acordó elaborar un tratado para controlar las armas convencionales. En una serie de países, los nuevos dirigentes y cámaras de representantes que han llegado al poder tienen la oportunidad de reparar la ausencia de liderazgo que ha asolado los derechos humanos en los últimos años. El nuevo Congreso de Estados Unidos podría tomar las riendas para establecer una nueva tendencia, restaurando el respeto por los derechos humanos tanto en su país como en el extranjero.

Igual que el calentamiento global requiere una acción mundial basada en la cooperación internacional, el derretimiento de los derechos humanos sólo puede abordarse mediante la solidaridad mundial y el respeto del derecho internacional.


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