Document - The internet and human rights
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Documento externo
Índice AI: POL 30/032/2006 (Público)
Servicio de Noticias: 190/2006
19 de julio de 2006
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLPOL300322006
Internet y los derechos humanos
Amnistía Internacional comenzó hace 45 años con una carta enviada a un periódico. En la actualidad, probablemente hubiera sido un mensaje de correo electrónico. El efecto que Internet ha tenido en el mundo de la comunicación ha sido inmenso. Nunca antes la gente había tenido semejante acceso a la información en todo el mundo. Y tampoco los particulares habían podido llegar a una audiencia internacional tan grande.
La comunicación siempre ha sido fundamental para el trabajo de Amnistía Internacional y por ello Internet es tan importante para nosotros. El aumento de la popularidad de la comunicación a través de Internet en los últimos 10 años ha cambiado totalmente nuestra forma de trabajo. A través de nuestra página web podemos comunicarnos directamente con el público, distribuir instantáneamente nuestro material entre las organizaciones de medios de comunicación de todo el mundo y comunicarnos con ONG de todo el planeta que pueden (también gracias a la red) avisarnos oportunamente de violaciones de derechos humanos que se están cometiendo en sus países. Ahora tenemos acceso a informaciones y testimonios de personas a las que antes tal vez nunca hubiéramos podido llegar.
El desarrollo de aplicaciones de Internet como los blogs proporciona a los defensores y las defensoras de los derechos humanos una vía para comunicar sus mensajes al mundo. Hace cinco o seis años, esto comenzaba a tener impacto en países con un mal historial de derechos humanos y libertad de expresión, como China e Irán. Los activistas se encontraron con que, de repente, podían contar al mundo los abusos que se cometían en su país con sólo hacer clic con el ratón.
Pero los gobiernos no tardaron mucho en darse cuenta de lo que ocurría y se dedicaron a controlar y censurar la información que circulaba por la red. Los países en los que había un férreo control de todos los medios de comunicación tradicionales no estaban dispuestos a tolerar un nuevo medio libre.
Los gobiernos empezaron por detener a las personas que podían identificar como autoras de mensajes políticamente delicados y encarcelarlas. Así, se encarceló a los usuarios de Internet o se restringió su libertad de circulación en Túnez, Israel, Vietnam, Cuba y China. Sin embargo, Internet es un espacio grande y a menudo anónimo, y estos gobiernos necesitaban ayuda para encontrar a quienes deseaban hacer callar. Hallaron un aliado en empresas que habían alardeado de ser los paladines de la libertad de expresión e información.
En noviembre de 2002, Amnistía Internacional informó de que empresas extranjeras, como Websense y Sun Microsystems, Cisco Systems, Nortel Networks y Microsoft, habían proporcionado a las autoridades chinas tecnología para ayudarlas a censurar Internet. Lejos de negarlo, las empresas arguyeron que no tenían control sobre la forma en que se utilizaban sus equipos. Un portavoz de Cisco Systems afirmó: “Si el gobierno de China desea controlar Internet, es asunto suyo. Nosotros somos en esencia políticamente neutrales”.
Desgraciadamente para estas empresas, la cosa no es tan sencilla. La Declaración Universal de Derechos Humanos afirma que “tanto los individuos como las instituciones” deben esforzarse para promover el respeto y la protección de los derechos humanos para todos. Las empresas tienen el deber de asegurarse de que no ayudan a los gobiernos a violar los derechos humanos. Las cosas no han mejorado desde 2002 y más empresas de Internet han abdicado de sus principios a cambio de conseguir lucrativos segmentos del mercado. El año pasado, Microsoft lanzó un portal en China que bloquea el uso de palabras tales como “libertad” en los textos de los blogs.
Este año, Google lanzó un motor de búsqueda en chino que se autocensura, y el año pasado se descubrió que Yahoo! había revelado a las autoridades chinas los detalles de la cuenta de correo electrónico del periodista Shi Tao, lo que contribuyó a su procesamiento, que acabó con una condena de 10 años de cárcel. Posteriormente se han conocido otros casos de cooperación de Yahoo! con las autoridades chinas.
También se ha sabido que en 2004 Microsoft dio a conocer a las autoridades israelíes información confidencial sobre el uso de Internet del activista antinuclear Mordechai Vanunu, sin el conocimiento ni el consentimiento de éste. Los datos se utilizaron al principio para procesar a Vanunu por mantener contactos con medios de comunicación extranjeros. Aunque el juez del proceso en curso contra Vanunu ha accedido ya a no utilizar la información suministrada por Microsoft, los datos podrían ser empleados para seguir hostigándolo.
La influencia de China y sus soluciones técnicas se están extendiendo a otros países, como Zimbabue, Cuba y Bielorrusia. Pero también se extiende la presión sobre estos países y sobre las empresas que los ayudan.
Miles de personas han firmado el compromiso sobre “libertad de expresión e información” en http://irrepressible.info/, la página web de la campaña de Amnistía Internacional. En Estados Unidos se está abriendo paso a través del mecanismo político del país un proyecto de ley del Congreso que impondría nuevas obligaciones estrictas a empresas de tecnología estadounidenses en sus relaciones comerciales con “países restrictivos con Internet”, como China. Las organizaciones de medios de comunicación y de activistas de todo el mundo han expresado claramente sus críticas a las acciones de estas empresas.
Aunque se están elaborando normas para las empresas en el ámbito de los derechos humanos, aún no hay una legislación internacional vinculante que defina las responsabilidades de las empresas multinacionales en relación con los derechos humanos. Por consiguiente, de momento está en manos de la opinión pública el que empresas como Yahoo!, Microsoft y Google respondan de sus actos. El negocio de estas empresas depende de que el público use masivamente sus servicios. Su valor en bolsa siempre es vulnerable a la publicidad negativa. Cuanta más gente se una a esta campaña, más claro resultará para estas empresas que ayudar a cometer abusos contra los derechos humanos no sólo es éticamente incorrecto, sino que puede convertirlas en cómplices de violaciones de derechos humanos y afectar negativamente a su cuenta de resultados.