Document - the Wire, May 2008. Vol. 38, No. 4

El “Guantanamito” de Mauritania


En una antigua escuela de Nouadhibou, en el norte de Mauritania, sigue recluyéndose a migrantes en condiciones insalubres y de hacinamiento. Se los acusa de intentar salir del país “ilegalmente” rumbo a las Islas Canarias, un “delito” no contemplado por ley mauritana, y están varios días recluidos antes de ser expulsados a Malí o Senegal. Desde que en 2006 las autoridades españolas convirtieron la antigua escuela en centro de detención, se ha recluido en ella a más de 4.000 personas.

El centro, concebido para impedir la entrada de migrantes irregulares en España, no tiene nombre oficial. Las autoridades lo llaman centro de “retención” o “internamiento”, pero la población local de Nouadhibou lo llama “Guantanamito”. Se le dé el nombre que se le dé, lo cierto es que el centro no está regulado y existe totalmente fuera de la ley.

Cuando Amnistía Internacional lo visitó a principios de marzo, encontró a 62 personas hacinadas en dos aulas de 8 x 5 metros cada una. Entre ellas había 35 migrantes que habían sido devueltos desde Marruecos tras fracasar en su intento de llegar a España por mar. Estas personas pasaban prácticamente todo el día encerradas dentro de esas aulas sucias y sin apenas ventilación, en las que podían permanecer varios días o más antes de ser expulsadas del país. Puesto que el centro no está regulado, no existe un periodo máximo de reclusión, pese a que las autoridades mauritanas hacen cuanto pueden por expulsar a estas personas cuanto antes.

“La Cruz Roja nos trae comida, pero eso es todo”, dijo un detenido de 17 años a Amnistía Internacional. “Comemos en la cama, meamos en un cubo [...] Nadie nos habla, van a expulsarnos. Que Dios nos ayude.”

Desde 2006, cuando los controles en las rutas de migración a España a través de Ceuta y Melilla se hicieron más estrictos, centenares de migrantes, principalmente de África Occidental, han tratado de entrar por una vía alternativa, a través de las Islas Canarias, desde el sur de Marruecos o Mauritania, especialmente desde Nouadhibou. Pagan cantidades desorbitadas de dinero a las personas que organizan estos viajes. En ocasiones, según los informes, también han tenido que pagar a agentes de seguridad que permiten a los migrantes abandonar la costa a cambio de un soborno, pero más tarde tratan de capturarlos en la playa o en el mar.

Ha habido personas a las que han detenido arbitrariamente tras acusarlas de ser inmigrantes ilegales. Un hombre recluido en el centro de Nouadhibou dijo a Amnistía Internacional: “El sábado 1 de marzo [...] me detuvieron en un taxi unos policías que buscaban a migrantes. Me pidieron un soborno. Yo me negué y me llevaron a la comisaría, y luego al centro, desde donde me han dicho que me van a expulsar a Senegal”.

Algunos migrantes han sufrido también malos tratos. Tan sólo unas horas antes de la visita de Amnistía Internacional al centro de Nouadhibou, dos detenidos fueron brutalmente golpeados por un policía que, tras arrojarlos al suelo, los golpeó con un cinturón y los pisoteó con botas claveteadas. Las autoridades mauritanas tienen la obligación de dejar de detener arbitrariamente a personas, encerrarlas apiñadas en salas insalubres y expulsarlas del país sin ofrecerles ningún medio de apelación.


[Pie de foto: Centro de detención de Nouadhibou, en el norte de Mauritania, marzo de 2008. Más de 4.000 migrantes han estado recluidos allí en condiciones terribles desde 2006. © Amnistía Internacional]


How you can help

AMNESTY INTERNATIONAL WORLDWIDE