Cerca de 2.000 personas en paradero desconocido 10 años después del conflicto de Kosovo

Mujeres manifestándose para que se actúe sobre los desaparecidos en la guerra, Pristina (Kosovo), 30 de agosto de 2004.

Mujeres manifestándose para que se actúe sobre los desaparecidos en la guerra, Pristina (Kosovo), 30 de agosto de 2004.

© APGraphicsBank


10 June 2009

Hace 10 años, la pequeña región de Kosovo se convirtió en escenario de un importante conflicto internacional. Un decenio después del fin de la guerra, unas 1.900 familias kosovares y serbias todavía no conocen la suerte ni el paradero de sus familiares desaparecidos.

Se calcula que 3.000 personas de etnia albanesa fueron detenidas o aprehendidas de otra forma por la policía serbia, los grupos paramilitares o las autoridades del ejército durante la guerra de Kosovo y después desaparecieron. Se calcula que 800 personas pertenecientes a la comunidad serbia, romaní y otras minorías fueron secuestradas, según informes, por el Ejército de Liberación de Kosovo.

Los cadáveres de aproximadamente la mitad de las víctimas fueron localizados y entregados a sus familiares. Todavía no ha respondido nadie de los restos mortales de unas 1.911 personas, registradas como desaparecidas tras el conflicto de Kosovo.

“Durante los últimos 10 años, las autoridades de Serbia y de Kosovo no han hecho ningún intento de abordar el legado de crímenes de guerra cometidos en Kosovo en 1999 –ha manifestado Sian Jones, experto de Amnistía Internacional sobre los Balcanes–. Al no haberse emprendido investigaciones prontas, exhaustivas e imparciales en Serbia ni en Kosovo, se ha generado una cultura de impunidad y se ha dejado de hacer justicia con los familiares de las personas de etnia albanesa desaparecidas a manos de las fuerzas serbias y con los familiares de personas serbias secuestradas por el Ejército de Liberación de Kosovo.”

Concluida la guerra, Amnistía Internacional entrevistó a familiares de personas desaparecidas en ambos lados del conflicto y regresó en 2009 para reunir más testimonios. El informe titulado Burying the past: impunity for enforced disappearances and abductions in Kosovo, se basa en numerosos relatos de primera mano de personas afectadas.

El informe describe un historial de exhumaciones no documentadas, documentación perdida, injerencias políticas en el sistema de justicia, investigaciones abortadas y una duplicación masiva de los esfuerzos por distintos organismos, factores todos ellos que se confabulan para negar el acceso a la justicia a los familiares de las personas desaparecidas.

Entre los casos documentados en el informe está el de un hijo de Nesrete Kumnova, Albion, de 21 años, a quien la policía serbia se llevó del domicilio de su madre en ?akovica/Gakovë, junto a otras cinco personas, el 31 de marzo de 1999.

“Vi pasar un vehículo de la policía serbia. Levanté la mano y me puse delante de él; M.M. [mujer policía serbia a la que ella conoce] iba en ese coche. Me dijo: ‘¿eres Nesrete?’ Yo le conté que habían secuestrado a mi hijo y a otros cinco hombres.

Ella me preguntó quién se los había llevado, y le contesté que la policía serbia. Entonces me preguntó si tenía alguna documentación de mi hijo para comprobar si estaba implicado en algo, así que le di su documento de identidad. Al día siguiente, fui con mi hermana a encontrarme con M.M.. Ella no se atrevió a mostrarme la documentación de Albion allí delante [de otro agente de policía], pero me acompañó al patio de entrada y me dijo: ‘Tu hijo está absolutamente limpio, pero tal vez lo hayan enviado a algún lugar de Albania’.

Yo le dije que no llevaba dinero encima por lo que no podía viajar a Albania, y me contestó que no habría necesitado dinero para ir allí, sino que quizá lo habían enviado a Peja. Le pregunté si conocía a alguien en Peja que pudiera darle información a ella, y me contestó: ‘no, hay estado de guerra y nadie viaja’.

Fuimos a diario a preguntar si había alguna noticia de nuestros hijos. Pensábamos que la policía serbia nos diría algo, ya que yo conocía a todos los serbios que vivían en ?akovica en ese momento, y nunca pensamos que los serbios locales pudieran cometer semejantes crímenes contra nosotros. Más tarde volví a reunirme con M.M. y le pregunté si había noticias.

Me dijo: ‘no, lo siento’, y añadió: ‘seguirá acudiendo a preguntar por el paradero de su hijo durante un año o dos, porque así funcionan las cosas en tiempo de guerra’.”

El cadáver de Albion nunca apareció.

Andrija Tomanovic se quedó en la capital, Pristina, para continuar con su labor de cirujano en el hospital de Pristina, en el que llevaba 36 años trabajando. Fue secuestrado en el exterior del hospital el 24 de junio de 1999 por un grupo de hombres que lo arrastraron al interior de un vehículo y se lo llevaron. Desde entonces no se lo ha vuelto a ver.

Su esposa contó lo siguiente a Amnistía Internacional: “Mi esposo se dedicaba a salvar vidas de personas sin importarle su nacionalidad o religión. Era un gran hombre y estoy orgullosa de él: humanista, cirujano y miembro del Colegio de Médicos. Se quedó para continuar su labor.”

El conflicto armado internacionalizado de Kosovo tuvo lugar entre marzo y junio de 1999. En aquel tiempo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) efectuó una serie de bombardeos contra la República Federativa de Yugoslavia con el objetivo declarado de impedir una crisis humanitaria y detener la limpieza étnica de la población albanesa en Kosovo.

Cuando comenzó la operación militar de la OTAN, el ejército y la policía serbios incrementaron la violencia armada contra la población civil albanesa. Más de 9.000 hombres, mujeres, niños y niñas, en su mayoría civiles de etnia albanesa, murieron a manos de las fuerzas serbias.

 A otras personas las secuestraron de sus hogares y nunca se las volvió a ver. Tras la retirada de las fuerzas serbias de Kosovo entre junio y julio de 1999, serbios, romaníes y miembros de otros grupos étnicos minoritarios (incluidos algunos albanokosovares que se pensaba estaban aliados con las autoridades serbias) fueron víctimas de secuestro, homicidio y otros abusos contra los derechos humanos por parte de los grupos armados albanokosovares.  

En diciembre de 2006 fue entregado el cadáver de Daka Asani, hombre romaní, a su familia para su inhumación. El hijo de Daka Asani había visto a su padre por última vez cuando ambos estaban comprando en el mercado de Uroševac/Ferizaj el 1 de agosto de 1999. Fue uno de los 176 cadáveres exhumados de un cementerio en Dragodan, en Pristina, en el año 2000 por orden del Tribunal.

En junio y agosto de 2007, su hijo Skender Asani se dirigió por escrito al Servicio de Policía de Kosovo para solicitar una investigación sobre el asesinato de su padre. Amnistía Internacional también entregó información que había recibido de la familia, incluidas copias de toda la documentación pertinente, a la Unidad de Investigación sobre Crímenes de Guerra de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK). Sin embargo, en agosto de 2008, la unidad de la UNMIK informó a la organización de que en ningún momento habían recibido un informe criminalístico sobre ese caso.

Una mujer serbia cuyo hijo fue secuestrado el 19 de agosto de 1999 contó lo siguiente a Amnistía Internacional en febrero de 2009:

“Lo intenté todo: fui a la sede de la KFOR en Pristina. Me reuní con representantes de nuestra policía, nuestro ejército y la UNMIK, y les di toda la información. Acudí a la sede del gobierno en Kosovo y hablé con Bajram Rexhepi [primer ministro en aquel momento]; me puse en contacto con Flora Brovina, y también con Barbara Davies, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

"Me puse en contacto con familiares que habían pagado un rescate. También di una muestra de ADN. Lo he intentado todo. Nosotros, todos sus familiares y amistades, somos las víctimas de este crimen.

“Tanto en Serbia como en Kosovo, hay quienes prefieren que los desaparecidos y secuestrados continúen enterrados en el pasado –concluía Sian Jones–. Amnistía Internacional cree que Kosovo y Serbia deben abordar el legado del conflicto armado, y eso sólo puede hacerse revelando la localización de todas las fosas comunes, poniendo fin a las injerencias políticas en las investigaciones e investigando los crímenes de guerra con prontitud, independencia e imparcialidad.”

Serbia: Burying the Past: Impunity for enforced disappearances and abductions in Kosovo

Download:
Index Number: EUR 70/007/2009
Date Published: 8 June 2009
Categories: Serbia

In this report, published on the tenth anniversary of the end of the war in Kosovo, Amnesty International raises concerns about the failure of the authorities in Kosovo and Serbia to abide by their obligations to investigate and prosecute enforced disappearances and abductions, and to bring the perpetrators on both sides to justice. The report makes recommendations aimed at ending the impunity enjoyed by the perpetrators and calls on the authorities in both Serbia and Kosovo to bring justice to the relatives of the missing.


This document is also available in:

Serbian:
Albanian:

How you can help

AMNESTY INTERNATIONAL WORLDWIDE