Document - PETER BENENSON Born 31 July 1921 Background information on the founder of Amnesty International

AMNISTÍA INTERNACIONAL


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Índice AI: ORG 10/003/2005(Público)

Servicio de Noticias 048/05

26 de febrero de 2005

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLORG100032005


PETER BENENSON

Nacido el 31 de julio de 1921

Biografía del fundador de Amnistía Internacional

Innumerables personas que padecen persecución en todo el mundo, personas vivas y personas que aún no han nacido, tienen motivos para estar agradecidas al abogado británico Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional. Fue su inspiración en los años sesenta la que inició lo que pronto fue conocido como "la república de la conciencia": un movimiento de los ciudadanos de todo el mundo cuyo objetivo era poner al descubierto y hacer frente a las injusticias de los gobiernos.


Su gusto por la controversia afloró pronto, cuando la queja que formuló ante el director de su escuela por la deficiente calidad de la comida escolar dio lugar a que se enviara una carta a su madre en la que se le advertía sobre las "tendencias revolucionarias" de su hijo. A la edad de 16 años lanzó su primera campaña: conseguir apoyo escolar, durante la guerra civil española, para el Comité de Ayuda a España, que ayudaba a los huérfanos de la guerra civil española. Él mismo "adoptó" a uno de los bebés y contribuyó a sufragar su manutención.


Luego dedicó su atención a la situación de los judíos que huían de la Alemania de Hitler. A pesar de cierta oposición logró que sus amigos del colegio y sus familias recaudaran 4.000 libras esterlinas para traer a dos jóvenes alemanes judíos a Gran Bretaña, con lo que probablemente salvó sus vidas.


Tras estudiar Historia en Oxford, se incorporó al ejército británico, donde trabajó en la oficina de prensa del Ministerio de Información. Después abandonó el ejército y comenzó a ejercer la abogacía. Se afilió al Partido Laborista y se convirtió en miembro destacado de la Sociedad de Abogados Laboristas.


El Congreso de Sindicatos británico lo envió a España como observador de juicios de sindicalistas a comienzos de los años cincuenta. A Benenson le horrorizó lo que presenció y en uno de los juicios elaboró una lista de denuncias que expuso al juez. El juicio se resolvió con la absolución de los acusados, una excepción en la España fascista de aquellos años.


Estas actividades comenzaron a granjearle una reputación internacional. En Chipre ayudó y asesoró a unos abogados grecochipriotas cuyos clientes se habían enfrentado a los gobernantes británicos. Consiguió convencer a abogados laboristas, liberales y conservadores para que enviaran observadores a Hungría cuando el país se encontraba inmerso en el levantamiento de 1956 y en los juicios posteriores, y a Sudáfrica cuando se iba a celebrar un importante "juicio por traición". El éxito relativo de estas dos iniciativas llevó a la formación de Justice, organización jurídica y de derechos humanos radicada en Gran Bretaña.

Esta actividad constante sentó las bases para su principal empeño, la creación en 1961 de Amnistía Internacional. El catalizador fue la indignación que le embargó al leer un artículo periodístico sobre la detención y encarcelamiento de dos estudiantes que habían brindado por la libertad en un café lisboeta.


Con la publicación de un llamamiento titulado "The Forgotten Prisoners" (Los presos olvidados) en la primera página del periódico The Observer nació Amnistía Internacional. El término "preso de conciencia" pronto se popularizó y el logotipo del movimiento, una vela rodeada de alambre de espino, se convirtió en símbolo mundial de esperanza y libertad.


Durante los primeros años, Benenson trabajó incansablemente para el nuevo y floreciente movimiento, aportando buena parte de la indispensable ayuda económica, participando personalmente en las visitas de investigación a diversos países y desempeñando un importante papel en todos los asuntos de la organización.


"En aquellos tiempos Creflexionaba Benenson más tardeC estábamos dando nuestros primeros pasos y hacíamos camino al andar. Probábamos todas las técnicas de publicidad y estábamos muy agradecidos por la ayuda que nos proporcionaban los periodistas y equipos de televisión de todo el mundo, que no sólo nos enviaban información con los nombres de los presos sino que, siempre que podían, ofrecían espacio para los artículos sobre presos. Considero que ha sido el trabajo publicitario de Amnistía Internacional lo que ha hecho que sea tan conocida, no sólo para los lectores de todo el mundo, sino para los gobiernos. Y eso es lo que importa."


Pero no cejó en su lucha por lograr un mundo mejor. Fundó una sociedad para personas que como él padecían de enfermedad celíaca. En la década de los ochenta se convirtió en presidente de la recién creada Asociación de Cristianos contra la Tortura, y a principios de los noventa organizó ayuda para los huérfanos de la Rumania de Ceaucescu.


Nunca perdió su entusiasmo por Amnistía Internacional y a mediados de los ochenta volvió a desempeñar un papel activo en el movimiento como portavoz y activista. No obstante, no siempre estuvo de acuerdo con la política de la organización Cpor ejemplo, desaprobó públicamente su decisión de no adoptar como preso de conciencia a Mordechai Vanunu, el ciudadano israelí encarcelado por revelar el programa de armamento nuclear de su paísC.


El 10 de abril de 2001, Peter Benenson recibió el "Pride of Britain" –premio que otorga el periódico británico Daily Mirror por la trayectoria de toda una vida–, y que aceptó tras considerar que la publicidad que el galardón comportaba redundaría en beneficio de Amnistía Internacional. El premio coincidió con el 401 aniversario de la organización.


Su pasión siempre estaba a flor de piel, lo que quedó claro en la ceremonia que se celebró frente a la iglesia de St. Martin=s in the Fields, en Londres, con ocasión del 251 aniversario de Amnistía Internacional. En esa ocasión, encendió una vela simbólica cerca del lugar en que tuvo por primera vez la idea de una campaña internacional en favor de los derechos humanos y pronunció las palabras que después se han reproducido en carteles, camisetas y postales en decenas de idiomas de todo el mundo:


La vela no arde por nosotros, sino por todos aquellos que no conseguimos sacar de prisión, que fueron abatidos camino de la prisión, que fueron torturados, que fueron secuestrados o víctimas de "desaparición". Para eso es la vela ...



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